Levante EMV 25/10/2015 – El sector, expertos y Consell abordan el conflicto de intereses entre operadores y el debate de la libertad horaria el comercio se enfrenta a una encrucijada: los nuevos formatos de consumo electrónico, la competencia entre grandes y pequeños operadores y un marco político que cuestiona la libertad horaria existente hasta ahora. Sobre ello debatió el sector en El Mercantil Valenciano.

Los 65 centros comerciales valencianos son uno de los actores principales del tejido comercial. Pero también se han convertido en objeto de polémica tras un cambio político en el que nuevo Consell aspira a reordenar el modelo, cambiar patrones de consumo y proteger el pequeño comercio limitando la apertura en festivos. ¿Hay mercado para crear nuevos centros? ¿Qué papel debe asumir la administración en la regulación? ¿Qué ocurre con la libertad horaria? Con el propósito de responder a estas preguntas, El Mercantil Valenciano y el Banco Sabadell organizaron el miércoles un desayuno coloquio en el que representantes del sector, la universidad y la administración plantearon las cuestiones más candentes en torno al comercio. El profesor de Económicas de la Universitat de València, Agustín Rovira, hizo una intervención inicial para fijar el contexto.

Agustín Rovira

Es importante comenzar con algunos datos para enmarcar el negocio. Hay 65 centros comerciales en la C. Valenciana, que suponen 1,8 millones de metros cuadrados de superficie bruta alquilable en centros comerciales. En metros cuadrados por mil habitantes estamos en un ratio de 367. Es la sexta posición en España, ligeramente por encima de la media (331 metros). Significa que hay un centro comercial por cada 84.000 habitantes. Introduzco un tema de debate: el punto de saturación se encuentra en 325 metros. Lo dice la consultora Aguirre Newman. Estamos, por tanto, ante un negocio maduro, que canibaliza al centro más próximo. Y asistimos a un discurso de un crecimiento ilimitado. Todas las fórmulas comerciales tienen un límite para ser rentables. Si no, se resiente. Y estamos ante un negocio en que cualquier nueva inversión será a costa del no negocio de otros. Es un riesgo para los inversores y para la rentabilidad.

¿Qué ha pasado con la crisis? En la C. Valenciana el negocio ha ido creciendo en un panorama de caída del consumo. Y si contamos los anuncios de inversión en 2020 habría entre 800.000 y un millón de metros cuadrados más. Estaríamos en un ratio de superficie bruta alquilable de 520 metros cuadros por mil habitantes. La primera posición.

Lo que quiero decir es que este negocio trata de vender, y los compradores y las rentas son limitados. Hay que poner sentido común en la viabilidad de estas operaciones porque se harán a costa de la viabilidad de otras ya implantadas. […] Tomémonos en serio la cuestión porque estamos llegando a un punto de maduración del negocio. Lo que pasa en los últimos años es que los centros son cada vez más pequeños, más urbanos, cae la rentabilidad inmobiliaria por metro cuadrado. Y aparecen centros de nuevo cuño donde el ocio cada vez es más importante y cada vez más cercano a la ciudad, aunque predomina el modelo periférico todavía.

Natxo Costa

La discrepancia fundamental es que apostamos por un modelo comercial urbano, en el que tienen cabida los centros comerciales urbanos. El centro comercial en sí no me genera rechazo, pero sí la ubicación, por las implicaciones que tiene la operación urbanística, como los efectos de movilidad, impacto ambiental, etc. Ese es nuestro límite respecto a qué modelo nos gusta. Ante nuevas implantaciones buscamos que se tenga en cuenta los impactos negativos a nivel social. Una reflexión: me preocupa el modelo social. Queremos una oferta comercial suficiente, no intereses inmobiliariarios suficientes.

Carlos Alfonso

Los centros comerciales cada vez tienden más al complemento del ocio, o incluso como objeto principal, como Puerto Mediterráneo. Cualquier nuevo operador es competencia. Son las reglas del juego. Si no, volveríamos a la época de los gremios y por fortuna nos regimos por la libertad de mercado. Me chirría cuando se dice que la oferta está saturada. Es una foto fija. Es tanto como admitir que los consumidores no van a adquirir más productos.

Amparo Barroso

En estos últimos cinco meses la afluencia ha bajado en los centros comerciales. Es curioso que se dé ahora que hay un principio de recuperación. El centro comercial es un formato que no ha caducado pero sí saturado. Creo que si avanzamos en la línea de los proyectos planteados para los proximos años y llegásemos a esos 520 metros cuadrados sería actuar en contra de todo corriente. Es desproporcionado, por lo que supone de ruptura para el sector. Afectaría a los centros ya instalados, grandes superficies y comercios. ¿Para qué ir en esa línea si los datos dicen que ya no es el futuro? Y otra cosa: ¿qué vamos a hacer en las zonas donde ya hay saturación comercial?

Alfredo Tell

Nuevo Centro no es un centro comercial al uso. No depende de una gran gestora. Cada propietario tiene su local. Que se abran más centros no nos interesa porque es más competencia. Hay que velar por el cumplimiento de la legislación, exigir unos estudios de implantación de viales y accesos. En cuanto al futuro, hay que ir adaptándose al consumidor, ofertando cosas más diferentes que la competencia. Por eso cada vez prima más la integración con el ocio.

Luis Roberto Doménech

Cualquier centro comercial crea competencia entre municipios. Vamos a competencia de ciudades, a gasto evadido. Quería introducir el término de «centro comercial urbano», como conjunto de establecimientos bajo una seña de identidad. Son el futuro hacia una economía sostenible, de proximidad, que no nos obligue a coger el coche. Como modelo comercial propugnamos esa economía sostenible, volver a los orígenes.

Carlos Alfonso

Hay municipios que no tienen capacidad de tener un centro comercial urbano. Los centros comerciales de periferia dan cobertura a un montón de municipios. […] Cada nuevo centro comercial, sin duda, fagocita otros, pero lo que debe hacer el que ya está implantado es no dormirse en los laureles. Porque si no caemos en lo que pasa en Barcelona, el pequeño comercio está tan protegido que no se desarrolla.

Podemos llegar a un acuerdo regulador si alcanzamos un punto de equilibrio, si los operadores se ponen de acuerdo. Entiendo a COVACO, que se opone a ceder más festivos a cambio de reducir zonas de afluencia turística; Anged ha anunciado que recurrirá a los tribunales si se cambian las zonas de gran afluencia. Todo es legítimo. Si no hubiera litigiosidad yo estaría encantado.

Lo único que reclamamos es tener las mismas reglas que otros sectores, como otros negocios que pueden abrir los domingos. El comercio no deja de ser un servicio, protegido.

Natxo Costa

Si al final hemos de ir a un modelo de libertad total de horarios en Valencia, ¿no estaría bien que en ese caso recuperáramos los festivos (sin trabajo)? Socialmente estamos perdiendo. Al final vamos siempre en una sola dirección, y eso no es consenso, trabajar siempre en el interés de un sector. Si al final llegamos a la libertad total confío en que el sector se autorregulará.

Amparo Barroso

Lo difícil es que no podemos presentar una foto de cómo estaríamos en unos años con la libertad horaria total. Madrid, con esa libertad horaria, sufre desabastecimiento de comercio de proximidad de calidad, en los barrios. El nivel de minoristas por cada mil habitantes baja drásticamente. Qué difícil es hacer entender al consumidor que con esa política dentro de unos años se arrepentiría porque perdería esos servicios.

Agustín Rovira

Ese razonamiento parte de un paradigma: si el consumidor puede elegir los domingos, siempre va a elegir el domingo uno grande, que es el que abre, y abandonará al pequeño, que no abre. La gran cuestión está en la clave del consumidor. Si el consumidor decide eso, el problema lo tenemos en el modelo de sociedad. ¿Podemos cambiarlo? El consumidor es libre.

Natxo Costa

El consumidor se adapta dentro de lo que le permite la ley. Nos quieren hacer creer que determinadas cosas son más justas cuando sabemos no hay demanda social.

Carlos Alfonso

¿Os imagináis que se mantuviese un régimen horario para la alimentación como el de los mercados municipales? No, porque es consecuencia de una sociedad en que la mujer no trabaja y cierra por las tardes.

Natxo Costa

El lunes aposté por que hay que obligar a abrir los mercados por las tardes, porque es un servicio público. Hay que adaptarse a la necesidad social. No quiero que ir de compras sea una actividad de ocio, como modelo de sociedad. Aunque haya cosas que la gente quiera hacer, no dejamos de regularlo.

Alfredo Tell

Nuevo Centro es una comunidad de propietarios que integran diferentes formatos comerciales y se llega al acuerdo de dar libertad a abrir al que quiere. Abre un 65% ó 70%. El que abre es porque les funciona.

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