ABC.es 10/12/2015 – El consumo ha acelerado la recuperación y el sector, más «optimista» con las ventas, percibe en todas las capitales de Castilla y León un «mayor movimiento» en la ocupación de locales.

Persianas bajadas, carteles de «Se vende», «Se alquila» u otros que anunciaban «Liquidación total por cierre de negocios». El panorama era desolador si se paseaba hace tan solo unos meses por los cascos históricos de la ciudades, tradicionalmente epicentros del bullicio comercial hasta que desembarcaron los grandes centros de la periferia. Sólo en 2014 se perdieron 1.600 puestos de trabajo ligados al sector, denunció por entonces Conferco. Sin embargo, ahora parece que las cosas empiezan a cambiar. Las verjas a pie de calle vuelven a estar levantadas y tras el mostrador, nuevos autónomos que han visto en el emprendimiento la única vía posible para dejar atrás el desempleo. Lo ha reflejado el Instituto Nacional de Estadística, cuyas encuestas plasman un progresivo aumento de las ventas del comercio minorista desde julio. Los comerciantes, «sin lanzar las campanas al vuelo», se muestran más optimistas.

«Han sido años complicados en los que muchos negocios históricos han tenido que echar el cierre. Mientras, otros que intentaban subirse al barco también han fracasado», lamenta la presidenta de la Asociación de Comerciantes Palencia Abierta, María José López, que ahora ya aprecia una ligera recuperación: «La gente se está olvidando de la palabra crisis como si de un mal sueño se tratara».

«Ahora el comercio es mucho más especializado y evita competir con las grandes cadenas»

Emprender ha sido, para muchos, el único camino posible. Julia, de Colchonerías Lunaria en Palencia, es uno de esos ejemplos. Junto a su socia Eugenia, se convirtió en empresaria hace tan solo un mes después de que, que como consecuencia de la crisis, cerrara el negocio en el que ambas habían trabajado durante años. Fue entonces cuando decidieron «ser valientes» y abrir en pleno centro de la capital palentina su propia colchonería: «No vimos otra solución que tirar para delante con lo único que sabemos hacer y vimos una buena oportunidad en Palencia porque es una buena plaza», informa A. Míguez.

Una de las razones que explica el «mayor movimiento en la ocupación de locales» que ha habido en el último año es, en opinión del secretario de la Asociación Vallisoletana de Comerciantes (Avadeco), Luis del Hoyo, el «extraordinario ajuste de rentas» como consecuencia de la crisis. Así, si un comerciante podía llegar a pagar por una tienda de 70 metros cuadrados en una céntrica calle como Platerías hasta 3.000 euros de alquiler, «ahora, en algunos casos, está pagando la mitad».

Sergio Arranz se quedó en el paro y no se lo pensó dos veces. En febrero de 2014 montó «Okey Monkey», una tienda de regalos «diferentes. No ‘freak’», cuando la mayoría de los locales de la calle Platerías de Valladolid estaban vacíos. «Mis padres me preguntaron dónde iba».

¿Pero ese «mayor movimiento» se está traduciendo en puestos de trabajo? «Creemos que en Valladolid ganaremos unos 500 empleos. Es una cifra que todavía no supone una recuperación clara, aunque el dato es positivo», confirma Del Hoyo.

En Zamora, esa remontada comenzó a percibirse a partir de julio. «Hemos pasado de un cierre neto de comercios en el primer semestre a una situación en la que hay más aperturas que establecimientos que cierran sus puertas. Aunque de manera ligera, la tendencia se está revirtiendo», asegura el secretario de la Asociación Zamorana de Empresarios de Comercio (Azeco), Ángel Hernández. Entre los nuevos negocios figuran desde tiendas de ropa de grandes cadenas y franquicias hasta de cosmética, centros de estética y tratamiento dental, negocios de bisutería o comercios especializados, informa A. Ferreras.

Y es que los comerciantes, antiguos y nuevos, han tenido que agudizar el ingenio para atraer a una clientela que poco a poco vuelve a recuperar la confianza, y con ella, el hábito del consumo. «El comercio que ahora surge es mucho más especializado y evita competir con las grandes cadenas», confirma Del Hoyo.

Rocío Merino regenta desde finales del pasado julio una tienda de moda y complementos en el centro de Salamanca. Era lo que más le «atraía», asegura esta licenciada en Derecho que «estaba opositando», pero que optó por la atención al cliente.

Rocío Merino regenta desde finales del pasado julio una tienda de moda y complementos en el centro de Salamanca. Era lo que más le «atraía», asegura esta licenciada en Derecho que «estaba opositando», pero que optó por la atención al cliente.- D. ARRANZ

Según el secretario de Avadeco, uno de los grandes riesgos de estos «recién aterrizados» en el sector -una gran parte, desempleados que montan una tienda tras capitalizar el paro- es que llegan sin conocer la actividad empresarial «y estamos viendo que el 50 por ciento de las tiendas que se abren no superan el primer año y sólamente un 20 por ciento alcanzan los cinco años». Este índice de fracaso, a su juicio, «perjudica al resto del sector», por lo que solicita a la Junta de Castilla y León que se involucre más en la formación y no sólo limite su apoyo a las ayudas al emprendimiento, informa H. Díaz.

Locales «pop up»

Esa «fugaz» apertura derivada de las ayudas concedidas al emprendimiento ha sido uno de los males extendidos en el sector en estos años precedentes. Sin embargo, ahora «ya hay tiendas con una vida de un año» y el secretario de la Asociación de Empresarios Salmantinos de Comercio (Aesco), Emilio Checa, augura que tienen «garantía de permanecer en el futuro». Según los datos que maneja Aesco, la crisis se llevó por delante entre 2008 y 2011 unos 2.000 establecimientos de la provincia salmantina, mientras que entre 2012 y la actualidad se ha abierto un millar. Checa estima que la actividad económica se ha incrementado en lo que va de año respecto a 2014 un cinco por ciento que se ha notado, según sus palabras, en «la facturación y en la contratación de personal», aunque quedan muy lejos las 20.000 personas que vivían del sector en 2008 -a final de 2011 se estima que fueran unas 13.000-, informa N. Prieto.

Hijo de cinco generaciones de comerciantes zamoranos, Emilio Prieto, de 38 años, lejos de quedarse de brazos cruzados en los malos momentos este mismo año ha abierto una franquicia de Blanco y otras dos de la marca de cosmética Flomar.

Esos nuevos aires también se están percibiendo en el centro histórico de Burgos con la apertura en los dos últimos años de casi 250 nuevos establecimientos comerciales y hosteleros. Belén Marticorena, gerente de la asociación de Comerciantes Centro Burgos, destaca que se está produciendo un «movimiento continuo» que, en algunos casos, es constante ya que cada vez hay más locales «pop up» que se alquilan por cortos periodos de tiempo y cambian rápido de negocio.

A juicio de Marticorena, todavía es pronto para hablar de recuperación económica – en el casco histórico de Burgos aún quedan 150 locales vacíos-, pero se está viviendo una evolución «positiva», especialmente aprovechando el «tirón» que Burgos tiene con la gastronomía desde que ostentara la capitalidad española en 2014.

De sus ecos se está beneficiando actualmente el restaurante Maricastaña que abrió el pasado verano en el Paseo del Espolón de la mano de Isabel Álvarez y en el que trabajan doce personas, mas los «extras» de fin de semana. Álvarez se muestra «encantada» de estar en un entorno «lleno de vida, tanto de burgaleses como de turistas», informa M. González.

Olga Alegre planteó en casa la idea de abrir un comercio de moda y sus padres le animaron a que siguiera adelante. Desde diciembre de 2013 no ha dejado de luchar para mantener en León su negocio («En la vida») vivo.

En León, el comercio comienza también a recuperar su espacio después de un periodo de cierres continuados. Si en 2012-2013 había unos 3.700 negocios abiertos en León, en 2014 bajaron a 3.600 y este año han repuntado de nuevo hasta alcanzar los 3.800, según las cifras aproximadas que maneja el responsable del área de comercio de la Federación Leonesa de Empresarios (Fele), Alfredo Martínez.

Para este representante del sector, estos datos son esperanzadores y confía en que ya no haya marcha atrás, en que el escenario actual se afiance y «no sea necesario lamentar más cierres», informa R. Álvarez.

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