El Correo Gallego 14/06/2011 – Tribuna Libre: José Ángel Blanco. Gerente de Compostela Monumental.
CUANDO EL COLEGIO de Economistas de A Coruña difundió el dato de que el 70,7% de sus profesionales opinan que la apertura de las grandes superficies comerciales de la ciudad condiciona negativamente el comercio tradicional y no impulsa la economía, la patronal de las grandes superficies (Anged) no tardó en responder "que el gran comercio crea empleo". Pero lo que no dice Anged, y que muchos ciudadanos desconocen, es el gran número de puestos de trabajo que destruyen. Cuando ellos crecen, nosotros, los pequeños comerciantes, mayoritariamente autónomos, nos hundimos por la agresiva y salvaje competencia con la que pretenden eliminarnos del sector.
Centrándonos en la ciudad de A Coruña, los más de 2.750 empleos generados por la apertura de los centros comerciales, -en su mayor parte temporales y parciales--, no han servido para compensar los más de 8.000 puestos de trabajo que ha perdido el pequeño comercio en la ciudad durante la última década; por lo que el titular bien podía ser que "el gran comercio crea menos de la mitad del empleo que destruye en el comercio tradicional". Pero lo más preocupante del proceder de las grandes superficies es la repercusión negativa en el tejido económico local. Mientras los pequeños comerciantes tienen como proveedores de bienes y servicios a otros pequeños empresarios y profesionales, y sus ingresos retornan en su mayor parte a la economía local; las grandes superficies no solo contratan con grandes proveedores lejos del espacio social donde se realiza la actividad, sino que también invierten los ingresos obtenidos en proyectos y mercados financieros internacionales, por lo que el retorno a la economía local apenas alcanza el 5%. El sector del comercio ha perdido más de 400.000 empleos en los últimos tres años; y en esta pérdida ha tenido un papel relevante la proliferación indiscriminada de las grandes superficies, las cuales no sólo han contribuido a la destrucción del empleo sino que han propiciado la disminución y empobrecimiento de los pequeños comerciantes autónomos, creadores de riqueza y generadores de empleo. En Galicia la pérdida de empleo autónomo en los últimos tres años ha sido del 12,4%, mientras que la destrucción de empleo de los asalariados ha sido solo del 7,4%, frente al 12% nacional, lo que pone de manifiesto que el pequeño comerciante autónomo gallego, pese a las dificultades, destina la gran mayor parte de sus recursos a mantener todo el empleo posible.
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