Ávila es una de tantas capitales de provincia con una oferta comercial cada vez más pequeña. La pérdida de población, la fuga de jóvenes y el auge de la venta ‘online’ restan atractivo a sus calles.

Es una de las pocas ciudades españolas sin Zara, y ahora acaba de quedarse sin Oysho. Ávila no termina de encajar en los planes de las grandes empresas textiles: algunas se van (como Inditex con la firma de ropa interior) y otras nunca estuvieron, véase H&M, Primark, Sfera, Desigual, Cortefiel, Pimkie o C&A. Tampoco hay ningún centro de El Corte Inglés. La pregunta es… ¿por qué?

El envejecimiento de la población, la baja natalidad y la fuga de jóvenes que abandonan la ciudad para cursar estudios universitarios resta atractivo a las calles comerciales de Ávila, donde Mango bajó la persiana hace un año. El último ha sido Oysho, del grupo Inditex, si bien ha esperado al fin de las rebajas para decir adiós a los abulenses en formato físico. La multinacional fundada por Amancio Ortega sigue llegando al pueblo más remoto de la región a través del canal ‘online‘, su gran apuesta para crecer a corto-medio plazo tanto en España como en el mundo.

He aquí otro de los factores. El empuje del ‘e-commerce‘ está desplazando a una parte de los clientes, ahora acostumbrados a comprar por internet lo que antes encontraban en tiendas físicas. “El termómetro a seis grados bajo ceroecha para atrás. Muchos se pasan a la venta ‘online’ porque les da pereza salir de casa”, cuenta María Navarro, fundadora de la tienda de ropa Bohéme. Tanto esta comerciante como Ana Collado quieren aprovechar el hueco que los gigantes están dejando con iniciativas diferentes en pleno casco histórico.

Ávila se está marchitando. No podemos dejar que muera”, sostiene Collado desde su tienda recién inaugurada, Ávila Village. Se trata de un ‘outlet’ de marcas de lujo como Hugo Boss, Levi’s, Calvin Klein, Guess, Michael Kors, Carolina Herrera o Geox con el que esta emprendedora trata de evitar que los abulenses se vayan de compras a Madrid o Valladolid porque no encuentran lo que buscan en su tierra. Todas las prendas que vende están fabricadas en Europa, y ocupan un espacio que antes pertenecía a Kiddy’s Class (Inditex).

Soria, Zamora o Palencia, ¿mismo problema?

Las grandes marcas «no cuentan con una demanda activa constante en algunas provincias de Castilla y León», ratifican desde Sanvills Aguirre Newman. Es el caso de Ávila, Zamora, Soria o Palencia, cuya recuperación del consumo es más lenta que en otras ciudades. Se salva Segovia gracias al impulso del turismo, así como Burgos, Valladolid, Salamanca o León, mercados muy activos sin locales libres que cuentan con más población y un número importante de residentes universitarios, añade Paola Tellols, directora de desarrollo de nuevos mercados ‘retail’ en esta consultora inmobiliaria.

Mango es otra de las firmas que han dicho adiós a Ávila.
Mango es otra de las firmas que han dicho adiós a Ávila.

Y no solo son marcas de moda. La emblemática Librería Católica, fundada en 1863, no ha sobrevivido al inicio de 2018 en las calles abulenses. Lo mismo ocurre con Perfumerías If, absorbidas por Douglas después de que Eroski las vendiese a finales del año pasado, si bien la multinacional alemana no ha querido continuar en Ávila. Fuera existen casos similares. Inditex cerró su tienda Kiddy’s Class en el centro comercial Luz de Castilla (Segovia) para centrarse en otro local que tiene en el casco histórico, hizo lo propio con Zara, Bershka, Stradivarius y Oysho en Ponferrada (León) y bajó la persiana de Bershka en Soria, otra ciudad donde los cierres no cesan. Sus comerciantes lo achacan a la venta ‘online’ y al elevado precio de los alquileres. Ni Soria, ni Segovia ni Ávila cuentan con la presencia del buque insignia de Inditex.

Zara ya reculó en su decisión de abandonar Palencia en el último momento, después de que sus 21 trabajadores recogieran más de 7.000 firmas en contra del cierre. Lo que sí ha hecho es prescindir de Pull & Bear en el centro comercial Las Huertas. La misma suerte correrá la única tienda ​Bershka en esa ciudad, en la céntrica calle Mayor. El centro neurálgico del comercio palentino mantiene 40 locales vacíos y está repleto de carteles de ‘Se vende’, como informa ‘El Norte de Castilla’.

Fuente: El Confidencial