Elcomercio.es 25/10/2015 – Carmen Moreno Gerente de la Unión de Comerciantes de Asturias. «El comercio del centro tiene una personalidad propia. Gijón no es una ciudad clonada y eso diversifica la oferta y la hace más atractiva»

El pequeño comercio debe hacer frente a las grandes superficies, al impuesto de autónomos, a la liberación de los horarios. La Unión de Comerciantes del Principado de Asturias recibirá el martes en Madrid el Premio Nacional de Comercio. Su gerente, Carmen Moreno, repasa para EL COMERCIO la coyuntura emergente del sector.

Les han galardonado con el Premio Nacional de Comercio. ¿Qué supone para la entidad?

Es el galardón más importante relacionado con el comercio urbano, con la promoción comercial y con lo que esta asociación viene desarrollando desde hace muchos años. Nos lo han dado por todo el trabajo desarrollado en 2003 y por la puesta en funcionamiento del centro comercial abierto ‘Gijón centro’. Es un reconocimiento muy importante a un modelo de defensa de los comerciantes y de la ciudad.

¿En qué situación se encuentra el comercio actualmente?

La peor parte ya la hemos superado. Los datos dicen que el consumo interno está despegando. En Gijón, el comercio en lugar de quedarse parado, ha caminado mucho más deprisa. Somos un referente.

¿Qué le coloca en tal posición?

Es una ciudad policéntrica. En todos los barrios hay un par de calles con una oferta comercial. Además, en el centro, hay mayoría abundante de comercio autónomo, propio de la ciudad. Con una personalidad propia. No es una ciudad clonada, lo que diversifica la oferta y es más atractivo para el visitante.

Habla de autónomos. ¿Se tienen en cuenta sus necesidades?

Tienen un mérito que algún día habrá que reconocer. En Asturias, por suerte, sí que se tiene en consideración sus necesidades. En ámbito nacional no tienen en cuenta a las pymes. Un ejemplo fue penalizar a las empresas con la subida del IVA. Ese cuidado si lo hay en el entorno local y autonómico. Falta sensibilidad. Esperemos que cambie.

¿Cuáles son las razones para que no se le dé el lugar que merece?

El peso del comercio urbano es muy importante. Solamente hay que ver las estadísticas, pero en medidas nacionales no tienen el mismo peso. Una parte de la responsabilidad es de las asociaciones por no defender sus intereses. El Gobierno tiene una clara intención programática de atender más las peticiones de las grandes empresas. Y es algo legítimo, aunque no la compartamos. Aquí, gracias a la cercanía con los gobiernos local y autonómico, el peso del trabajo de la Fade o la Federación de empresarios es muchísimo mayor. En Gijón somos un interlocutor permanente.

Estamos mejor que el resto del país, pero habrá cosas por mejorar.

Si nos centramos en Gijón, estamos en un momento en la que hay que evaluar la situación, replantearnos el Plan local de Comercio. Ver cuál es la oferta y la demanda. El consumidor cada vez tiene más información. Se trata de orientar el comercio al consumidor. Si defendemos el comercio estamos defendiendo la calidad de vida. El vivir dentro de la ciudad. Una característica que sólo ofrece este sector.

¿Ha afectado el aumento de las ventas por internet?

Creemos que sí. Habrá que analizar la incidencia de las nuevas formas de consumo. No sólo de internet. Nosotros tenemos un portal de venta ‘online’ y una aplicación para el móvil. Esto se puede lograr agrupando a los comerciantes y es nuestra obligación ponerlo en manos de las empresas. Si te agrupas, los costes y la organización disminuyen.

En su momento cerraron muchos negocios. ¿Se empiezan a abrir más?

Mucha gente se está incorporando al mundo del comercio. Las empresas que tienen financiación están optando por ampliar. Aunque es un momento complicado. Hay que tener cuidado y delicadeza con la gente que empieza. Esa es una actividad que se podría mejorar: darles mayor soporte y estabilidad.

¿Eso se refleja en un repunte de las ventas?

Eso prefiero que lo diga el Instituto Nacional de Estadística. El repunte de forma definitiva se notará cuando haya una estabilidad económica y política. Las personas necesitan confianza. Que haya un crecimiento de la económica productiva. El coste fiscal disminuye el consumo. Los políticos están para solucionar los problemas de la gente, independientemente de su ideología.

El Gobierno central habla de liberalizar los horarios. ¿Está de acuerdo?

Venimos demostrando que los horarios comerciales en Asturias tienen un consenso entre todas las partes. Es suficiente con los diez domingos. Ir más allá es introducir una polémica que no es ni buena ni rentable. El Gobierno central tiene en la mente modelos de ciudades que no son las asturianas. Hay que adaptar el horario a cada comunidad.

¿Qué suponen las ferias para los comerciantes?

En cualquier formato de ese tipo hay que analizar el objetivo y el servicio que prestas. Nosotros tenemos la feria de stocks, que ha sobrevivido con más de 13.000 clientes. Siempre lo tuvimos claro. Por un lado, ofrecer productos de calidad a precios excelentes. Y ayudar a las empresas a sacar el producto que les había quedado. Lo peor es hacer cualquier cosa sin personalidad. Lo copiado no produce ninguna experiencia y eso es lo que busca ahora el consumidor.

¿Qué sorpresas tienen preparadas para el final del año?

El Gijón, el 5 de noviembre presentaremos la aplicación móvil y unas semanas más tarde, en el Paseo de Begoña, haremos un evento con personalidad. No puedo adelantar más. No hay nada que fidelice más a un cliente que la felicidad. Esa es nuestra obligación.

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