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Así es el primer centro comercial del mundo reciclado

La localidad sueca de Eskiltuna, a 120 kilómetros de Estocolmo, acoge desde 2015 el único centro comercial del mundo en el que todo ha sido reciclado. La idea de ofrecer un conjunto de tiendas cuyos productos tuvieran una segunda vida surgió de la municipalidad en su objetivo por liderar una economía más verde. Desde entonces, ha creado 50 puestos de trabajo y unas 700 personas lo visitan a diario, según explica a ZEN, Anna Bergström, la directora del centro.

La sostenibilidad se basa en tres ‘Rs’: reducir (el uso de recursos), reusar y reciclar. También resume la actividad de este mall oportunamente llamado Retuna. Emplazado junto a una planta de reciclaje, los consumidores pueden depositar allí aquello que no necesitan, como ropa, muebles o electrónica. Los trabajadores hacen una selección para distribuirlo entre las tiendas, y los empleados de cada una de éstas eligen aquello que pueden reparar o reconvertir para después ponerlo a la venta.

Entre los comercios figuran una tienda de material de construcción, que pone a la venta restos útiles de demoliciones o restauraciones de edificios, como puertas, tablones, tuercas y clavos o baldosas. También hay un comercio de equipos reciclados para el ciclismo, ocio y jardín; otro de decoración y mobiliario, de ropa, de informática y electrodomésticos, así como para animales y plantas… Tampoco falta un café ecológico.

En cualquier caso, el propósito de Retuna no es únicamente comercial, también aspira a ejercer de educador social en las prácticas sostenibles. Por ello se organizan puntualmente eventos, talleres y conferencias para concienciar a la sociedad en la necesidad de un estilo de vida respetuoso con el planeta.

Entre sus objetivos está concienciar a los más pequeños. Por aquí no sólo pasan colegios sino que se organizan actividades para toda la familia. Así, en las salas de conferencias tienen lugar eventos como el de intercambio de juguetes. No se trata de hacer un mero trueque. Consiste en entregar juegos en buen estado a cambio de unos boletos para adquirir juguetes nuevos, aunque usados. Para sus organizadores, se trata de «una forma climáticamente inteligente de obtener nuevas cosas».

La revolución sueca

El país escandinavo es líder en la práctica del reciclaje. Se estima que más del 99% de los residuos de los hogares se recicla de un modo u otro. Las estaciones de reciclaje por norma nunca están a más de 300 metros de las casas, además los suecos separan sus desechos lo que facilita su reconversión. El 50% de su basura se convierte en energía por combustión, una práctica que le llevó hace unos años a tener una ‘guerra’ con su vecina Noruega, que no veía con buenos ojos que su basura saliera de sus fronteras.

Sin embargo, lo más preocupante sería que la conversión de residuos en energía en plantas incineradoras es altamente contaminante por las emisiones de carbono y para muchos no es una práctica ni responsable ni reciclable. Por ello, en la Agencia de Protección del Medioambiente suecse trabaja en un plan de acción para la prevención de residuos con el objetivo de alcanzar cero desperdicios, tal y como propone el colectivo de Zero Waste.

Así, emulando los ciclos de la naturaleza, en la que todos los materiales descartados pueden ser usados, se aspira que todos los productos que usemos no acaben incinerados o en un vertedero, sino que puedan ser conservados y reutilizados en vidas sucesivas. Exactamente lo que propone Retuna, el primer centro comercial reciclado del mundo.

Fuente: El Mundo

AGECU