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El ‘súper’ de hoy vio ‘Regreso al futuro’

Películas futuristas como ‘Star Wars’, ‘Alien’ o Minority Report ya vaticinaron cómo serían las tiendas en las que compramos

En ‘Regreso al futuro II’ Marty McFly se come una pizza deshidratada mucho menos apetecible en apariencia que los productos preparados que se venden ahora en los supermercados. El robot R2-D2 de Star Wars tiene sus réplicas hoy en los campos de cultivo españoles, supervisados por drones que ya nos mostraron películas como Interstellar.

El supermercado que el cine de ciencia ficción, en su versión más apocalíptica, ya vio hace décadas, hoy existe y mucho más mejorado. Esto ha sido «gracias a la rápida innovación que ha habido en el sector», explica Aurelio del Pino, presidente de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES).

Es difícil encontrar una película en la que no haya una escena que transcurra en un supermercado o en torno a una mesa. Encuentros en la cola de la caja que acababan en romance, supermercados en ciudades, en pueblos, en carreteras, tiendas en las que se suceden atracos o asesinatos, escenas cómicas o finales felices, todo con las baldas de productos como telón de fondo. Eso «da una idea de la importancia de estas tiendas como elemento social», resaltaba el secretario general de Ciencia e Innovación, Juan María Vázquez, durante unas jornadas de innovación en el sector organizadas por ACES.

Como apuntilla Gustavo Núñez, director de la consultora Nielsen en España, la realidad es que «al final, todos comemos y todos bebemos» y por eso ésta es la definición más acertada de la expresión «gran consumo», que engloba los productos de alimentación, bebida y droguería que hay en los supermercados e hipermercados. «La tecnología se ha convertido en el hilo conductor de una serie de cambios sociales, demográficos y económicos que han transformado nuestra forma de comprar y de consumir», dice el experto de Nielsen.

El presente es una especie de regreso al futuro, pues, como ilustra Núñez, las tiendas físicas de hoy son las de toda la vida pero transformadas de manera radicalpor las nuevas tecnologías.

En septiembre de 1958 el noticiario NO-DO informaba a los españoles de la apertura del primer supermercado en nuestro país. Se introducía así un nuevo formato, más allá de las tiendas de ultramarinos o de comestibles, como se llamaba en la época a estos espacios donde, además de comprar, se relacionaban los españoles. Aquellas tiendas tenían un puñado de productos entre los que elegir y ya entonces «era una aventura, un lugar de encuentro», recuerda Aurelio Del Pino.

2017, odisea en el ‘súper’

Hoy el universo asciende a decenas de miles de artículos (en un supermercado de tamaño normal hay más de 10.000 referencias). Uno, si quiere, puede pasar una tarde en un súper sin aburrirse. Según Gustavo Núñez, estamos ante un 2017 «que es una odisea en el súper», por los cambios tan rápidos que está viviendo el sector.Éste es, de hecho, uno de los más innovadores en nuestro país. Ya hay robots en muchos establecimientos y se está introduciendo el ‘big data’ y la realidad virtual para mejorar la experiencia de compra del cliente.

La comida de McFly

Volviendo a los ejemplos de la gran pantalla, en varias películas de hace años los protagonistas ya se alimentaban a base de pastillas o alimentos deshidratados. Es el caso de la citada Regreso al futuro o Passengers, donde comen los superalimentos que les proporciona una máquina. Hoy la variedad en los productos preparados se asemeja, e incluso supera, estas escenas de ficción. Pocos podían imaginar hace décadas que se podría cocinar verduras al vapor metiendo una bolsa de plástico en el microondas (ídem con el arroz o la quinoa) o que las lechugas irían empaquetadas y listas para consumir. De ahí a cocinar una paella en el micro en un minuto hay un paso.

«Gracias a la tecnología de los alimentos se han desarrollado productos funcionales, que tienen un valor dietético importante, y que además están ricos, no son papillas poco apetecibles», ilustra Del Pino.

Los robots de ‘Star Wars’

En el ámbito logístico, los robots que salían en ‘Star Wars’ ya se usan hoy en los procesos logísticos de reparto o distribución. Amazon, por ejemplo, ya los tiene en su centro logístico de Barcelona. Son los que se encargan de seleccionar los productos que piden los clientes a través de Internet.

En la película ‘Alien’ también se podía ver cómo las máquinas transportaban mercancías, mientras que en ‘El Quinto Elemento’ un carrito se le acerca volando por la ventana al actor Bruce Willis para ofrecerle comida preparada. Estos aparatos «han asumido los procesos más penosos pero no han sustituido a la mano humana«, puntualiza Aurelio del Pino, para quien la realidad próxima «será también mucho más dulce que en la ficción, no tan apocalíptica». Estamos, para Gustavo Núñez, «ante una cuarta revolución que está cambiando la forma en que los clientes hablan, se comunican y piensan, y eso se traslada a las tiendas. Los supermercados son grandes redes sociales, igual que lo son los bares», dice el experto.

Drones

Otro ejemplo lo vemos con los drones. «Antes eran una entelequia fruto de la ciencia ficción, hoy son una realidad y permiten, por ejemplo, fotografiar los campos de cultivo y hacer que se puedan producir más y mejores cosechas con menos recursos y más tecnología», dice Del Pino.

En la gran pantalla, películas como Mars ya mostraban los campos hipodrónicos, que aprovechan al máximo los recursos hídricos y que se asemejan a los que ahora tenemos en Almería y Murcia, por ejemplo.

La mayoría de las empresas, además, tienen sistemas de geolocalización que les permiten localizar su mercancía. Es el llamado RFID (en sus siglas en inglés) y este sistema lo usan cadenas como Inditex, por ejemplo, para tener identificadas todas y cada una de sus prendas y saber dónde están. En gran consumo, permite seguir la trazabilidad de un producto, por ejemplo, la carne de una vaca desde que sale de la granja hasta que llega a la mesa del restaurante.

Mejor que en ‘Minority Report’

La experiencia de compra también hoy es mejor que la que vaticinó el cine. En cintas como Minority Report varias cámaras analizaban al protagonista (Tom Cruise) a través de un escáner. Hoy los supermercados ya manejan los datos y la información que tienen del consumidor y la gestionan a través del ‘big data’ para poder ofrecerle una experiencia de compra personalizada, una especie de súper a la carta.

Para Gustavo Núñez, el cliente hoy, gracias a esas transformaciones, es «más impaciente, quiere consumir en el momento, es bipolar, capaz de ahorrar en unos productos y derrochar en otros. El 55%, por ejemplo, está dispuesto a pagar más por productos de más calidad. También es más práctico, más exigente y está mejor informado». El 36% comparte lo que opina de un producto o una tienda en las redes. Y, ojo, porque «este es el mejor prescriptor, la gente se fía hoy más de lo que lee en las redes, de las opiniones de otros consumidores, que de lo que le dicen las marcas o cadenas», dice el director de Nielsen.

Somos también más vagos: el 44% de los consumidores, según los datos de la consultora, considera que la proximidad de las tiendas es clave a la hora de decidir dónde comprar. Y el reparto a domicilio en menos de dos horas que ya hacen supermercados como Carrefour, El Corte Inglés o el propio gigante Amazon lo vimos en largometrajes como El Quinto Elemento, sólo que en su versión futurista.

Pagar ‘con la cara’

Hoy lo hacemos con el móvil, pero ya se está experimentando la posibilidad de que el rostro sirva de garantía a la hora de pasar por caja, igual que lo son los chips de las tarjetas bancarias y los telefónos móviles.

Estos, recuerda Núñez, no son como los del año 2000, sino que, gracias a las nuevas apps, los smartphones ahora son nuestros asesores financieros (banca online), nuestros contables (véase Fintonic), nuestros entrenadores personales (te miden los pasos y las calorías que quemas) e incluso nuestro coach (gracias a apps de meditación y bienestar).

En la película ‘In Time’ se anticipaba de alguna manera esta posibilidad: la del personaje que lleva un chip introducido en el cuerpo con toda su información; hoy estos datos están en nuestros ‘smartphones’.

Neveras que compran

Recuerdan en ACES que ya existen neveras a las que se les instala una cámara y que registran la cesta de la compra del usuario y son capaces de hacer el pedido ‘online’ al supermercado cuando ven que se está acabando un determinado producto. «Lo bueno es que sigue existiendo la tienda física, porque la gente sigue necesitando ese lugar de encuentro», señala el presidente de ACES.

Como recalcan en Nielsen, el robot que, en un plazo muy corto de tiempo, te meterá el pescado en la nevera es, de alguna manera, el pescadero de hace 40 años que te subía la compra a casa, «es un regreso al futuro», reitera Núñez.

Otro ejemplo del futurismo actual: la cadena Eroski tiene una iniciativa (Eroski Equilibra) que recomienda al cliente en tienda qué productos comprar para hacer más sana su cesta de la compra computando su histórico de compras.

E iremos, según los expertos consultados, un paso más allá cuando la inteligencia artificial se ponga al servicio del gran consumo, de este negocio que es el comer y el beber.

El cine de momento «no ha ido más allá que la propia realidad», aunque, apunta Núñez, «sí sabemos cuál será el prime time (horario de máxima audiencia) del futuro: la compra se hará en el ascensor, en un semáforo mientras estamos en el coche, en la oficina antes de salir… Pero iremos a la tienda a vivir una experiencia, a comprar lo que nos gusta». Y lanza un mensaje para el sector: «Si esperas a tenerlo claro (o a verlo en el cine) ya llegarás tarde».

Fuente: El Mundo

AGECU