La tienda que se inaugura este viernes en el Paseo de la Castellana tiene 6.000 metros cuadrados y es un edificio ecoeficiente.

A partir de este viernes el número 79 del madrileño paseo de la castellana será a Zara lo que la Quinta Avenida a Tiffany o el número 30 de la Avenue Montaigne, en París, a Christian Dior. Del primer Zara que Amancio Ortega abrió en A Coruña en los años 70 al que se inaugura mañana en la citada vía madrileña hay un abismo: el nuevo edificio, el más grande de la marca en todo el mundo, es casi más propio de un escenario de ciencia ficción: ecoeficiente, tecnológico y conectado, donde todo está medido hasta el milésimo detalle.

Está pegado a El Corte Inglés, en una de las zonas más turísticas y transitadas de Madrid, y tiene 6.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas: unos 3.000 corresponden a superficie de venta y el resto son de un macro almacén desde donde se orquesta el reciclaje de prendas (los clientes pueden llevar a la tienda la ropa que ya no usen e Inditex se encarga de reciclarlas o donarlas) y el reparto de pedidos. Una gran ventaja para el cliente comprometido con el medio ambiente, teniendo en cuenta que probablemente hay más zaras en Madrid que puntos limpios.

A las puertas del nuevo templo de la marca, el jueves a media tarde ya había decenas de curiosos, algún turista que confesaba que mañana viernes es su último día en Madrid y pensaba pasarlo en Zara y mucho personal ultimando los preparativos. La principal característica de este edificio, que tiene cuatro entradas (dos dan a Azca y las otras dos al Paseo de la Castellana) es que es un edificio ecoeficiente: cumple los requisitos más exigentes de ahorro de energía y agua.

En este tipo de tiendas de la cadena (que tiene el compromiso de que en 2020 todos sus espacios en el mundo sean ecoeficientes) el consumo de electricidad es un 20% inferior al del resto y el ahorro de agua es del 40%.

Luces que se regulan solas

Además, es una «tienda conectada» que «integra las tecnologías más punteras del grupo«, según explican durante una primera visita para la prensa. Esto quiere decir que el espacio está vinculado a un sistema que evalúa que todos estos parámetros verdes se cumplen en todo momento.

Si algo falla, el sistema lo detecta y se subsana, en la mayoría de las ocasiones automáticamente o apretando un botón. Sirvan como ejemplo dos detalles: la iluminación de los escaparates se adapta a la luz exterior y la del interior también se regula sola en función de la hora del día que sea y la luz que le llega de fuera.

«La calidad del aire también se mide, de manera que si, por ejemplo, hay demasiada gente en la tienda y empeora, el sistema automáticamente regula los parámetros», explica Anxo Feijóo, uno de los responsables de que este sistema funcione como un reloj.

Prendas únicas

En cifras este Zara saca su músculo: hay 21 terminales de pago, 180 empleados y macro pantallas en la mayoría de las escaleras. Una de ellas mide 15 metros de largo por siete de ancho y es una de las más grandes que tiene el grupo en el mundo.

Nada se ha dejado al azar: el mobiliario interior se ha hecho con materiales que cumplen estos criterios sostenibles. No se ha talado ningún bosque protegido para amueblar esta tienda. La fachada tiene un diseño de cubos y el mismo guiño se repite en los elementos de escaparatismo interiores.

En cuanto a las prendas, hay varias colecciones únicas, creadas específicamente para esta tienda, como son una para mujer inspirada en el mundo de la danza (para la que hasta se ha cambiado la tipografía de Zara de las etiquetas), otra para hombre que se ha bautizado como Colección Castellana, y una para niños inspirada en el mundo del graffiti.

Habrá probadores interactivos

Como explican en el grupo, «esta tienda está llena de guiños». «Hay prendas que sólo se venden aquí, muchos adelantos. Este es uno de los reclamos», explica Edu Barbeíto, del equipo de Producto de Zara.

En esta tienda las prendas tienen el sistema de identificación RFID, que es una especie de GPS que permite tenerlas controladas desde que entran hasta que salen de la tienda en la bolsa del cliente, y se puede pagar con el móvil.

Además, en un futuro próximo se instalarán los esperados probadores interactivos, aunque para ello, explican en el grupo, aún «hay que esperar a que se haya generado el flujo de tienda».

Fuentes del grupo reconocen que las expectativas son altas y que la inversión también ha sido importante. Con este estreno en pleno centro de Madrid el grupo disipa de alguna manera la idea de que Zara haya podido tocar techo en su expansión en España, donde tiene una amplísima red de tiendas.

Fuente: El Mundo