• Los ‘REIT’ comerciales pertenecerán en unos años a una sola firma, que venderá todo tipo de productos ‘online’
  • En 2017 ya han cerrado más de 6.000 tiendas, la cifra más elevada desde 2008, primer año de la crisis financiera

El crecimiento de las compras ‘online’ ha colisionado frontalmente con la ‘burbuja’ de precios que se había desatado en los alquileres de las grandes superficies comerciales en EEUU. La reciente adquisición de la minorista Whole Foods por el ‘gigante’ de Jeff Bezos -que por instantes ha sido el hombre más rico del mundo- ha desatado el ‘pánico’ en bolsa entre los ‘REITs’ americanos.

El problema de que Amazon se haya convertido en una amenaza real para el comercio minorista va mucho más allá del simple cierre de algunas tiendas. Podría cambiar, incluso, la fisionomia de las ciudades estadounidenses en las que muchos barrios se han construido alrededor de grandes superficies comerciales, los denominados mall estadounidenses. Ahora bien, pensar que la compra de Whole Foods por parte del gigante propiedad de Jeff Bezos ha sido el detonante es alejarse demasiado de un proceso que ya era una realidad en EEUU, aunque sí justifica que desde el pasado 16 de junio -momento en el que se hizo pública la operación por valor de 14.000 millones de dólares- hayan saltado las alarmas y muchos medios yankees hablan ya del apocalipsis del retail.

Los REIT (concepto semejante a la socimi en España) dedicados a la gestión de centros comerciales sufren pérdidas en bolsa del 14 por ciento, de media, en el año. Grandes del comercio minorista como Simon Property o GGP se dejan un 9 y 6 por ciento, respectivamente, aunque en muchos de ellos, de tamaño mediano, las caídas superan el 30 por ciento, también afectados por las subidas de tipos que elevan su coste financiero (ver gráfico). La recuperación económica que en EEUU está mucho más avanzada que en Europa ha derivado en los últimos años en una proliferación de centros comerciales. Hasta ahí, el sistema funcionaba si no hubiera sido por la entrada como elefante por cacharrería de Amazon. Hoy, esas mismas tiendas a pie de calle se han visto obligadas a actualizarse y renovar su imagen por cuenta de sus propietarios, los REIT, que han repercutido el coste en una subida de los alquileres. Y la caída de las ventas -debido al comercio eléctrico- sumado a un aumento de las rentas provoca, sencillamente, cierres en masa. «Más de una docena de cadenas minoristas están en concurso de acreedores este año debido al aumento del e-commerce. Incluso, las compañías más saneadas (almacenes como Macy’s, JC Penney o Sears o cadenas de distribución como Wal-Mart) están cerrando tiendas en muchos lugares», dice el bróker americano Cushman & Wakefield que, en declaraciones a Bloomberg, eleva hasta 13.000 el número de comercios que cerrará sus puertas en 2018, el triple que en 2016. Y no es el único que lo piensa. Citi cifra en más de 6.000 las tiendas que han echado el candado en lo que va de 2017 y no se recuerda una cifra tan alta desde el estallido de la crisis en 2008.

Entonces, ¿llevará Amazon a la quiebra a todos los centros comerciales? No. Sencillamente, cerrarán los peores -localizaciones más alejadas y menores ingresos-, pero la clase prime sobrevivirá. Es lo que aseguran desde Barclays que hablan de centros comerciales cotizando, en promedio, con un descuento del 25 por ciento sobre su NAV (valor neto de los activos).

Los consumidores se quedan en casa

En la era Amazon los centros comerciales tienen dos opciones: renovarse o morir. Hay una tendencia reinante en EEUU acerca de que los malls deben reconvertirse en lugares de ocio, porque las compras ya se hacen desde casa. Y es solo el inicio de la historia. Los expertos de Crédit Suisse lanzaron en el mes de mayo un informe demoledor para los minoristas americanos, en el que hablaban de que, en el plazo máximo de una década, un 40 por ciento de las compras en EEUU se harían por Internet, con una caída del ROI (retorno de la inversión) importante para los REIT, que terminarán teniendo un solo inquilino en sus macroespacios comerciales. Esto es, en definitiva, lo que estaría buscando Amazon. Tal es la disrupción que se espera del gigante de la distribución online que muchos gestores españoles reconocen abiertamente que, a la hora de seleccionar una compañía, miran, además de sus cuentas y sus expectativas, si está en la esfera de influencia de Amazon. Aunque puede que no sea tan malo todo como lo pintan.

«Claramente, la firma estadounidense ha elegido comprar en lugar de construir y lo ha hecho a través de una cadena de alimentación con tiendas muy bien ubicadas», analizan desde Citi, quienes no creen que Bezos se haya gastado 14.000 millones de dólares «solo para cerrar sus tiendas». El futuro pasa, sugieren, por comprar desde el ordenador todo lo que se quiera y recogerlo en almacenes que tendrán un solo propietario.

Fuente: El Economista