Expansión 14/02/2016 – Se acabó el elegir a ojo las tallas de ropa en las tiendas online o la incertidumbre del ‘encajará o no encajará’ cuando adquirimos un mueble para el salón sin saber con precisión las medidas.

La tecnología también sale a nuestro rescate en estos casos y no sólo nos ayudará a acertar, sino que cambiará por completo la fisionomía de las tiendas tal y como las conocemos y evitará que nos aventuremos innecesariamente a la hora de escoger un producto en Internet.

Llegó el turno de la realidad virtual

Esta novedosa herramienta tendrá un peso más que significativo para los compradores dentro de no mucho tiempo. Si bien ahora los dispositivos VR no están muy extendidos, algunos low cost como Google Cardboard podrían cambiar esta situación y generalizar lo que algunos ya llaman V-commerce (comercio virtual).

Además de sus múltiples aplicaciones en terrenos tan diversos como el de los videojuegos o el de la cirugía, la realidad virtual también tiene un interesante papel en este mundo ya que posibilita al cliente comprar de una forma totalmente novedosa e inmersiva, incluso sin estar en la tienda

Un ejemplo de es la experiencia de VR que Jaguar puso en marcha para que los futuros compradores pudieran comprobar cómo sería conducir su último modelo de la manera más realista posible.

Otro caso es el de la app que la compañía alemana Metaio, adquirida por Apple, creó para IKEA y que permitía visualizar cómo quedaría cualquier tipo de mueble de la compañía en el domicilio del usuario.

Adiós a los carritos

Los carritos y su rudimentario sistema de ‘alquiler’ a base de monedas tienen los días contados. Ya existen establecimientos, concretamente en Corea del Sur, en los que los clientes pueden adquirir los artículos de su lista de la compra sin tener que esquivar, con más o menos pericia los, carros y cestas de otros compradores.

Se trata de supermercados virtuales en los que los productos no están en las estanterías a la vista del consumidor, sino sólo sus fotos y un código QR. Descargando la app de la firma y fotografiando ese código, los productos, una vez elegida la variedad y el tamaño que se ajuste a las necesidades del cliente, se añaden automáticamente a su cesta que llegará a su domicilio a la hora que se indique.

Esta solución puede resultar un poco fuera de lugar teniendo en cuenta la gran acogida del e-commerce, pero Homeplus, la firma abanderada de este nueva forma de hacer la compra, asegura que hay hueco en el mercado para estas tiendas semi-virtuales.

Imagine instalar pequeños supermercados de ese tipo en paradas de bus o metro y que los pasajeros puedan realizar sus pedidos mientras esperan, instaurar este sistema en una tienda de ropa y que las prendas elegidas esperen directamente en el probador o implantarlo en un restaurante para servir cuanto antes las comandas.

El papel fundamental de las apps

Visto lo visto, las apps y los smartphones tendrán un papel fundamental en las compras del futuro y no solo en el comercio electrónico.

El envío de novedades y ofertas a través de WhatsApp, Line, Telegram o WeChat mantendrá a las tiendas físicas conectadas con sus clientes en todo momento y, muy probablemente, estas comunicaciones incrementarán las visitas de estos últimos. Además, a través de estos servicios de mensajería se podrá personalizar y agilizar el trato entre ambas partes, un recurso al alcance tanto de pequeñas como de grandes firmas.

Otras herramientas guiarán y proporcionarán diversos servicios a los compradores cuando visiten grandes superficies. Es el caso de Feifan, una aplicación creada por Grupo Wanda, Baidu y Tencent que ya se emplea en casi 400 centros comerciales de todo el mundo.

Los usuarios que la descarguen recibirán promociones personalizadas cuando visiten algunos de los establecimientos (ya sea su primera vez -descuentos de bienvenida- o sean clientes habituales – descuentos de fidelización-), se les avisará de las plazas libres en los aparcamientos, les permitirá reservar mesa en restaurantes o comprar entradas de cine saltándose las tediosas colas o les proporcionará la clave del WiFi del centro de manera inmediata y automática.

La ventaja de este tipo de apps es que todo lo que ofrecen sólo puede obtenerse con la visita al establecimiento en cuestión, lo que provoca que se acuda más a menudo.

Seguimiento biométrico de los compradores

Otra de las novedades que podría instalarse pronto en las tiendas físicas es el reconocimiento de los clientes habituales gracias a identificadores biométricos. En China ya se emplean con este fin los terminales YunTouch capaces de memorizar sus rasgos y almacenar en una base de datos su historial de compras.

El objetivo de este tipo de control es tenerlos ‘fichados’ y saber qué es lo que suelen buscar para ofrecerles descuentos o presentarles las novedades que más se ajusten a sus gustos. En un futuro, quizás, este tipo de sistemas nos permita pagar ‘por la cara’ si se los programa para asociar las peculiaridades de nuestro rostro a nuestra cuenta bancaria.

Probadores 2.0

La revolución tecnológica ha aterrizado, incluso, en los probadores. Algunos establecimientos estadounidenses de Ralph Lauren, por ejemplo, ya cuentan con vestidores que los compradores pueden personalizar a su gusto, por ejemplo, variando la luz. También ofrecen la oportunidad de consultar la disponibilidad de otras tallas en la tienda y solicitar la que necesite sin necesidad de salir del habitáculo.

Zara también se apunta a esta tendencia y en algunas de sus tiendas (como la de San Sebastián) podremos encontrar probadores multimedia que cuentan con tablets que permiten a sus clientes cambiar la talla o el color de las prendas que se ha probado o elegir otro modelo y que las dependientas se lo lleven directamente al vestidor. La compañía española quiere implantar esta novedad en más de 2.000 establecimientos en todo el mundo.

Otras firmas ofrecen la posibilidad de crear un avatar virtual con las medidas exactas del cliente para facilitar sus compras online y que no se equivoque de talla, lo que evitaría devoluciones de prendas y aumentaría su satisfacción con la experiencia online. Es el caso de VisuaLook de la empresa murciana Youbuy 3D.

Robo-dependientes

Que los robots coparan gran parte de los puestos que hoy ocupan humanos dentro de muy pocos años es un detalle que a pocos se les escapa ya, pero cuesta imaginarlos de cara al público. Sin embargo, también desempeñarán pronto estas tareas y sustituirán a muchos dependientes de carne y hueso, como también lo harán, por ejemplo, con recepcionistas o camareros.

Un posible candidato a este puesto, y que de hecho ya lo ha ocupado en algunos establecimientos asiáticos, es Pepper, el robot ‘con corazón’ de SoftBank. Su facilidad para los idiomas (habla con fluidez casi una decena de lenguas) y su empatía artificial le convierten en el dependiente perfecto, capaz de asesorar sin problemas a los más exigentes compradores. Incluso es capaz de hacer un seguimiento activo de la clientela a través de apps de mensajería o emails.

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