La calidad del empleo, la inflación y el salario retraen el gasto.

España se mantiene entre los países más optimistas de Europa respecto a sus expectativas económicas, pero sigue a la cola en disposición a comprar. El país ha cerrado el segundo trimestre del año con 25 puntos el indicador de perspectivas económicas, sólo por detrás de Francia (49), Alemania (41), Portugal (39) y Países Bajos (33), según el estudio GfK Clima de Consumo para Europa.

Las razones para este optimismo en las expectativas económicas pueden encontrarse en las buenas perspectivas macroeconómicas para nuestro país (el PIB se vuelve a revisar al alza, al igual que las exportaciones, y la tasa de desempleo sigue reduciéndose).

Sin embargo, todavía hay una importante brecha entre lo que se percibe para la economía del país y lo que se vive en los hogares –este trimestre esa diferencia se sitúa de nuevo en los 27 puntos.

Esta distancia en la percepción se observa especialmente en los indicadores de expectativas de ingresos y de disposición a comprar, que no consiguen despegar a pesar de las mínimas variaciones al alza mostradas en este trimestre.

Las expectativas de ingresos en España mejoran ligeramente respecto a los tres primeros meses del año –una leve subida de 3 puntos– aunque no lo suficiente para alcanzar niveles anteriores cuando se llegó a los 16 puntos (cuarto trimestre de 2016) o incluso a los 31 de finales de 2015. “La calidad del empleo es un importante motivo para que los españoles no se muestren más optimistas respecto a sus ingresos o la disposición comprar”, apuntan desde GfK.

Precisamente, en las expectativas de gasto (-2), a pesar de haber mejorado el indicador de nuevo dos puntos (de -4 a -2), España sigue siendo uno de los tres países en negativo de todos los países analizados. Por tanto, se mantiene la contención en los gastos de los hogares, tal y como ha venido ocurriendo desde marzo de 2011, primer resultado negativo en este indicador que no ha superado la barrera del cero (0) desde entonces.

Y es que, junto a la calidad del empleo, otros aspectos que influyen en la disposición a comprar son la inflación y las subidas salariales. El esperado incremento de los precios en los próximos meses y las tímidas subidas salariales que se están produciendo (menos del 1,51% de incremento) no auguran un aumento de las compras a corto plazo.