Expansión 24/11/2015 – El gigante sueco de la decoración negocia abrir una tienda en la calle más comercial de Londres, ante las quejas de los clientes por la lejanía de sus grandes centros comerciales.

La psicóloga estadounidense Ramani Durvasula explicaba hace unas semanas a The Wall Street Journal que una de las mejores terapias para conocer cómo es la relación de una pareja es pasar una tarde comprando en Ikea.

En sus terapias, muchos matrimonios mencionan el hecho de ir de compras a esta tienda de muebles como una de las razones para iniciar una fuerte discusión. Pasear por la zona de cocinas invita a tocar el tema de quién colabora menos en las labores domésticas; ir al área de niños obliga a hablar sobre si es el momento de ser padres o de cómo se está educando a los hijos. Y todo esto, antes de que dé comienzo la verdadera pesadilla de llegar a casa y empezar a montar los muebles.

Los londinenses van a ser de los primeros en probar un nuevo modelo de tienda, la citystore, que promete evitar muchas de estas discusiones, al ofrecer sólo una selección de productos y situarse en el centro de las ciudades.

La compañía sueca planea abrir una tienda en Oxford Street, la calle más comercial de la ciudad, donde será posible pedir y recoger muebles y artículos de decoración, así como comprar en el momento una pequeña selección de artículos.

La empresa está en negociaciones para quedarse con el edificio que hasta ahora ocupaba la cadena de moda BHF, que atraviesa problemas financieros. Hace dos semanas abrió una tienda de estas características en la localidad de Norwich, con una superficie de 2.000 metros cuadrados, y en primavera abrirá otra similar en Aberdeen.

El objetivo de esta nueva fórmula es acercar el producto a los clientes que viven lejos de sus grandes tiendas, generalmente en las afueras de las ciudades. En Londres, una ciudad de nueve millones de habitantes, el grupo tiene cuatro grandes superficies en Wembley, Edmonton, Croydon y Lakeside. «Nuestros clientes nos dicen que las 18 tiendas que tenemos en Reino Unido están lejos de donde viven. Las nuevas tiendas nos permitirán probar nuevas formas de ser más accesibles», explica un portavoz.

El modelo resultará especialmente útil en lugares como España, donde todavía no es posible comprar por Internet. En Reino Unido, los clientes pueden ya solicitar su compra online.