El Mundo 16/11/2015 – Las ventas ‘on line’ en España, en la cuarta posición mundial. Así se reinventa el gran comercio ante el tirón de las compras por internet.

En un país en el que el 80% de las personas con móvil tienen un smartphone, tenía que pasar tarde o temprano: los españoles le hemos cogido el gusto a comprar con la máquina que más manoseamos -en concreto 3,23 horas al día- y no parece que vayamos a parar. A finales de 2015, según la consultora Ipsos, el comercio vía móvil habrá crecido un 48%.

España ya está en el top 5 de compradores movilizados, que encabeza Japón, y se sitúa por delante de economías tan potentes como las de Francia y EEUU. Los usuarios cada vez se fían más de las apps móviles, sobre todo si son de tiendas web de confianza.

«Descargamos menos apps que antes pero confiamos más en ellas. El reto para cualquier empresa es lograr colarse dentro de nuestro móvil», señala Milena Fernández desde la plataforma de aplicaciones App Date.

Y para ello, no solo hay que estudiar el comportamiento de jóvenes pegados al móvil: «El usuario mayoritario, un 44,3%, tiene entre 25 y 35 años pero las generaciones más jóvenes prometen superarlos. Apps como la que permite renovar el ticket de parking en Madrid han normalizado la compra en el móvil» apunta.

El español medio divide su tiempo de compra telefónica entre viajes (billetes, hoteles, alquiler de coches…) y entradas para cine o conciertos, informática y moda (calzado incluido). Pero, poco a poco, van ganando terreno otros productos en la lista de la compra como la cosmética o la comida. Amazon ya está ensayando su servicio de productos frescos.

Además, en España, triunfan sobre todo las app que ofrecen descuentos sin parar. «Su producto es recurrente e invita al usuario a consultarlo periódicamente», apunta Alex Gibealde, fundador de la consultora Boostit.

Con todo, más que un cupón, lo que queremos es que nos lo pongan fácil. «La navegación con el móvil se divide en micromomentos. Si el comprador no accede cómodamente al producto y finaliza la transacción rápido, se irá a otro sitio», señala Gibealde. Eso sólo se consigue con una web o aplicación pensada para comprar sobre una pequeña pantalla mientras llega otro whatsapp del grupo de padres del colegio. Podemos perder el tiempo con Candy Crush, pero no comprando.

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