• El proyecto piloto se desplegará en la estación de María Zambrano

Adif quiere convertir su red de estaciones en centros comerciales y culturales inteligentes e hiperconectados en los próximos años. El gestor ferroviario sigue así los pasos de Aena, que ha llenado los aeropuertos de tiendas, restaurantes, zonas de ocio, pantallas de información interactivas y conexiones a internet, elevando sus ingresos comerciales un 8,2% este año hasta suponer el 27% de la facturación total.

El proyecto piloto será desplegado en la estación de tren de Málaga, María Zambrano, y el objetivo es extenderlo poco a poco por el resto de las infraestructuras ferroviarias hasta convertidas en “nodos de sostenibilidad interactivos”.

Para ello, la compañía que preside Isabel Pardo de Vera ha puesto en marcha el Plan de Transformación Digital de las Estaciones, que se enmarca en el Plan Estratégico de Adif 2020, y que pivota sobre dos ejes: la orientación al cliente y la orientación al dato mediando el uso de la Inteligencia Artificial, el Internet de las Cosas, el Big Data y el Could Computing. Es decir, apuesta por usar todas las nuevas tecnologías disponibles para recabar y analizar datos de la ciudad, los trenes y los ciudadanos con el objetivo de mejorar la eficiencia, seguridad e intermodalidad de las estaciones y la experiencia del viajero.

Adif apuesta por crear asistentes virtuales en las estaciones con el objetivo de conocer al cliente e interactuar con él

Entre las principales líneas de actuación, Adif apuesta por crear asistentes virtuales en las estaciones con el objetivo de conocer al cliente e interactuar con él, potenciar las redes sociales, apostar por crear una oferta comercial personalizada (más tiendas y más variadas y modernas), impulsar el ocio y la cultura y mejorar la conectividad e intermodalidad de las estaciones. “La transformación digital de las estaciones debe dirigirnos a un nuevo concepto de servicio y atención al ciudadano y no sólo al viajero. Las estaciones deben estar presentes, de forma virtual o real, en todo el viaje “, explica el propio gestor ferroviario.

Plataforma inteligente de la estación que se tendrán que conectar con la ciudad para intercambiarse datos y ofrecer información que facilite el acceso a los pasajeros sobre el estado del tráfico y las restricciones y las mejores opciones para llegar a la estación (metro, taxi, carsharing o autobús). Por ejemplo, el viajero tendrá la opción de acceder a información sobre el tráfico o el transporte público (información que da la ciudad) para que, en función del horario de los trenes, los aparcamientos disponibles en la estación, las posibles incidencias en la red (información que da la estación), el viajero pueda elegir su mejor modo de transporte, tanto desde su casa a la estación como desde ésta a su destino final.

En este sentido, apuesta por potenciar la intermodalidad abriendo espacios al carsharing y a la moto y la bicicleta compartida con zonas de aparcamiento reservadas y a los vehículos GNC con la instalación de gasineras. También prevé establecer puntos de recarga eléctrica alimentadas por la energía de frenado de los trenes para potenciar el uso de vehículos no contaminantes y abrir las estaciones a las ciudades y los ciudadanos. Estas medidas se enmarcan el programa Ecomilla que persigue “promover la movilidad sostenible en la primera y la última milla”, resume el gestor.

Uno de los proyectos clave para potenciar la intermodalidad es el plan de mejora de las Cercanías que Fomento ha puesto en marcha junto con Adif en las principales áreas metropolitanas (Madrid, Barcelona, Valencia, Asturias, Cantabria).

De cara a los viajeros, la plataforma inteligente en la que trabaja Adif también ofrecerá información sobre eventos culturales y de ocio, alojamientos, oferta turística y la mejor manera de llegar a ellas en función de tráfico o la distribución modal. En este punto concreto, el gestor quiere dar un paso más allá y en base a la información que le proporcione el propio viajero sobre sus gustos o hábitos recomendarle itinerarios o destinos.

Con el impulso de la hiperconectividad, Adif persigue interactuar más con el viajero y el ciudadano para mejorar su valoración del servicio. Para ello potenciará la información que da a través de las redes sociales, como los tiempos de espera en la estación, establecerá puntos de información, servicios públicos e impulsará una aplicación de Adif para que la gente pueda tener acceso a la estación y los servicios directamente desde su móvil.

Dentro del plan de digitalización parece fundamental el proyecto de Renfe para poner wifi en las estaciones de Cercanías. Según informa el operador, que firmó un acuerdo con Telefónica, desde el 23 de febrero de 2017 se presta el servicio en 20 estaciones de 12 ciudades de los núcleos de Cercanías. La instalación de la infraestructura dentro de cada estación tiene en cuenta la arquitectura singular de cada localización, explica.

‘Cerebro’ en las estaciones

Pero el plan de Adif va más allá de mejorar la interacción con el viajero e integrarse en la ciudad. El gestor quiere usar la inteligencia artificial y el big data para dotar de cerebro a las estaciones y agilizar y optimizar el mantenimiento y la seguridad de las mismas. La concepción del centro neuronal de estaciones responde a un proyecto para crear un centro de gestión, operaciones y mantenimiento más eficaz de las estaciones, desde el que se pretende operar las instalaciones y los sistemas de la red.

Mediante la dotación de sensores, sistemas de automatización, alarmas, iluminación o comunicaciones se busca que la estación pueda detectar las diferentes incidencias y optimizar le tiempo de las reparaciones, además de ejecutar un mantenimiento predictivo. Así, el objetivo es dar servicio rápida y eficazmente las 24 horas al día a todas las incidencias relevantes desde un mismo punto. “La futura plataforma inteligente se convertirá en el cerebro de las estaciones por el que pasará toda la información para facilitar y posibilitar la toma de decisiones más ágiles, gracias al análisis de la información”, explica Adif.

Fuente: El Economista