El grupo Goldman Sachs habla de ellos como una empresa única en su sector y una de las claves para la creación y desarrollo de la tienda del futuro.

Un día cualquiera en una tienda cualquiera. Un hombre observa el anuncio de una camisa. Va a por ella. Su hueco lo ocupa una mujer que recién repara en la existencia de un plasma que, al verla parada en frente, le escupe la imagen de unas botas negras con tachuelas de las que se enamora al momento. No es magia. La diminuta cámara que acompaña a este soporte para anuncios digitales, le ha chivado que hay una mujer delante suyo. El móvil que ésta lleva encima, con la App de la tienda donde se registró meses antes, que le encantan este tipo de botas.

La misma construcción, con la misma cámara, justo al lado de cuatro pantallas que muestran información del producto que el cliente quiera coger, velan la entrada de las oficinas de la compañía detrás de tal tecnología. Una empresa identificada, por Goldman Sachs, como una de las únicas en el mundo en desarrollar Inteligencia Artificial y comunicación digital en el punto de venta y una de las claves para la tienda del futuro. El mismo Goldman Sachs que concluyó el año pasado que la tienda del futuro tendrá sólo dos grandes ganadores: uno estilo Amazon o Walmart que tenga la capacidad de darle al usuario lo que necesita para el día a día, cuando y donde necesite y le convenga; o bien aquel que genere una experiencia extraordinaria de venta. «Donde comprarás el gusto de comprar», resume el CEO de Beabloo, Jaume Portell.

Este, junto al CEO y fundador de la consultora Metriplica (responsable de la analítica maestra de Beabloo), Enric Quintero, son los anfitriones de INNOVADORES en la visita al espacio, en el distrito 22@, donde se diseña la tienda del futuro. Y los responsables de compartir su historia y las reflexiones que de ella se desprenden. Porque la compañía nació hace ya diez años, cuando todavía no se había instaurado la obligación de ser digital para ser alguien.

«La intención era doble: ayudar a empresas del mundo real a comunicarse de una forma eficiente con sus clientes de forma digital y utilizar la tecnología para escuchar activamente a los clientes y poder aprender para mejorar su experiencia de compra«, recuerda Jaume Portell.

«En aquella época se trataba de extrapolar lo que ocurría en el mundo físico, en la web», añade Enric Quintero. «Lo gracioso es que ahora lo hacemos a la inversa: con el conocimiento que hemos adquirido del mundo online, tratamos de saber qué ocurre en el offline donde tenemos los hechos, pero no el dato, la traza digital».

Justo por eso, retoma Portell, empezaron a aplicar tecnología para comunicar en formato digital en el mundo físico, con pantallas, comunicación hacia los móviles con tecnología beacon o aquella que pudiera hablar con el móvil en la proximidad o que leyera lo que sucedía a su alrededor. Es decir: observar de forma anónima a los clientes, como haría alguien sumando palitos en una libreta cada vez que viera a alguna persona entrar o salir de la tienda.

«Eso, pero estudiado con tecnología digital que encima analiza, de forma respetuosa, caras y sabe si se trata de un hombre, de una mujer, cuanto rato mira, por dónde se mueve, cuánto tiempo interactúa con un producto y si lo compra o no», matiza el CEO de Beabloo.

Y, más allá de eso, consigue que la experiencia de compra sea única. Y plantean el ejemplo: imagina ser una aficionada a la fotografía, que entra en una tienda de electrónica y, al tiempo que circula por los pasillos, las pantallas le muestran nuevos gadgets disponibles para la cámara que ya tiene. «La experiencia de cliente se convierte en algo mucho más agradable y personalizado, y funciona en base a lo que el cliente le ha querido contar a la App«, explica Enric Quintero «Nosotros no sabemos nada, nuestro sistema no sabe nada, pero recibe unos mensajes de esta App que transforman la comunicación en algo mucho más personal».

De hecho, reconoce Jaume Portell, desde que se fusionaron con Metriplica empezaron a crear lo que posiblemente sea el sistema más avanzado de analítica omnicanal que hay en Europa, si no uno de los del mundo: «todo esto ayuda a entender qué campañas funcionan mejor, y cuales peor, qué comunicaciones en el punto de venta te ofrecen más valor y ahora hemos empezado a desarrollar sistemas de Inteligencia Artificial que toman decisiones por sí mismos».

La conversación, con las dos cabezas que definen el futuro del Retail termina con una mirada práctica al futuro. En pocas semanas Beabloo presenta un lab de Inteligencia Artificial donde integrarán y presentarán una serie de productos para el mundo de la optimización del online y el offline. «Por ejemplo, Minerva, el primer sistema de IA aplicado a pantallas que, a base de observar el comportamiento de los clientes, elige qué enseñar por la mañana, al mediodía y por la tarde, de forma totalmente automática y adaptativa», desvela y concluye Portell. «O un sistema de interacción por voz que puede saber, al acercarte a un escaparate o a una pantalla, qué producto observas y preguntarte en qué puede ayudarte, todo en una interacción totalmente online«.

Fuente: El Mundo