Diariosur.es 04/12/2015 – El espacio, ubicado entre las calles Nosquera y Andrés Pérez, albergará también una incubadora de empresas innovadoras.

En un entorno aún estigmatizado por solares, edificios abandonados y grafitis, muchos viandantes se sorprenden del resultado de las obras realizadas por el Ayuntamiento para poner en valor el enorme vacío urbano que hasta hace unos años existía entre las calles Nosquera y Andrés Pérez. Una zona que estuvo marcada por la prostitución se ha transformado en un valioso enclave de la ciudad que, si logra zafarse del vandalismo, está llamado a convertirse en un nuevo punto de atracción del casco antiguo. Desde esta semana ya se puede pasar por la plaza generada dentro de la promoción de viviendas de protección oficial construida por la Sociedad Municipal de Viviendas frente a la iglesia de San Julián. Se trata de un espacio público que comunica la calle Muro de las Catalinas con Andrés Pérez y en el que destaca especialmente el colorido de las ocho puertas de otros tantos locales destinados a artesanos, como estaba previsto en su origen en este proyecto, que forma parte del programa Iniciativa Urbana, en el que también participan la Gerencia Municipal de Urbanismo, Promálaga y el Observatorio de Medio Ambiente Urbano.

Esta semana ha empezado la entrega de llaves a las 33 familias que han comprado alguna de las VPO construidas sobre un aparcamiento subterráneo de 109 plazas que gestiona la Sociedad Municipal de Aparcamientos. Pero lo más llamativo del proyecto es la citada plaza con locales para artesanos, a la que el Ayuntamiento tiene previsto poner el nombre del pintor Eugenio Chicano. Aquí se han construido un total de ocho espacios, identificados por un color diferente para las puertas de cada uno de ellos, provistos de almacén y cuarto de baño, que serán ocupados en régimen de alquiler por personas dedicadas a una labor artesana, ya sean productores o distribuidores de ella.

La empresa municipal Promálaga será la encargada de gestionarlos. Ya prepara las bases para ofrecer los locales a un precio que podría oscilar entre siete y diez euros el metro cuadrado. «Queremos ofertarlos antes de final de año y, si no da tiempo a tenerlo todo listo, lo haremos en enero», explicó Francisco Salas, gerente de Promálaga. «Vamos a escoger sobre todo proyectos de negocio autóctonos, que busquen la originalidad y la exclusividad, y que apuesten por realizar actividades en común para dinamizar este nuevo enclave del Centro», recalcó Salas, quien detalló que, para poder adjudicar los locales, aún es preciso que sean transferidos a Promálaga como concesión demanial por parte del Ayuntamiento, que previamente debe recibirlos desde la Sociedad de Viviendas.

Promálaga prevé abrir en las próximas semanas la convocatoria para alquilar los locales

Promálaga ya ha recibido peticiones de información por parte de una veintena de emprendedores que quieren instalarse en este espacio, que se complementará con la vida comercial que en los últimos años ha adquirido la calle Andrés Pérez por iniciativa de sus propios comerciantes y vecinos. «No es un lugar de paso, así que habrá que potenciar que exista un movimiento social y cultural», reconoció el gerente.

Estos ocho locales, cuya superficie oscilará entre 18 y 46 metros cuadrados útiles, sin contar los espacios para almacén y aseos, se completarán con otros cuatro despachos de la planta baja del centro de emprendedores ubicado al fondo de la nueva plaza. «También queremos que estos cuatro locales puedan ser de servicios profesionales relacionados con la artesanía, por lo que en total serían 12 espacios», expuso Salas. En las dos plantas altas de este edificio de emprendedores, con la marca City-Lab Promálaga, se han habilitado cinco oficinas y una sala común para albergar empresas innovadoras. «Aquí los precios serán similares a los de otras incubadoras de Promálaga», apuntó el gerente. Los emprendedores que haga uso de esta incubadora podrán permanecer por un periodo de tres años, prorrogables otros tres más. En el caso de los locales, se permitirán hasta cinco años, también ampliables con otros cinco más.