La ralentización de la economía española empieza a pasar factura al comercio. Las grandes superficies redujeron un 1,2% sus ventas el pasado mes de julio, a pesar de las rebajas, y se asoman ya al precipicio de la recesión. Si se descuenta una caída puntual en octubre de 2017 -los consumidores aplazaron sus compras al mes siguiente con los descuentos del Black Friday- se trata, según los datos del INE, de la mayor caída en los últimos cuatro años.

El gran comercio entró por primera vez en terreno negativo el pasado abril, con una caída del 0,8%, una vez descontados los efectos estacionales y de calendario. En mayo, la caída se acentuó hasta el 1% y aunque en junio hubo un estancamiento, con un crecimiento de dos décimas, en julio se ha confirmado el deterioro. De hecho, si no se tienen en cuenta los efectos del calendario, la caída hubiera sido mucho mayor, del 2,2%. La consecuencia inmediata además es que las grandes superficies empiezan a recortar otra vez empleo y en julio la contratación se redujo un 0,3%.

Desde Anged, la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución, declinan por ahora hacer declaraciones ni ningún tipo de valoración, argumentando que hay que esperar al cierre del año. De momento, en el acumulado del ejercicio, el gran comercio mantiene un ligero crecimiento, de apenas dos décimas, por lo que si se confirma el deterioro de la economía, podría entrar otra vez en números rojos.

De acuerdo con los datos del INE, el retroceso del conjunto del comercio fue del 0,6% y dos décimas menos una vez descontados los efectos estacionales y de calendario. El comercio catalán registró la caída interanual de las ventas, con un descenso del 2,5%, la más acusada de toda España. Las ventas bajaron en tasa anual en diez comunidades autónomas mientras que aumentaron en seis. Así, los datos catalanes contrastan, por ejemplo, con el crecimiento de Aragón (1,9%) y Baleares (1,5%), situadas al frente de la estadística.

Aunque las grandes empresas prefieren mantener, por ahora, la prudencia, otra cosa distinta es el pequeño comercio. Desde las Confederación Española de Comercio (CEC), la asociación que defiende los intereses de las tiendas tradicionales, no se oculta así la preocupación por los últimos datos.

“Los comercios contaban con una gran cantidad de stock acumulado, principalmente debido a la climatología que retrasó las compras, especialmente en textil, hasta bien entrado junio; pero las circunstancias no se han traducido en un aumento de la facturación en rebajas, empeorando incluso los datos del pasado verano”, asegura la CEC. Los datos de julio del barómetro de Acotex, la patronal textil, aún no son públicos, pero, de momento, en el acumulado del año la caída es del 4,1%, confirmando igualmente el deterioro.