A pesar de su aparente omnipotencia, la compañía de Jeff Bezos no puede competir en igualdad de condiciones en algunos sectores, ya sea porque los clientes prefieren enfrentarse cara a cara con los productos o porque ciertas barreas logísticas se lo impiden.

Que Amazon ha puesto en serios aprietos la pervivencia de más de una compañía no es ningún secreto. De hecho, en EEUU acusan directamente a la empresa capitaneada por Jeff Bezos de ser una de las principales culpables de la conocida como «apocalipsis del retail«, una crisis del sector sin precedentes que ha llevado al cierre de multitud de centros comerciales en el país, ha hecho desaparecer decenas de firmas y ha logrado que, incluso, se tambaleen los cimientos de los gigantes de la distribución.

Sin embargo, el coloso del ecommerce aún se topa con muchas barreras en su imparable afán por conquistar el mundo. Según un informe de Morgan Stanley Research, algunos negocios quedan aún fuera de su radar y, por el momento, no corren peligro.

TIENDAS ‘TODO A UN EURO’

Los clásicos establecimientos en los que se vende todo tipo de mercancía a precios bajos juegan con la ventaja de su casi omnipresente ubicación. Prácticamente cualquier ciudad, por muy pequeña que sea, cuenta con uno de ellos , tanto en EEUU como en otros países como España. Por contra, el rey del comercio electrónico tiene que recurrir a la mensajería para hacer llegar los productos a sus clientes, que, la mayor parte de las veces, se verán obligados a pagar los gastos de envío correspondientes y a esperar un tiempo para tenerlos en su poder. Este hándicap hace que muchos compradores se decanten por la inmediatez de estas tiendas, aunque los precios puedan ser algo más elevados.

Amazon se ha propuesto acabar con esta barrera que le separa aún de los más impacientes y, al margen de su servicio de entrega ultrarrápida Prime Now, ha empezado a apostar por los espacios físicos. A finales de 2016 anunció que tenía en mente abrir entre 300 y 400 librerías y cerca de 2.000 supermercados propios en EEUU. Si bien a día de hoy, casi un año después de formular estos ‘buenos propósitos’, apenas ha puesto en marcha un anecdótico número de esos comercios, la compañía ha aumentado exponencialmente sus puntos de distribución gracias a la adquisición de Whole Foods, y sus más de 400 establecimientos en EEUU, por 12.260 millones de euros. Además, la firma ha llegado el mes pasado a un acuerdo con la cadena Kohl’s para que puedan efectuarse devoluciones de pedidos en estas grandes superficies.

REFORMAS, REPARACIONES Y MUEBLES

La intangibilidad del ecommerce también perjudica a Amazon en lo relativo a las reformas domésticas o a las reparaciones automovilísticas. Por un lado, aunque la tecnológica cuenta en su stock con todo tipo de piezas para coches o motocicletas, los autores de este informe apuntan que los clientes valoran enormemente las recomendaciones personales de un profesional a la hora de adquirir este tipo de material, un nivel de asesoramiento que las opiniones de la web no pueden aspirar a igualar.

Por otro, desde Morgan Stanley Research señalan que algo parecido pasa en el caso de los que quieren cambiar o mejorar algún aspecto de su hogar: hasta los más ‘manitas’ prefieren acudir a tiendas físicas especializadas en las que pedir consejo si lo necesitan y enfrentarse a los productos ‘cara a cara’, por muy entendidos en la materia que sean – o se consideren-. Algo parecido ocurre a la hora de amueblar una casa, ya que los compradores prefieren ver, tocar y examinar cómo es in situ el sofá, la cómoda o la mesa que después instalarán en su domicilio, por muy detallada que sea su descripción online.

En ambos casos, cuando llevar a cabo el arreglo o la reforma depende de terceros, ni siquiera los que buscan solución a todos sus contratiempos a través de la Red se plantean recurrir a Amazon para dar con el experto adecuado. De ahí que Amazon Home Services, servicio que precisamente pretendía poner en contacto a los usuarios con profesionales locales, no terminara de despegar.

COMIDA Y PRODUCTOS DE ASEO

Según el estudio, a Amazon también le costará mucho hacerse un hueco en el sector de la alimentación. La mayoría de los consumidores, por el momento, se inclinan por llenar su carrito de la compra en las webs de supermercados y, además, lo más habitual es que prefieran hacerlo cesta en mano, recorriendo los pasillos de un establecimiento físico.

En España, la compañía ha dado pasos para intentar competir en igualdad de condiciones este terreno, firmando acuerdos con importantes empresas del sector como DIA, añadiendo miles de referencias a su inventario y apostando por la entrega rápida.

El informe de Morgan Stanley Research señala que en EEUU la oportunidad que se abre para Amazon en esta industria gracias a la adquisición de Whole Food podría verse perjudicada por los elevados precios que caracterizaban antes a la cadena, ya que le confirieron cierta imagen elitista, si bien la percepción de los clientes puede cambiar gracias a las drásticas rebajas (superiores al 40%) que aplicó Bezos al tomar el control de la compañía.

En cuanto a los productos de aseo y belleza, ocurriría lo mismo que con los muebles o los recambios de automóviles: los usuarios evitarán, cuando esté en su mano, comprarlos a ciegas y optarán por hacerlo en locales donde puedan probarlos, comparar calidades y comprobar si se ajustan a lo que estaban buscando.

TELECOMUNICACIONES

La infraestructura necesaria para convertirse en un operador de telecomunicaciones al uso es tan descomunal que restringe el acceso a este sector, incluso, a compañías de las dimensiones de Amazon, por lo que no se convertirá en un rival directo para firmas como Telefónica -al menos en los próximos años-.

Fuente: Expansión