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¿Vuelven los envases retornables?

Elcorreo.com 28/08/2016 – Colectivos ecologistas promueven un sistema de reintegro de dinero por cada recipiente que se devuelva al comercio; la Comunidad valenciana ya estudia su implantación.

Fue una práctica habitual hasta los años 80. Quien hasta entonces fue niño seguro que lo recuerda: ir a hacer los recados con un par de ‘cascos’ dentro de la bolsa de nylon de las compras (nada de desechables). A cambio, el comerciante le daba unas pesetas o las descontaba de la cuenta al comprar otras dos botellas. La recogida selectiva sustituyó con los años aquella primitiva práctica de reciclaje que ahora vuelve promovida por el movimiento ecologista para paliar la «ineficacia» de la separación de residuos: la Generalitat valenciana ha recogido el testigo y estudia la implantación de un procedimiento similar que ya funciona con éxito en países como Alemania, Noruega o Dinamarca.

El sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) propuesto por el Gobierno de Ximo Puig extiende la capacidad de retornable a todos los envases de bebidas (no sólo vidrio, también plásticos, brick y latas), salvo los que contengan vinos o licores. A la hora de pasar por caja, el consumidor desembolsará diez céntimos por cada envase que adquiera en el supermercado o pequeño comercio, que posteriormente le serían devueltos al retornarlo. El gestor del sistema pagará dos céntimos por unidad al comerciante en pago por la labor de depósito y las transacciones necesarias (que en el caso de grandes superficies las podrán desarrollar máquinas similares a las expendedoras) y otros dos céntimos por envase al responsable de su transporte.

«El consumidor recupera así íntegramente su dinero, contrariamente a lo que sucede con el sistema actual, en el que al comprar la bebida, el cliente paga por una recogida y un reciclaje ineficaces cuando no inexistentes. El SDDR asegura la recuperación del 98% de los envases, que se convierten en nueva materia prima de alta calidad con valor de mercado y cuyo aprovechamiento requiere un menor esfuerzo energético y ambiental», destacan desde Ecologistas en Acción.

Según sus datos, en el mercado español entran a diario 51 millones de envases de bebidas, es decir 18.000 millones anuales, de los que apenas se recupera una pequeña parte en el contenedor amarillo. En el caso concreto e la Comunidad Valenciana diariamente se desechan siete millones; cinco de ellos van a parar a «un proceso inadecuado». «Cada año enterramos el equivalente a unos doce o quince millones de euros», calcula el secretario autonómico de Medio Ambiente, Julià Àlvaro, quien cifra entre 30 y 35 millones de euros al año el dinero que el comercio valenciano podía envolsarse con la aplicación del SDDR. Pero, además, tanto el gobierno valenciano como el movimiento ecologista argumentan que de este modo se podrá combatir la mala cosumbre de abandonar estos envases en la vía pública, playas o montes. Esta es una de las ventajas en la que también hacen hincapié los promotores de este sistema en Alemania, donde fue acogido no sin cierto recelo. Hoy en día nadie se cuestiona su existencia y ha pasado a formar parte de la vida cotidiana de los alemanes.

Desde 2003, al comprar una lata o botella de plástico desechable de cerveza, agua o refresco los alemanes deben pagar el ‘pfand’, un depósito de 25 céntimos que sólo recuperarán si devuelven el envase en un comercio. Trece años después de su implantación, las cifras hablan por sí solas: ha conseguido triplicar el reciclaje de estos envases respecto a cuando se depositaban en el contenedor correspondiente y su presencia ha desaparecido de calles y parques. Hay gente que, incluso, se dedica a recogerlas para conseguir unos ingresos ‘extra’.

Aquí en España, la propuesta del Gobierno valenciano también ha desatado no pocas suspicacias. Principalmente por parte de EcoEmbes, la organización que gestiona en exclusiva el reciclaje y agrupa a las principales empresas envasadoras y distribuidoras; a su juicio, este modelo no tiene un objetivo ambiental sino «puramente comercial». Los empresarios turísticos de la comunidad valenciana, por su parte, creen que el sistema sería muy difícil de gestionar, por posibles problemas de seguridad alimentaria y falta de espacio para almacenar los envases. Entretanto se clarifica el proyecto en Valencia, en otros puntos de España se van ensayando tímidamente iniciativas parecidas: en Pamplona, por ejemplo, ya funciona una máquina separadora de envases en la que el consumidor recibe a cambio un ticket que puede canjear por una entrada de cine. También Barcelona, Tenerife y varios ayuntamientos de Mallorca han mostrado su interés por adaptar el SDDR.

Ver noticia original: http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201608/28/vuelven-envases-retornables-20160826185148.html

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos