El Mundo 25/08/2016 – Las compras de alimentos por Internet representan el 1% de los ingresos del sector, a pesar de que crecieron un 25% en 2015.

Hay situaciones en las que ya pocos se imaginan pasando por una caja física, comprando si no es con un ordenador delante. Unos billetes de avión, por ejemplo. Siete de cada 10 españoles los tramita online. Los que acuden a una agencia de viajes son una minoría, como también lo son los que encargan en Internet el pescado o las verduras. A pesar de que las ventas de alimentación a través de este canal han crecido un 25% en 2015, aún representan sólo el 1% de los ingresos del sector, donde «el comercio electrónico está aún muy frenado», expone Gustavo Núñez, de la consultora Nielsen.

Aunque en las últimas décadas ha habido «una auténtica explosión» en algunos sectores, como el del turismo o la banca, los consumidores aún se resisten a franquear la barrera virtual a la hora de llenar su despensa. Las ventas online de estos productos suponen el 1% de la facturación de la gran distribución, frente al 5% de Francia o el 7% de Reino Unido, según datos facilitados por la Asociación Española de Distribuidores, Auroservicios y Supermercados (Asedas).

«Ya hacemos la mayoría de las transacciones a través de la banca a distancia y la cultura colaborativa ha contribuido a disparar aún más el negocio de los viajesonline. Sin embargo, el sector de la alimentación es más estable, en parte porque no puedes consumir más de lo que te cabe en una nevera o despensa», dice Núñez.

Según explica, «al comprar online lo que compramos realmente es tiempo, el que nos ahorramos en tener que desplazarnos», mientras que adquirir determinadas cosas en persona (un buen vino para una cena especial o unos pasteles) supone más un placer que una obligación, «forma parte de la gracia».

Es el caso de los frescos: frutas y verduras, y los productos perecederos como la carne o el pescado. Ir a la pescadería a comprar el marisco para una cena «es casi tan placentero como degustarla».

El 66% de la compra que hacemos los españoles es planificada. Es esta parte de la lista la que solemos tramitar más vía online. También el ocio:el 67% de los consumidores compra viajes en la Red; el 58%, entradas para el teatro o el cine y un 54% adquiere ropa y complementos. Sin embargo, sólo un 13% busca fruta y verdura y sólo dos de cada 10 han probado a comprar alimentación y bebidas, según datos Nielsen.

En el caso de la ropa, insiste Gustavo Núñez, «el consumidor paga por el tiempo que se ahorra en las colas en los probadores o en caja», mientras que a la hora de surtir la nevera «lo que compramos en la web son productos de despensa: los de gran volumen, pesados y no perecederos, como es el caso de las bebidas», añaden en Asedas.

Una excepción dentro del sector es la alimentación para mascotas:pues uno de cada cinco consumidores la compra en la Red, «precisamente por el peso y el tamaño». El 7% del gasto en esta categoría se tramita a través de Internet.

Aún se resisten los pescados, carnes frutas y verduras. A un 64% de los consumidores les preocupa la calidad del producto:que pueda llegar deteriorado, por ejemplo;al 63% le gusta verlo antes de adquirirlo y otro 57% es reacio a comprarlo online porque teme que el pedido pueda llegar equivocado.

A pesar de las reticencias, Nielsen espera que este año se registren crecimientos en el sector muy superiores a los de los últimos años. En la última década la facturación del comercio electrónico en España ha pasado de los 127 millones de euros en 2001 a los más de 20.000 millones en 2015.

De hecho, las cadenas de distribución están esforzándose en mejorar sus canales de venta online, con servicios como la entrega de la compra en menos de dos horas (ya lo hacen Amazon y El Corte Inglés) con el objetivo de animar al cliente a pasar por su súper virtual.

El Corte Inglés, por ejemplo, ofrece un servicio personalizado que permite adquirir un producto fresco cortado y preparado al gusto del cliente por los profesionales de sus departamentos de pescadería o charcutería: un pescado sin espinas, sin piel y cortado en lomos, por ejemplo. «La fecha de caducidad de los productos siempre será la última disponible, la más lejana en el tiempo», señalan fuentes de la cadena.

El gigante del comercio electrónico Amazon ha contribuido a animar la competencia en este sector, al empezar a vender alimentos hace más de un año. Según Asedas, Mercadona fue la cadena asociada a su red que más incrementó sus pedidos online el pasado año (un 1%). Las ventas de platos cocinados y las de alimentación seca fueron las que más crecieron (un 14% y un 13,8%).

El futuro, según Nielsen, «pasa ahora por las aplicaciones que te calculan lo que le falta a tu nevera y te la va reponiendo, como frigoríficos inteligentes que te hacen la compra», explica Núñez. «Seguiremos yendo a comprar la botella de vino para esa cena especial, pero ya no a por unos yogures».

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