Tres grandes obras en pleno centro acaban con el comercio tradicional y darán paso a nuevos establecimientos que ya han colonizado otras ciudades de España

En el interior de la elegante joyería Presmanes, en la avenida de Calvo Sotelo, ya no queda nada. De toda la carpintería de castaño y decoración de estilo inglés realizada hace setenta años ya no hay ni rastro.Solo las dos grandes cajas fuertes, que pesan más de una tonelada, permanecen en el local. La joyería, en cuyos escaparates se exhibían brillantes gordos como garbanzos, dará paso a un local de la empresa de telefonía Vodafone y los relojes Cartier a los nuevos modelos de teléfonos móviles. Vodafone se suma a las cuatro cadenas que en los próximos meses se instalarán en el centro, y que se añaden a las que ya colonizan el centro comercial de Santander.

Ayer, una turista jubilada que recorría la calle Lealtad fue muy clara: «Hay lo mismo que en todas las ciudades». Un diagnóstico clarísimo de la enfermedad comercial que invade los centros urbanos: desaparece el pequeño comercio y las grandes cadenas toman cualquier local que se queda vacío y merece la pena. Como dice un veterano comerciante del centro, «los grandes operadores tienen gente que otea en las ciudades los locales que hay o se van a quedar vacíos y ya han puesto sus ojos en los locales del Banco Popular. Uno enorme en la calle de Lealtad esquina EmilioPino y otro en Puertochico.En cuanto cierren, se echarán como locos sobre ellos».

Porque en el centro comercial santanderino, entre Puertochico y la Alameda deJesús de Monasterio, hay muy pocos locales interesantes. Y los que hay ya tienen próximo inquilino. Vodafone tiene previsto abrir su nueva tienda en el espacio que ocupó la joyería Presmanes, por el que paga una renta que supera los 27.000 euros al mes. Abrirá antes de la Navidad, para aprovechar el tirón de los regalos de Reyes. La reforma del local (los propietarios creen que el inquilino mantendrá «algo» del original) va a un ritmo trepidante, lo mismo que la que se lleva a cabo en el espacio que ocupó la zapatería Diamantina, en las esquinas de las calles de San Francisco con Isabel II. Aquí se instala la empresa de telefonía Orange, que se traslada desde una esquina cercana.

En el gran espacio de más de 2.000 metros que en dos plantas ocuparonlos almacenes Pérez del Molino se instalarán dos cadenas. En la planta con entrada por la calle de Rualasal va un supermercado Lupa. Y en la planta baja, con entrada por la calle de Juan de Herrera, una tienda de la cadena de confección Sfera, propiedad de El Corte Inglés. El local supera los 1.000 metros, por lo que El Corte Inglés no descarta poner en este espacio además de Sfera otra tienda de sus líneas de confección, de cualquiera de las marcas que son de su propiedad.

Las cadenas traen público

Los vecinos de ambas calles esperan la apertura de estos establecimientos, «porque sabemos que atraerán mucho público a esta zona. Para los comercios pequeños tener estas grandes cadenas y superficies que atraen público siempre es interesante», explica el óptico Germán Zubeldia, con tienda en la calle de Rualasal. La reforma del gran local de Pérez del Molino ha obligado, por normativa municipal, a devolver la fachada a su estado original y, en consecuencia, ha desaparecido la marquesina que recorría toda la fachada de Juan de Herrera. El edificio racionalista levantado después del incendio, uno de los más notables de la arquitectura de aquellos años posteriores al devastador fuego de 1941, recupera así parte del aspecto que tuvo antes de posteriores añadidos y reformas. La obra es de tal calado que, para conseguir grandes escaparates sin interrupciones, se está trasladando el portal de entrada a los pisos de vecinos. Pasa de estar en medio del edificio a una esquina, junto a La Porticada.

MARÍA GIL LASTRA

En Juan de Herrera acaba de inaugurarse la tienda Scalpers, la cadena de ropa de hombre que fue funda en 2007 por Rafael Medina, Duque de Feria, como cara más visible. El hijo de Naty Abascal fue fichado por un competidor, Massimo Dutti, en 2014, pero su esposa, Laura Vecino, se quedó con su participación en el negocio y es una de las principales socias. Aparte de este toque de color rosa y de chafardeo (que repercute a favor de cualquier cadena y empresa), «nos viene muy bien tener tiendas de renombre en el centro. Ayudan a atraer público», dice Ángel Benito, segunda generación de zapateros en pleno centro de la ciudad, activo en la promoción de su negocio y de todo el comercio.

El centro es un espacio que atrae a las cadenas porque en él está la vida y el turismo

Tres obras en marcha (Presmanes, Diamantina y Pérez del Molino) y otra próxima. El local de la calle de Lealtad que ocupó Berska tiene un nuevo inquilino. Decathlon instala aquí una tienda de sus productos deportivos, dentro de la línea emprendida por las grandes cadenas y superficies de traer la tienda al centro, porque mucho público está cansado de ir desde el centro al extrarradio donde están situados los centros comerciales.El centro de Santander de nuevo (¿alguna a vez ha estado muerto?) recupera el interés del público.

 

Calle a calle

Calvo Sotelo: En el local que ocupó la joyería Presmanes se instala una tienda de Vodafone.
San Francisco: El local de la zapatería Diamantina es para una tienda de Orange.
Juan de Herrera: El local de Pérez del Molino será ocupado por Sfera. La parte del local por la calle de Rualasal es para la cadena Lupa
Lealtad: En el local donde estuvo Berska se instalará Decathlon.

Fuente: El Diario Montañés