La cuarta edición del festival CALLE llevará el arte urbano a medio centenar de direcciones del barrio madrileño.

A plena luz del día, a la vista de curiosos y transeúntes y en vivo y en directo. Armados con aerosoles, brochas, rodillos o pinceles, bajo la atenta mirada de los viandantes y dispuestos a mancharse las manos. Así es como trabajan los participantes de CALLE 2017. Tras estas siglas se esconde un concepto, el de Convocatoria Artística Libre de Lavapiés Emergente, y 50 nombres nacionales e internacionales, los de los artistas, dibujantes, diseñadores gráficos e ilustradores que dan color y forma a la cuarta edición de este festival y que, durante el mes de mayo, plasmarán sus propuestas en cristaleras, fachadas y escaparates de diferentes establecimientos del barrio madrileño.

Ideada por la Asociación de Comerciantes de Lavapiés e impulsada por el colectivo Madrid Street Art Project (MSAP), esta iniciativa busca potenciar la creación artística en este entorno de una manera abierta y participativa, convirtiéndolo en un espacio de arte al aire libre y animando a todas las personas a disfrutarlo de un modo cercano. En palabras de Guillermo de la Madrid, fundador de MSAP, reporta un «doble beneficio». «Los vecinos tienen un espacio cotidiano y conocido donde disfrutar del arte, ya sea un bar, una farmacia o una tienda de zapatos». En cuanto al elemento restante de la ecuación, los propios comerciantes, también hay muchos que residen en el barrio desde hace años, por lo que «es una manera de establecer un diálogo entre ambos, no sólo a través de las compras, sino mediante una actividad menos consumista y en un espacio de convivencia en el que entra el arte como canalizador».

 

En forma de sugerentes escenas, llamativas geometrías, trazos curvos y retorcidos o mensajes por desencriptar, cada uno de los participantes ha escogido su propio medio y formato de expresión, el más acorde con su personalidad y el más adecuado al lugar asignado: desde la pintura mural o sobre cristal, hasta la escultura, pasando por el dibujo, el collage o la instalación. De las más de 200 propuestas plásticas y audiovisuales que fueron presentadas para esta convocatoria, las seleccionadas llevan la impronta de nombres como Ampparito, Digo Diego, Dos Jotas, Juanitoilógico, Parsec, Por Favor o Sr. Mu.

Otra asistencia ya confirmada es la del italiano Teo Pirisi, también conocido como Moneyless, que llevará a cabo una intervención pictórica en la plaza de Arturo Barea. Tras comenzar su andadura creativa en la década de los 90 de la mano del grafiti, hoy sus obras pueden verse en calles de Portugal, Italia, Túnez, Argentina o Australia. El colorido tándem barcelonés Cocolia, compuesto por Mireia Ruiz y Pink Morro, ilustradora y artista urbano respectivamente, tampoco faltará a la cita y confeccionará un mural en el número 28 de la calle Argumosa.

Además de la calidad artística, otro de los factores que se ha tenido en cuenta desde la organización ha sido la adaptación de los trabajos al comercio, tanto a su actividad como a su espacio físico. «Si, además, la obra incluía alguna referencia a Lavapiés y a su gente, también sumaba. Éste es un festival al que vienen muchas personas de fuera pero, sobre todo, acude público del propio barrio. Ahora que parece que planea sobre él ese proceso de gentrificación del que todo el mundo habla, también hay propuestas en esa línea, enfocadas a reivindicar que no pierda su carácter original. Lavapiés es especial por muchas razones: hay una mezcla de población muy diferente, y eso lo diferencia de otras zonas de Madrid».

Dado el carácter efímero con el que han sido proyectadas las intervenciones, especialmente pensadas para la ocasión, éstas se ejecutarán hasta el domingo 14 y podrán ser disfrutadas del lunes 15 al domingo 28 de mayo. Una vez superada esta fecha, la decisión de mantenerlas o no recaerá en manos de los comerciantes. Eso sí, «cada vez vemos que son más quienes las mantienen de un año a otro», subraya de la Madrid. Al fin y al cabo, «cambiar la cotidianidad del barrio también es una manera de llegar a la gente».

Fuente: El Mundo