La Confederación del Comercio Especializado de Madrid cifra el impacto económico del evento en 200 millones de euros y el retorno para la ciudad en 300 millones.

Ames a quien ames, Madrid te quiere. Con este eslogan la Capital acoge desde ayer el World Pride Madrid 2017, o, lo que es lo mismo, el Orgullo Gay a nivel mundial. Y la ciudad está volcada con el evento: pasos de cebra con los colores del arco iris, semáforos gayfriendly? ¿El coste de todo esto? Entre 2 y 3 millones de euros ha aportado el Ayuntamiento. Del total, 700.000 se destinarán a la Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas de Madrid y su Comunidad (Aegal), 30.000 euros al Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (Cogam) y 50.000 euros a la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB).

Por su parte, la presidenta de la Comunidad, Cristina Cifuentes, señalaba esta semana la importancia del apoyo que el Ejecutivo va a dar «en forma de inversión de más de 2 millones de euros» a este evento, para el que se han adoptado diversas medidas desde varias Consejerías.

Por poner algún ejemplo de los gastos, podríamos citar que los policías municipales cobrarán 300.000 euros en horas extras por el World Pride y que el refuerzo de todos los medios de transporte de la Comunidad de Madrid, incluyendo la apertura del Metro las 24 horas el próximo 1 de julio, costará a las arcas públicas 879.000 euros.

No obstante, este esfuerzo económico se verá compensado con creces, ya que la Confederación de Comercio Especializado de Madrid (Cocem) cifra el impacto económico del evento en 200 millones de euros y el retorno para la ciudad «podría alcanzar los 300 millones». Además del comercio, los sectores de hoteles, restauración e industria de ocio y cultural serán los más beneficiados.

Según las previsiones, durante estos diez días, recibiremos a dos millones y medio de visitantes y se estima que cada uno de ellos gaste en compras como media 120 euros. Desde Cocem apuntan que los sectores comerciales más beneficiados serán el comercio textil y de complementos, ocio nocturno y espectáculos, joyerías, peletería y calzado, electrodomésticos, floristería y alimentación.

Asimismo, la patronal de comercio señala que el mayor porcentaje de las compras se realizará en el centro de la ciudad, aunque el comercio regional también se verá beneficiado ya que, previsiblemente, los visitantes aprovechen su estancia para visitar y disfrutar del atractivo turístico de los municipios de la Comunidad de Madrid.

Luis Pacheco, presidente de Cocem, explica que «queremos que los visitantes que vengan estos días a Madrid disfruten de nuestra ciudad y puedan comprobar el atractivo que tiene la Capital en cuanto a turismo de compras se refiere. Los turistas que vengan a disfrutar dos o tres días del World Pride son potenciales visitantes de nuestra ciudad en ocasiones futuras».

Menos optimistas se muestran los hosteleros, ya que los hoteles de Madrid habían registrado un 75 por ciento de reservas a pocos días del World Pride 2017, un porcentaje por debajo de lo esperado. Según indicó la secretaria general de la Asociación Empresarial Hotelera de Madrid (AEHM), Mar de Miguel, el porcentaje de ocupación es inferior al registrado el pasado año en estas mismas fechas con motivo del encuentro nacional del Orgullo Gay en la Capital, una cita que llegó a impulsar el nivel de las reservas hasta el 95 por ciento. Desde la patronal, también denuncian que el número de plazas ilegales en viviendas de alquiler de uso turístico ha pasado de 80.000 a más de 100.000 con motivo de la celebración del WorldPride 2017, lo que representa un incremento del 26 por ciento. De Miguel ha querido aclarar también que, de media, las tarifas hoteleras han aumentado entre un 10 y un 30 por ciento; una cifra muy alejada de la publicada por varios medios.

Respecto a la procedencia, la asociación ha indicado que más del 60 por ciento de los turistas pertenece a países europeos, un 24 por ciento de otras provincias de España, un 11 por ciento de Estados Unidos y un 7 por ciento de otros países.

Fuente: El Economista