El Internet de las Cosas permite optimizar la gestión de residuos urbanos. También hace posible controlar cuánta basura genera cada hogar, y establecer una fiscalidad en función de los kilos de residuo generado, en lugar de los metros cuadrados de su vivienda. La empresa Envac ha llevado a cabo un pionero proyecto de IoT en Noruega.

El Internet de las Cosas consiste, básicamente, en sensorizarlo todo. ¿Para qué? Para obtener información que nos permita ser más eficientes. Aplicado a la gestión de residuos urbanos, el IoT permite, en primer lugar, optimizar las rutas de recogida de basura.

La empresa Envac propone ir un paso más allá. Envac es una compañía sueca dedicada a construir instalaciones de transporte neumático de residuos. Es decir, sistemas que «aspiran» la basura a través de unos tubos subterráneos. En España existen unas 70 de estas instalaciones, que eliminan la necesidad de que un camión recoja los residuos cada noche, reduciendo así ruidos, olores y contaminación.

Ahora, Envac está trabajando en un proyecto en Bergen, la segunda mayor ciudad de Noruega, para identificar al usuario, pesar los vertidos y facturar en función del uso.

Bergen propone que los hogares que más basura generen sean también los que más impuestos paguen. Y viceversa. En España, la gestión de residuos se fiscaliza a través del IBI y/o de una tasa específica de basuras. En ambos casos, la cuantía está sujeta al número de metros cuadrados de la vivienda.

«Para tirar la basura en uno de los buzones del centro histórico de Bergen, los ciudadanos cuentan con una tarjeta magnética. Con ésta abren el buzón, y este hecho queda registrado. En concreto, podemos saber quién ha tirado la basura, a qué hora, y cuánto pesaba esa bolsa», explica el presidente de Envac Iberia, Carlos Bernad. Los datos son enviados en tiempo real al Big Data del Ayuntamiento para proceder después a una facturación individualizada.

En el caso de Bergen, los ciudadanos tienen derecho a abrir los buzones un número determinado de veces al mes, a partir del cual se les grava un importe extra.

Fuente: Expansión