Granadahoy.com 24/10/2015 – Pasaba la medianoche cuando Niños Mutantes, Pájaro Jack y Trepát en el Palacio de Deportes ponían el punto y final a la tercera edición de la Noche en Blanco de Granada. El concierto con entrada gratuita que ofrecieron era el plato fuerte de una programación ideada desde la iniciativa privada para incentivar el consumo en las tiendas y bares del Centro Comercial Abierto.

Por este motivo, aunque el concierto se celebraba en el Zaidín y había actividades en los barrios más periféricos de la ciudad -con alguna actuación en los centros cívicos de danza del vientre, flamenco, yoga, o percusión brasileña- el grueso del programa se concentraba en las calles y plazas del centro de la ciudad.

A las dos de la tarde comenzaron las primeras propuestas, como el Festival Catapop en el Bar de Eric, y a las cuatro de la tarde el espectáculo Zúmbate Ronda en el centro cívico del distrito del mismo nombre. Pero la inauguración oficial, como en las anteriores ediciones, fue el concierto de la Banda Municipal de Música a las 19:00 horas en una repleta Plaza de las Pasiegas.

Con ese acto se daba el pistoletazo de salida a un programa con más de 150 actividades pero en las que primaba más la buena voluntad que la calidad, porque a diferencia de otras ciudades españolas y europeas, la Noche en Blanco de Granada está organizada por la iniciativa privada con la que colaboran las administraciones públicas: el Ayuntamiento, la Junta, la Diputación y la Universidad.

Así, los granadinos pudieron disfrutar anoche de muchas actividades habituales en la agenda cultural de la ciudad pero en horario no habitual. Por ejemplo, en las inmediaciones de la Plaza de las Pasiegas se podían ver hasta las doce de la noche muchas de las exposiciones que también pueden visitarse hoy, como la de José Píñar en el Centro José Guerrero o la de Miguel Ángel Moreno en La Madraza.

El vicerrector de la Universidad de Granada, Víctor Medina, ya apuntó días antes, en la presentación del programa, la posibilidad de ampliar el horario para la próxima edición porque «tanta oferta de actividades hay esta noche que puede ser difícil planificarla en ese tiempo».

Como novedad, este año estaba abierto al público el Centro Federico García Lorca que albergaba una lectura de poemas con una tibia participación pública. Dos de los jóvenes que se había acercado hasta las instalaciones del centro de Romanilla, Eduardo Battaner e Isaac Albarracín, no tenían muy claro de qué iba el acto. «Veníamos al Centro Lorca pero no sabíamos que la gente leía. Creo que en general falta un poco de información», comentaban los dos jóvenes actores, integrantes de La Parata, una compañía de teatro que la pasada edición participó en la Noche en Blanco. «Yo otros años he actuádo también en otras Noches en Blanco, como la de Valencia, y creo que aquí está menos enfocado a la cultura y más al comercio. Me parece interesante conjugar las dos cosas pero creo que se tendría que inclinar más hacia lo cultural», comentaba Albarracín.

Otros en cambio estaban encantados con la Noche en Blanco, como Antonio Alcaide, que disfrutaba del concierto de la Plaza de las Pasiegas con sus dos hijos, José y Antonio. «Nosotros no sabíamos que había nada, nos lo hemos encontrado por sorpresa», comentaba el padre dispuesto a disfrutar de la velada en compañía de los pequeños hasta que llegara la hora de recoger a sus esposa y regresar al pueblo. «Venimos de Alcalá la Real y nunca habíamos estado en una Noche en Blanco. Hemos visto mucha gente y les comentaba a mis hijos que tenía que haber alguna cosa. Me parece una iniciativa muy buena».

Otros padres habían acudido expresamente para que sus hijos disfrutaran de las actividades infantiles. Este era el caso de Manuel Santos y Pacuqui Alcántara, que programa de actividades en mano escuchaban del concierto de la Banda Municipal de Música mientras los abuelos estaban con los pequeños en Plaza Bib-Rambla. «Es la primera vez que venimos porque nuestra hija menor era demasiado pequeña», declaraba Pacuqui Alcántara, que había recalado en alguna tienda antes de llegar a las Pasiegas: «Vivimos en un pueblo y hemos aprovechado para hacer también algunas compras».

Ese era precisamente el objetivo, aumentar las compra y la consumiciones al menos en los negocios que habían organizado actividades especiales. Por ejemplo, en la tienda de Camper, en calle Mesones, un grupo de danza contemporánea baila sobre una alfombra roja para atraer las miradas de los compradores.

Muy cerca de allí, en Charanga, Laura López y Marga Álvarez, las simpáticas dependientas del establecimiento, daban la bienvenida a los pequeños con unos globos y ya en el interior una compañera les pintaba la cara. «Este año está mejor que otras Noches en Blanco, tal vez porque nosotros es el primero que hacemos actividades», comentaban las jóvenes.

Numerosos locales lucían letreros que hacían referencia a la Noche en Blanco y hacían llamadas a las compras con descuentos del 20%. Hasta el filo de la media noche estaban las tiendas compitiendo por repartirse la afluencia de visitantes con las plazas y con otros espacios emblemáticos como el Museo Casa de los Tiros, el Centro de Documentación Musical de Andalucía o la Biblioteca de Andalucía, que además de abrir aportaron actos a su oferta, como recitales de guitarra, baile flamenco o visitas guiadas.

Las previsiones de la Federación de Hostelería es que se llegase a una ocupación del 80% durante este fin de semana cultural y deportivo, puesto que Sierra Nevada también mostró sus actividades a los granadinos y hubo actividades como tenis de mesa y gimnasia acrobática.

También fueron muy abundantes las actividades de tipo turístico, como las visitas guiadas por barrios y rincones históricos de la ciudad, para las que era necesaria la inscripción previa.

Pero en esta edición el rock fue el protagonista por la cita con Niños Mutantes, Trepát y Pájaro Jack al que pudieron asistir los que había recogido las invitaciones en el Centro Lorca a cambio de mostrar el tique de compra en un comercio granadino y que finalmente tuvo menos acogid de la esperada.

La intención era superar las 100.000 personas que visitaron el año pasado el centro de Granada con motivo de La Noche en Blanco. «Aún es pronto para hacer una valoración de ocupación y ventas, porque los comerciantes están vendiendo hasta última hora, pero sí puedo decir que hemos superado el número de establecimientos participantes: de los 80 del anterior a más de 100», explicaba anoche el director del Comercial Abierto, Ángel Rodríguez.

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