Un informe sobre las 21 redes fuera del centro revela que la mayoría apenas tienen locales vacíos

Su oferta, dominada por los servicios, es más variada y apenas cuenta con las cadenas o franquicias

Si el nivel de salud de una zona comercial se mide en función de los locales cerrados, cabe concluir que pese a la devastadora crisis económica de los últimos años los ejes comerciales de barrio de Barcelona han logrado mantener su tirón popular. Un detallado estudio sobre las 21 zonas de concentración y diversidad comercial que integran la Fundació Barcelona Comerç (fuera del centro y los ejes turísticos) revela que un 86,3% de sus espacios están en funcionamiento. Una cuota que en seis casos está por encima del 90% (con Sants y Gran de Gràcia a la cabeza) y que cuenta con el mérito añadido de primar la oferta propia, diferenciada, sin la clonación de cadenas y franquicias que ha tomado la mayoría de centros urbanos de compras. Solo un 3,56% pertenece a este segmento.

El informe elaborado por el Observatorio Económico Eixos para la fundación muestra cierta disparidad entre ejes, pero constata que la unión hace la fuerza en la red comercial de los barrios. Al contrario de muchas ciudades donde la oferta se hiperconcentra en el distrito central, en Barcelona el comercio de barrio mantiene el vigor -no sin ciertas dificultades en algunos momentos y puntos- gracias a su estructura de concentración entorno a un vial y su amplia oferta. Este aspecto es fundamental para dar identidad al comercio barcelonés, pero también para dar vitalidad a los barrios, ha destacado Salva Vendrell, presidente de la fundación.

En cuanto ocupación, las mejores cuotas son para los ejes Carrer de Sants (con un 97,3% de índice de aprovechamiento del tejido comercial, IATC), seguido por Gran de Gràcia (97,19%), Sarrià Eix Comercial (94,56%), Sant Antoni Comerç (91,79%), el Eix Comercial del Raval (90,68%) y Cor d’Horta (90,16%). En estos puntos, es frecuente que si un comercio baja la persiana sea rápidamente relevado por otro. Por contra, donde más locales vacíos pueden verse es en el Eix Maragall (76,78% de IATC), en Creu Coberta (78,71%) y Sants-Les Corts Eix Comercial.

Diferencias por barrios

El mayor índice de clonicidad se da precisamente en los ejes más solicitados, Gran de Gràcia (10,46%) y Carrer de Sants (9,21%), seguido de Nou Barris Centre Comercial y el Cor d’Horta. Estas cifras son igualmente moderadas y con hegemonía de las marcas locales. En Sants-Les Corts, Fort Pienc, Poblenou, el Clot, Creu Coberta, Cor Eixample o Nou Eixample, entre otras, la oferta de cadenas y franquicias es anecdótica.

Igualmente es destacable que la oferta de comercio cotidiano supone un 75%, lo que muestra su papel de «interacción ciudadana» y la «vinculación e importancia del comercio de proximidad con los vecinos», destaca David Nogué, quien ha coordinado el estudio.

La radiografía de cada barrio, no obstante, es un mundo. La oferta mayoritaria en los 21 ejes es de servicios comerciales, con un 31,7% del pastel (de peluquerías a centros educativos, bancos, zapateros, locutorios, agencias de viajes…), seguido por la hostelería y restauración (20,5%) y el equipamiento personal (ropa, complementos, perfumería…) y la alimentación casi empatados al 13,5%. En cambio, en Carrer de Sants se impone el equipamiento personal, en el Poble-Sec Paral·lel gana la hostelería y, en Barnavasi, entre otros, los servicios superan el 35%.

La diferencia es un valor añadido para Barcelona

La sobredosis de cadenas internacionales y franquicias en el centro de la capital catalana, junto con el cierre de muchos comercios históricos que no han sobrevivido a los nuevos alquileres y tendencias, ha hecho que la oferta de los grandes ejes centrales o más turísticos sean casi iguales a los de cualquier ciudad europea. Ante eso, los barrios sacan pecho «evitando que Barcelona se convierta en una ciudad anodina, anónima y uniformizada», mantiene Carlos Carrasco, analista de Eixos.cat. Esa oferta normalmente nutre directamente a cada barrio, pero también son muchos los ciudadanos que se desplazan en busca de su oferta cualitativa, por ejemplo: moda en Gran de Gràcia o calzado en Sants. Eso sí, fuera de la primera línea de esos ejes de barrio, en calles secundarias o que se alejan del núcleo, la situación es más irregular. Y los locales cerrados, más.

Fuente: El Periódico