Alumnos de la Escuela de Artes y Oficios piensan, como proyecto fin de carrera, ideas de cómo un comercio vacío podría ser centro social del Ensanche.

Estudiantes de Decoración que piensan un Segundo Ensanche más abierto a la ciudadanía, con locales que salen hasta la calle y donde los vecinos se sientan como en casa. Así se enfrentan a su proyecto fin de carrera más de una veintena de alumnos del grado superior de Decoración de la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, que esta semana han tomado medidas y examinado in situ uno de las decenas de comercios que hay cerrados y no encuentran relevo en las calles del II Ensanche. El acuerdo de colaboración entre la Escuela de Arte y la asociación Ensanche Área comercial busca un doble objetivo: por un lado, visibilizar los locales vacíos y sus posibilidades, y, por otro, que los alumnos se enfrenten a un proyecto práctico en el ámbito urbano, una experiencia que, a buen seguro, les servirá en su vida profesional futura. El proyecto no tiene como fin su puesta en marcha, porque “es un local que costará unos 5.000 euros al mes, y la asociación (cuya sede está en una entreplanta) no nos lo podríamos permitir”, indica Amaya Villanueva, su gerente.

De la mano de su profesor de Proyectos y Construcción, Norberto del Castillo (el equipo docente lo completan Iván F. Prados, Luis Miguel Alonso y Charo Escudero) y la inmobiliaria Abascal, los estudiantes, de entre 20 a 25 años, visitaron, metro en mano, la bajera de 224 m2 que hasta hace unos años fue una oficina bancaria en la calle Sancho el Mayor, 7. “La intervención, que tiene como fin crear una sede para la Asociación de Comerciantes del II Ensanche, abarca no solo el propio local, sino también la parte de acera correspondiente, y, especialmente, la superficie que actualmente ocupan las plazas de aparcamiento inmediatas”. En este espacio exterior, donde hoy hay coches, los alumnos tienen que recrear una sala de exposiciones, muestras, degustaciones, etc. dentro de una cristalera.

Norberto del Castillo explica que se trata de idear un local “que salga al exterior” y con el que el ciudadano “se tope” al pasar, con un planteamiento que va más allá: “El objetivo es que la asociación dé a conocer sus actividades a la ciudad, para eso inventamos un espacio urbano”. Amaya Villanueva añade que “se trata de que piensen lo que sería la sede ideal del comercio del Ensanche, un local de atención al público, con servicios como consigna, con tablón de anuncios para ofertar los locales comerciales y en Navidad poder envolver los paquetes; un espacio donde además hacer entregas de premios o charlas…. En definitiva, un centro polivalente a pie de calle”. Este proyecto, que queda solo como un examen práctico fin de carrera, aúna no solo la parte creativa, de diseño e interiorismo, sino también la técnica, ya que los alumnos deben incluir todos los planos de las instalaciones de fontanería, electricidad, o todo lo referente a seguridad e incendios. “Es decir, que se pueda ejecutar”.

Este es su segundo curso y en junio acaban el ciclo superior de FP en Decoración: “Este año han tenido las prácticas en empresas”, una treintena de negocios dedicados al mueble, la decoración o la arquitectura, y ahora el proyecto del local en el II Ensanche completa su formación. Porque el ciclo superior de Decoración es en Navarra de dos años, y el desarrollo del Grado, implantado ya en la mayoría de las provincias, no llega a la Comunidad Foral, pese a haber sido durante cuatro años una vieja reclamación de la Escuela de Arte al Gobierno de Navarra: “Llevamos tiempo pidiéndolo, porque en dos años la formación se queda escasa”, opina Del Castillo. No en vano los alumnos deben aprender cuestiones que van desde el urbanismo, la arquitectura, el arte, etc.

EL AÑO PASADO, EL GAYARRE

No es esta la primera vez que los alumnos se enfrentan con casos reales. El año pasado, por ejemplo, tuvieron que enfrentarse a un carismático edificio, el Teatro Gayarre, y modernizarlo con nuevos usos. Se trataba de pensar una zona chill out en la azotea, una cafetería en la primera planta y sacar hasta la calle la zona de vestíbulo. “Eran ideas difíciles de llevar a la práctica, porque suponían intervenir en una fachada clásica, de un edificio protegido, e invadir Carlos III, con lo que chocaban con la normativa urbanística. Pero como ideas eran rompedoras y muy interesantes”, opinó el profesor. Amaya Villanueva añade que “con el tema de los locales vacíos, siguen abiertas las líneas de colaboración con la Escuela de Arte, para que los alumnos los decoren y eso permita que las bajeras se vean, se hagan visibles para posibles interesados”.

En este curso, los futuros decoradores son Sara Aguado, Mikel Aguerrea, Leyre Arraiza, Paula Azcárate, Marta Basterra, Sofía Castañeda, Andrea Churo, Nerea Ciarra, Yara Cruañes, Itziar Donázar, Irati Esain, Amaia Galindo, Silvia García, Iñaki Gutiérrez, Oihane Jiménez, Elena Kaygorodova, Irati Lara, Iván Leoz, Olena Liber, Noemí Liberal, Janire Martín, Irene Morales, Rubén Mur, Thiany Nieves, Macarena Ordóñez, Judit Rodero, Ainhoa Sagasti, Izaskun Sola y Leire Zabala. Ahora tienen un mes para pensar ideas y dar forma a su proyecto, que tendrán que defender el 14 de junio. El resultado seguro que es interesante.

Fuente: Noticias de Navarra