Ikea desarrolla su nueva campaña en un expositor móvil diseñado por la empresa ourensana Myboxexperience

En la era del clic y de la globalización regresan las antiguas tiendas de barrio (o al menos su esencia). Grandes marcas internacionales comienzan a apostar por este viejo-nuevo modelo comercial y plantan sus productos en las calles más céntricas de cualquier ciudad del planeta a través de expositores móviles desarrollados a partir de contenedores marítimos.

El primer prototipo, diseñado y construido por la empresa gallega Myboxexperience, lo pasea estos días Ikea por Andalucía y Extremadura. Se trata de un espacio fácilmente transportable de apenas 15 metros cuadrados; una tienda portátil, diseñada y construida en Ourense a partir de un contenedor marítimo que le permite a la firma sueca mostrar sus novedades de diseño mobiliario a cualquier hora del día en ubicaciones privilegiadas.

La idea empresarial partió de su propia experiencia. Compró un contenedor marítimo y le dio una segunda oportunidad: lo instaló en una finca de su propiedad y lo convirtió en vivienda

No es la única gran marca que ha apostado por esta vuelta de tuerca del marketing. Entre los clientes de la empresa gallega figuran firmas de la talla de Audi, Seat, Mini o el Grupo San Miguel, aunque también se han apuntado otras pequeñas, como la gallega Central Heladera Artesana.

«Siempre se ha dicho que el mejor vendedor es un buen escaparate; pues aquí está, al alcance también de las pymes que pueden no solo tenerlo sino llevarlo a cualquier punto del planeta», explica el gerente de Myboxexperience, David González, la funcionalidad de su producto que reconoce que se enmarca en la tendencia del pop up store o retail store, «de tiendas superefímeras» aunque con nuevas prestaciones.

González, un delineante que hace tres años se vio atrapado por la crisis de su sector, optó por poner en marcha la empresa sin hacer un gran desembolso: el primer mes consiguieron un pedido para elaborar las Fan Zone de Mahou con motivo de la celebración del mundial de baloncesto celebrado en España en 2014, poniendo sus box en todas las sedes del campeonato. Con ese dinero pudieron arrancar sin agobios.

La idea empresarial partió de su propia experiencia. Compró un contenedor marítimo y le dio una segunda oportunidad: lo instaló en una finca de su propiedad y lo convirtió en vivienda. Gustó tanto que se decidió a convertir su idea en un negocio. Ahora está convencido de que la apuesta de Ikea «de estar donde está la gente», gracias a aquel planteamiento inicial, puede marcar una nueva tendencia en la venta de productos «porque no en todas las ciudades o villas las grandes marcas tienen la posibilidad de abrir una tienda, y menos los pequeños comerciantes».

Tres años después de registrar la empresa, esta tiene entre sus clientes no solo grandes firmas internacionales interesadas en esta nueva línea de negocio, sino también particulares que encargan piscinas (enterradas o no), y viviendas o refugios construidos a base de combinaciones modulares así como stands de diseño para empresas.

En la actualidad, prepara la presentación de la primera piscina-spa del mundo realizada a partir de la unión de contenedores marítimos mientras trabaja en la creación de espacios habitacionales para el ejército en Argelia o de refugios y centros médicos en Senegal y Angola.

Los contenedores, explica el empresario ourensano, «son espacios muy versátiles, se pueden transformar en lo que cada uno quiera». En el polígono industrial de San Cibrao das Viñas (Ourense) se acumulan los boxes que la empresa compra en los puertos españoles y que transforma para sus nuevas vidas. El proyecto es completo: incluye diseño técnico, construcción, transporte e instalación en el lugar de destino.

Un proceso de reciclaje que el emprendedor define como «un juego de posibilidades espaciales de usos ilimitados»: una vez cumplida su función, los contenedores podrán embarcarse en otra completamente distinta.

Fuente: El País