La Comisión Europea ha publicado un conjunto de buenas prácticas con el objetivo de respaldar los esfuerzos de los Estados miembros por crear un sector minorista más abierto, integrado y competitivo.

El comercio minorista es uno de los principales sectores de la economía de la Unión Europea (UE), donde las más de 3,6 millones de empresas minoristas dan trabajo a cerca de un 10% de la población. Es un sector en rápida evolución, como muestra el desarrollo del comercio electrónico y la venta minorista multicanal, y tiene potencial para funcionar mejor. Por esta razón, la Comisión ayuda a los Estados miembros y los operadores a superar los desafíos actuales abordando un cúmulo de restricciones en el sector minorista.

Jyrki Katainen, vicepresidente responsable de Fomento del Empleo, Crecimiento, Inversión y Competitividad, ha declarado que “la Comisión ha señalado prácticas muy concretas y eficaces para canalizar los esfuerzos de los Estados miembros por reforzar la innovación, la productividad y la competitividad de nuestro sector minorista. Esto permitirá a los minoristas europeos consolidar su presencia en el mundo y ayudará a nuestras numerosas pymes minoristas —a menudo empresas familiares— en sus esfuerzos por comprender el cambio tecnológico, todo lo cual contribuirá a crear puestos de trabajo y a impulsar el crecimiento económico”.

Por su parte, Elzbieta Bienkowska, comisaria de Mercado Interior, Industria, Emprendimiento y Pymes, explica que “el futuro del sector minorista europeo —y de nuestra economía en general— depende de su capacidad para desarrollar modelos empresariales innovadores y aprovechar al máximo las nuevas oportunidades, como el comercio electrónico. Para esto se necesita un entorno empresarial favorable. Esta es la razón por la que ofrecemos asesoramiento a los Estados miembros sobre la mejor forma de aplicar las normas de la UE y seguir el ejemplo de reformas ya han demostrado su eficacia en otros países de la Unión”.

La Comisión explica que los Estados miembros pueden seguir avanzando en facilitar el establecimiento de empresas minoristas, es decir, la posibilidad de instalar rápidamente una tienda nueva es crucial para que los minoristas tengan acceso al mercado, fomentando así la productividad y la innovación. Haciendo cumplir mejor la Directiva de servicios, los Estados miembros pueden facilitar el establecimiento de las empresas sin poner en peligro los intereses de las políticas públicas, como la ordenación urbana y rural, la protección del medio ambiente y la atención a los consumidores. Es recomendable que las autoridades nacionales, regionales y locales reduzcan las cargas indebidas o desproporcionadas y hagan más sencillos, cortos y transparentes los procedimientos de establecimiento de los minoristas.

Además, se deben reducir las restricciones para las actividades cotidianas de las tiendas. Estas actividades pueden representar una carga significativa para las empresas y afectar a su productividad, por lo que la Comisión ha señalado las mejores prácticas en materia de promociones y descuentos, canales de ventas específicos, horarios de apertura, impuestos específicos a los minoristas, adquisición de productos en otros Estados miembros y prácticas contractuales del comercio minorista moderno. El objetivo es garantizar la igualdad de condiciones en el comercio al por menor, así como unas cadenas de suministro justas y eficientes, sin restringir la libertad de perseguir los legítimos objetivos de las políticas públicas.

Por otra parte, hay que adoptar nuevos enfoques para promover la vitalidad de los centros de las ciudades. Así, la Comisión también ha publicado una guía para favorecer la reactivación y la modernización del sector del pequeño comercio minorista. Esta guía hace recomendaciones a las autoridades públicas sobre cómo ayudar a los pequeños comercios minoristas a asumir los cambios tecnológicos y adaptarse a los retos futuros. Cada solución viene respaldada por ejemplos prácticos reales, recogidos de buenas prácticas de toda la Unión, que pueden transferirse al entorno local. La guía recoge historias de éxito de las que pueden inspirarse los Estados miembros, por ejemplo para construir comunidades minoristas que ayuden a atraer a los consumidores hacia los centros de las ciudades.

Por otra parte, el indicador del efecto restrictivo para el comercio minorista ofrece una instantánea de la situación actual de este comercio en los Estados miembros y ayuda a identificar las mejores prácticas, así como los ámbitos con posibilidades de reformas. Este indicador es también un instrumento dinámico de control para medir los esfuerzos de los Estados miembros en la reducción de las restricciones a los minoristas y los efectos de las reformas sobre el rendimiento del mercado, incluidos los precios, la productividad, la innovación y la repercusión indirecta en otros sectores.

Además de las actuales orientaciones para las reformas de los Estados miembros y el establecimiento de prioridades al adoptar medidas de garantía de cumplimiento en el sector minorista, la Comisión seguirá supervisando la evolución de los marcos reguladores pertinentes y las tendencias económicas.

Fuente: financialfood.es