El Mundo 15/11/2015 – Los principales destinos introducen tasas de entre 20 céntimos a 7 euros por persona y noche según el establecimiento. La recaudación se destina a la promoción turística y a mejoras urbanas.

El debate sobre la idoneidad de la tasa turística está sobre la mesa desde que laConselleria de Hacienda reconociera, a finales de octubre, que estudiará su implantación. El impuesto, que ni siquiera respalda el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, ha provocado la reacción airada de todo el sector hotelero, que advierte de la pérdida de competitividad frente a otros destinos de sol y playa.

No es la primera vez que el gravamen es objeto de controversia en la Comunidad Valenciana. En 2007, un informe del Consell apuntaba efectos catastróficos: cinco millones de pernoctaciones menos, la desaparición de 3.100 empleos y un descenso en los ingresos superior a los 400 millones de euros.En Cataluña, que aplica una tasa sobre las pernoctaciones desde noviembre de 2012, los resultados son bien distintos. Lejos de caer, el volumen de visitantes extranjeros se ha incrementado alrededor de un 20% desde entonces. La recaudación supera con creces los 82 millones de euros.No es un caso aislado. La tasa turística se aplica ya en muchos de los principales destinos turísticos internacionales. París, Roma, Berlín, Ámsterdam o Nueva Yorkson solo algunos ejemplos. En Europa son 14 las naciones que cuentan con una regulación al respecto. Cada caso presenta sus propias singularidades, aunque en la mayoría con carácter finalista: revierten en la mejora de los servicios urbanos y en la promoción turística.

BALEARES.

Fue pionera en aplicar este gravamen. La bautizada como ecotasa ingresó cerca de 160 millones de euros en 2002 y 2003, antes de que la derogara Jaume Matas. Con estos fondos, el Gobierno balear adquirió y acondicionó espacios naturales en las distintas islas. El nuevo Ejecutivo socialista pretende recuperarla en 2016. Se cobrará entre 50 céntimos y dos euros por persona y noche de alojamiento en función de la categoría del establecimiento y se extiende a los cruceristas. Los residentes en Baleares también tendrán que hacer frente a este impuesto.

CATALUÑA

Afecta a todo tipo de alojamiento, incluidos los apartamentos turísticos. El importe varía entre los 0,5 euros a los 2,5 en función de sus características y es ligeramente más elevado en la ciudad de Barcelona. La recaudación es finalista y se destina a la promoción turística, la preservación y recuperación de monumentos históricos y recursos naturales y el desarrollo de infraestructuras vinculadas con esta actividad turística. Parte de los fondos han contribuido, por ejemplo, a sufragar el Gran Premio de Montmeló de F1.

ITALIA

La tasa turística se aplica, en sus diversas modalidades, en decenas de municipios del país. Roma presenta las tarifas más elevadas, y oscilan entre los 3 euros por persona y noche en los establecimientos de una y dos estrellas a los siete euros de los de cinco. A los usuarios de apartamentos turísticos y bed&breakfast se les exigen 3,5 euros. Aunque menos gravoso, el escenario es similar en el resto de grandes núcleos turísticos transalpinos. En Florencia, Venecia y Milán, por ejemplo, se cobra un euro por estrella con descuentos del 50% en temporada baja. Los niños menores de 10 años quedan exentos.

FRANCIA

Los municipios galos cobran una tasa de estancia desde que se implantara hace más de un siglo para promocionar los destinos turísticos y mejorar las infraestructuras. Oscila entre los 20 céntimos y los 4 euros, que varían en función del tipo de establecimiento, aunque hace unos meses arrancó una modificación legislativa que, de materializarse, podría quintuplicar las tarifas. En París se ha acordado imponer una tasa extra de dos euros por viajero y noche, con la que se pretende financiar la ampliación de la red de transporte metropolitano. Por este concepto se espera recaudar cerca de 140 millones de euros al año.

HOLANDA

La capital de los Países Bajos, Ámsterdam, apuesta por un modelo distinto. Aquí se recauda el 5% de la tarifa del alojamiento para efectuar mejoras en la ciudad y en los servicios que se ofrecen a los turistas. El Ayuntamiento incluso ha alcanzado un acuerdo con Airbnb por el que la plataforma digital se responsabiliza del cobro. Ciudades como París intentan reproducir este modelo dado el auge de los alojamientos turísticos en la Red.

ALEMANIA

Berlín sigue los pasos de Ámsterdam y exige desde 2013 una tasa turística, que asciende al 5% de la tarifa del alojamiento. El turismo de negocios está exento, pero aún así se prevé ingresar cerca de 25 millones al año.

ESTADOS UNIDOS

Desde septiembre de 2010, el Gobierno federal exige 14 dólares a los visitantes que acceden al país. La mayor parte de estos fondos se destinan a la promoción turística y el resto a gastos de gestión. No es el único impuesto vinculado al turismo. Porque la actividad está sujeta a una doble o incluso triple regulación. Nueva York impone una tasa sobre las pernoctaciones de tres dólares por persona y noche y algunos estados de la Unión aplican gravámenes sobre la tarifa del establecimiento que oscilan entre el 5 y el 7,5%.

OTROS

Esta tendencia recaudatoria no respeta fronteras ni océanos. Su expansión ha salpicado ya a más continentes. La mancha de aceite se ha extendido a Asia y África. Doce euros en Tailandia, 13 en Túnez, o 9 en Marruecos simplemente por acceder al país como turista. En Dubai, como en Europa, la tasa se vincula a las pernoctaciones. Parte de los 1,4 euros a los 4 por persona y noche.

¿Por qué los hoteleros de la Comunidad lo rechazan?

El sector justifica su negativa por la diferencia de precios y rentabilidades respecto a otros destinos, como Barcelona o París, que parten de precios mucho más elevados. «Desde el año 2006, el coste medio de una habitación de hotel en Valencia ha caído un 26%. Si a esto le añadimos que el IPC ha subido en dicho periodo un 14%, nuestra rentabilidad se ha reducido cerca de 40 puntos», expone el presidente de Unión Hotelera, Luis Martí.

El debate se abre justo ahora, cuando los indicadores comienzan a remontar poco a poco tras la crisis. Para los hoteleros, la Administración dispone de fórmulas recaudatorias más eficaces al alcance de su mano. «Si se afloraran los cuatro millones de alojamientos ilegales que no tributan a Hacienda se obtendrían cerca de 100 millones de euros adicionales al año», insiste.

La implantación de una tasa turística de un euro por noche de hotel apenas obtendría 23. Y, además, nunca podría entrar en vigor antes de 2017.La posición de partida de los empresarios turísticos es unánime y radicalmente opuesta al impuesto aunque no cierran las puertas al diálogo. La determinación del carácter finalista de las ayudas (dirigidas a programas de promoción o de renovación de las infraestructuras turísticas) atenuaría la voracidad de las críticas. Aunque existe un malestar patente difícil de reconducir.

«¿Por qué se quiere gravar la actividad hotelera y no se incluye a otros sectores como la restauración?», lamentan otras fuentes del sector. Desde el área Turismo del Gobierno, que se ha desmarcado de la propuesta de Hacienda y se opone a gravar las pernoctaciones, no se contempla un escenario distinto. Al menos en el corto plazo De consensuarse con el sector, reiteran, los fondos recaudados deberían reinvertirse en este mismo ámbito. La implantación de esta medida, ya habitual en los países del entorno, no entra en sus planes, aunque admiten que este debate sólo tiene sentido si se aborda junto a los hoteleros.