Las grandes firmas eligen zonas emblemáticas y concurridas para instalar espacios creativos donde el cliente pueda vivir experiencias

Es el mejor escenario que tiene Madrid, la Puerta del Sol, y el elegido para que las grandes firmas instalen en edificios emblemáticos sus flagships de segunda generación. Esto es, aquellas tiendas en las que no solo se vende un producto, sino en las que también se innova y se presentan conceptos a través del diseño. En definitiva, son espacios que buscan crear experiencias únicas y se mantienen en continua renovación. Es el caso de la firma de moda Burberry, que en Regent Street (Londres) ha creado toda una experiencia de compra interactiva, además de renovar la marca y dinamizar las compras online. También en la capital británica, Pepe Jeans ha impulsado la tecnología en su flagship con probadores interactivos y una zona para personalizar las prendas. Otro ejemplo es Topshop, que ha implementado un área de belleza en su local de 8.400 metros cuadrados de Oxford Street, con espacios de maquillaje y peluquería. Son tiendas concebidas para el marketing que impulsan las compras en internet.

El momento en el que comenzó a consolidarse Sol fue cuando, en el número uno de la plaza, se instaló en 2014 Apple, ocupando una superficie de 6.000 metros cuadrados. La tendencia, según apunta un informe de la citada consultora inmobiliaria, es que los pequeños locales comerciales, que tenían protagonismo hasta hace unas décadas vayan perdiendo presencia, a medida que se va consolidando la zona como escaparate de operadores más potentes. Es más, según Knight Frank, hasta finales de 2018 se prevén 30.000 metros cuadrados de proyectos comerciales en Gran Vía, Montera y Sol.

Fuente: Cinco Días