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El Casco Viejo de Bilbao se reinventa y se adapta al nuevo perfil de cliente

El cierre de la tienda de Zara cuestiona el futuro comercial de esta zona, la más visitada por los turistas.

La villa ha cambiado y con ella también su casco histórico. El embrión de la ciudad, repleta de zapaterías, almacenes de mayoristas y tiendas de moda que atraían hasta el finales del siglo pasado a fieles vizcainos llegados de todo el territorio ha dado paso a otro tipo de establecimientos, muchos de ellos especializados en el turismo. Y es que el Casco Viejo de Bilbao es la zona más visitada, por delante, incluso, del Guggenheim. No hay turista que recale en la ciudad que no visite las Siete Calles, atraído, no solo por el medio millar de comercios y los cerca de 300 locales de hostelería que se distribuyen por el corazón de la ciudad, sino por el ambiente que se respira en cada rincón.

El inesperado anuncio de cierre, la próxima semana, de la tienda de Zara de la plaza Unamuno ha despertado la duda sobre el futuro comercial de la zona que fue imán y referencia de la moda de Bizkaia. Nada más lejos de la realidad. “El cierre de Zara es una mala noticia”, asegura el gerente de la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo, Jon Aldeiturriaga. Sin embargo, la clausura de la actividad de esta firma no hace tambalear el futuro de este centro comercial al aire libre. “El Casco Viejo atraviesa por un momento diferente. Se ha adaptado a los nuevos tiempos y responde a la demanda del nuevo público que lo visita a diario”, añade el gerente de la asociación. En su opinión, la moda no está representada solo por las grandes cadenas, sino que lo completan un sinfín de tiendas multimarca y comercios de diseñadores que siguen apostando por ubicarse en el corazón de la ciudad.

“Contamos con tiendas que solo las tenemos en el Casco Viejo. En la Gran Vía se ubican las grandes firmas, pero Zara en el Casco Viejo solo representa un segmento de la moda pero este sector va más allá”, apuntan.

Lo cierto es que la oferta comercial sigue en esta zona siendo variada, aunque ha tenido que adaptarse a los nuevos tiempos. “No hace mucho era impensable que fuera del mercado de La Ribera se ubicasen tiendas de alimentación; a día de hoy, hay un montón y compiten con el mercado en horarios”, apunta Aldeiturriaga.

Por su parte, los comerciantes que llevan años en la zona histórica de la ciudad han visto cómo a su alrededor han ido abriéndose locales de hostelería y tiendas dirigidas al turista. “Nosotros llevamos toda la vida en el Casco Viejo y hemos tenido que adaptarnos a las nuevas generaciones”, apunta una dependienta de un comercio fundado en los años 60. “Vestimos a turistas, pero nuestro comercio es especializado en eventos. Tenemos clientas de toda la vida que siguen confiando en nosotros décadas después”.

La evolución que ha experimentado el Casco Viejo es visible en la Plaza Nueva, en donde el sector hostelero ha desplazado el comercio a otras zonas. También la proliferación de hostales y hoteles refleja ese cambio de tendencias. “Se va a abrir un hotel de lujo en pleno Casco Viejo. Por algo será, ¿no?”, concluye Aldeiturriaga.

Fuente: Deia

AGECU - Asociación Española para la Gerencia de Centros Urbanos