Tiendas de moda, restaurantes, jugueterías… En solo una semana, emblemáticas cadenas han anunciado cierres en el Reino Unido; Internet está detrás de la grave crisis del sector minorista.

Los comercios y negocios de las principales calles del Reino Unido están en crisis. En solo una semana han coincidido varios anuncios que dan cuenta de la gravedad del momento: las tiendas de juguetes Toys’R’Us y las del minorista de productos electrónicos Maplin están al borde de la quiebra y la cadena de moda New Look ha decidido echar el cierre a varios de sus establecimientos, idéntico destino que vivirán algunos restaurantes de enseñas tan populares en tierras británicas como Jamie Oliver y Prezzo. Pero el panorama a corto plazo no es mucho mejor. Los expertos sostienen que los minoristas se encuentran en medio de «la tormenta perfecta» y vaticinan nuevos cierres para este ejercicio. Hay muchos factores que explican la coyuntura pero uno destaca sobre todos: las compras por Internet.

 Mientras las principales calles del Reino Unido ven languidecer sus negocios, el universo Internet se desata y páginas como la de Amazon crecen sin descanso. La estadística es contundente: el crecimiento total de las ventas minoristas es muy débil, pues ha pasado de elevarse un 4,7 % en el 2017 a solo un 1,9 % el año pasado. Mientras, el comercio online se dispara. «Esta coyuntura ha sido un problema real para los minoristas de las calles principales del Reino Unido y ha acelerado el declive de algunos», expone Samuel Tombs, economista de Pantheon Macroeconomics.
Esta tendencia a la baja ha hecho que cadenas asentadas en la isla como John Lewis y Debenhams activen nuevos eventos en sus establecimientos, diseñando «experiencias únicas» para atraer a los reacios compradores, una política impensable hace pocos años. «Si las tiendas no logran valor, conveniencia o experiencias, tendrán problemas», sostiene Paul Martin, jefe de ventas minoristas del Reino Unido en KPMG.

A esta dinámica hay que unir una caída del valor de la libra cercana al 15 % desde que se conoció la victoria del brexit en el referendo, sumada además a un repunte de la inflación de más del 3 %, muy por encima del objetivo del 2 % fijado por el Banco de Inglaterra. Y a la subida del IPC hay que añadir el aumento del salario mínimo nacional cada año y la del impuesto sobre bienes inmuebles (IBI) este mes de abril. Los minoristas pagarán 2.000 millones de libras adicionales (unos 2.257 millones de euros) en los próximos tres años en comparación con los últimos tres.

Así las cosas, es cada vez más evidente que muchos minoristas no pueden permitirse tener tiendas que operen con un rendimiento comercial bajo. Según los informes de esta semana, la cadena de ropa New Look cerrará hasta 60 de sus 600 tiendas en el Reino Unido, ya que continúa luchando contra sus enormes deudas, y la cadena de hamburguesas Byron cerrará hasta 20 de sus puntos de venta como parte de un plan de rescate.

Fuente: La Voz de Galicia