Autocine, cine inmersivo o incluso películas con karaoke integrado. El séptimo arte se reinventa para ser el planazo de estas vacaciones.

 

Ya no vale sentarse a ver una película con las luces apagadas, ni siquiera ponerse unas gafas 3D. El público se ha cansado de las palomitas y quiere participar de la proyección con los cinco sentidos, involucrarse durante horas y, por supuesto, justificar el precio de la entrada.

Será por eso que cada vez son más los que se han propuesto exprimir hasta la última gota de jugo al séptimo arte. Lo último: cine con karaoke, el cine inmersivo o el autocine al estilo americano. Propuestas que han conseguido despertar emociones hasta en el público más inflexible y que este verano se postulan como planazos originales para hacer frente al calor.

«La gente sigue yendo al cine, pero se ha vuelto más exigente. Ahora las películas se ven muy bien en casa con VOD (Video On Demand), televisiones sensacionales, sonido envolvente, alta definición e incluso 3D y 4K», afirma Fernando de Luis-Orueta, productor de Sing-Along. «Para convencer al público de que vaya a la sala hay que ofrecerle algo que no tenga en su salón, como nuestra experiencia social y compartida de música, baile y fiesta». De Luis se refiere así a La Tropa Produce, que trajo a Madrid el concepto anglosajón de cine+karaoke en 2014, y hoy Barcelona, Bilbao, Palma de Mallorca o A Coruña se rinden ante el encanto de este espectáculo cinematográfico que subtitula las películas musicales para invitar al público a cantar y bailar coreografías propuestas por animadores (en su web ya pueden encontrarse fechas cerradas hasta octubre).

Carolina Mateo, cofundadora de Spectacular!, la primera empresa de cine inmersivo en España, opina de forma similar. «Ir al cine sigue siendo un planazo, pero las salas son ahora una de las opciones, no la única». Por eso, siguiendo la estela de este tipo de iniciativas en países como EEUU, Australia, Sudáfrica y sobre todo Reino Unido, donde el cine inmersivo es una forma de entretenimiento muy popular que atrae a más de 150.000 personas al año, Spectacular! pretende hacer viajar al público español al interior de la película y convertirle en protagonista. Lo logra caracterizándole para el evento y cargando de misterio la experienciasin dar demasiada información. «Es una nueva forma de entretenimiento que transporta al espectador al universo de películas icónicas para hacerle sentir que está dentro de ellas, rodeado de actividades temáticas y música».

Un desafío para los cinco sentidos que en sus próximos pases viene de la mano de Dirty Dancing. Y es que en este tipo de iniciativas, la nostalgia juega un papel importante. No es casualidad que estos formatos no proyecten estrenos sino cintas míticas, hitos del celuloide de los 80 y los 90.

«El cine de los 80 tenía un aroma a nuevo que es difícil de repetir», explica Fernando de Luis. «La cartelera de hoy está poblada de secuelas, precuelas y spin offs. Las sagas son las películas que mueven la industria. En cambio, en aquella década cada estreno era sorprendente. Nunca antes había habido nada parecido a ET, Regreso al futuro o Los Goonies, y ese cine empapó a los cineastas que hoy están alcanzando el mejor momento de su carrera».

«Se trata de un viaje en el tiempo donde se recrean las buenas sensaciones que produce el cine clásico la primera vez que se ve. Ya no es sólo el hecho de evocar una película, sino también una época y sus buenas vibraciones», añade Cristina Porta, responsable del nuevo Autocine Madrid RACE, en el norte de la ciudad. Tal y como explica, la creación del autocine también surgió de una necesidad de reinvención y la búsqueda de algo distinto. «No nos centramos únicamente en tener una buena calidad de sonido e imagen, sino que además brindamos al público la oportunidad de disfrutar de una experiencia diferente donde combinar la cultura, el ocio, la gastronomía y el ambiente» pues en la capital, asegura, asistir al cine es un lujo.

Con respecto al resto del mundo, sobre todo en comparación con la gran maquinaria estadounidense, podría decirse que en España aún estamos en pañales en materia de cine, aunque el futuro es favorable. «Estos nuevos modelos de consumo audiovisual están empezando a fagocitarse, lo cual puede ayudar a atraer otro tipo de público como los nacidos en plena era digital, la gente más joven que consume los contenidos fuera de la manera tradicional», confía Cristina Porta.

«Tenemos un parque de salas muy bueno, y muchas de ellas hoy funcionan como espacios polivalentes donde se proyectan películas, se celebran conciertos, se organizan entregas de premios o se mezclan conceptos como cine y espectáculo», dice el productor de Sing-Along. «Los exhibidores han hecho un gran esfuerzo por la modernización, aunque se tendrán que especializar aún más. Ahora lo que falta es que todos mimen al espectador para que este sienta que ir al cine es algo especial».

O, al menos, tan especial como un día lo fue. Lo dicho, cuestión de añoranza.

Fuente: El Mundo

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