Cerca de medio centenar de artistas urbanos pintan las calles del barrio con motivo de la quinta edición del festival C.A.L.L.E, promovido por la Asociación de Comerciantes

A pocos metros de la Tabacalera, considerada en Madrid como la Capilla Sixtina del arte urbano, se despliega un toldo con la bandera arcoíris que pertenece al bar El Rincón Guay. Bajo él, en el imponente despliegue de mesas en la acera, se dibuja en la pared la figura de un hombre con rasgos africanos, vestiduras tradicionales y una aureola azul que le enmarca el rostro y lo santifica. Sostiene además una manta que envuelve algunos objetos. El grafiti está acompañado de la frase “Luchando por la visa”, en la que la S está intencionadamente tachada por una D, por lo que se acaba leyendo “Luchando por la vida”. Unas letras aclaratorias en la parte inferior indican que el protagonista del mural es Mame Mbaye, el mantero fallecido el pasado 15 de marzo. Este diseño es parte de la iniciativa C.A.L.L.E, el festival creado por la Asociación de Comerciantes de Lavapiés que promueve las intervenciones artísticas en comercios del barrio y que este domingo pone fin a su quinta edición.

Concreto es uno de los 50 artistas seleccionados para esta edición, a la que se han presentado más de 250 y que comenzó el pasado 28 de abril. «La idea es ayudar a visibilizar los pequeños comercios de nuestro barrio y, a la vez, mejorar la imagen del arte urbano que a veces sigue estigmatizado por la idea de que son criminales perseguidos por la policía», puntualiza Juanma Ortega, presidente de la Asociación de Comerciantes de Lavapiés, que además postula este proyecto como ejemplo para otros barrios de la capital que sean zonas conflictivas o que necesiten rehabilitarse. «La gente sale a la calle, vive su barrio y se enorgullece de él. Es un medio transformador increíble», señala Ortega.

Los diferentes artistas han estado pintando y montando sus diseños durante una semana. “En ese tiempo han convivido con la gente del barrio. Es algo que les ha enriquecido mucho, por ambas partes”, sostiene Guillermo de la Madrid, creador de la organización Madrid Street Art Project junto a Diana Prieto, que difunde y apoya el arte urbano y que se ha encargado de la dirección artística de las cuatro últimas ediciones de C.A.L.L.E. “Por fin no solo salimos en los medios por cosas negativas, esto es una de las muchas cosas buenas que podemos enseñar del barrio”, sostiene María Esteban, dueña de la Farmacia de Lavapiés, que ha cedido su escaparate para el diseño de la ilustradora Teresa Lucena, nombre que se camufla tras el seudónimo Teresa pon la mesa!

El artista Ramón Amorós dibujando a los 'mandrileños' en la Calle Argumosa.
El artista Ramón Amorós dibujando a los ‘mandrileños’ en la Calle Argumosa. MADRID STREET ART PROJECT

Una mujer de labios rojos saca la lengua para chupar un cactus bajo el lema “Pensar antes de actuar” en plena plaza de Lavapiés, mientras que unas calles más abajo, en la Peluquería Deliart, una enorme mano sujeta la cabeza de un joven. «Todos los vecinos del barrio son gente trabajadora que se levanta cada día para llevar algo de comer al plato y están siendo aplastados por la misma mano. Por eso tenemos que estar todos a una. Y ese sentimiento no lo disipa ni la religión, ni el color de la piel, ni la procedencia», declara Casassola, autor del grafiti. Sin embargo, la oscuridad del mural situado en la Calle Doctor Fourquet 35 crea controversia. «A mí me gusta mucho porque habla de la opresión a la clase obrera», declara Silvia Liarte, peluquera en el establecimiento, a la vez que su compañera de trabajo comenta, mientras termina de peinar a una clienta, que a ella no le gusta porque es muy tenebroso.

«¿Qué es un barrio sin todo aquello que lo ha hecho barrio? NADA», se lee en el mural que cubre la fachada del bar Donde da la vuelta el Viento, mientras que unos mandrileños (haciendo un juego de palabras con mandriles y madrileños) son los protagonistas en el local de la calle Argumosa 39. «Quise ofrecer una mirada divertida y desenfadada de la gente que vive y hace el barrio. Todos mantienen los mismos colores pero son distintos a su manera y estilo, tal y como es el barrio», sostiene Ramón Amorós, autor del mural.

Lavapiés es uno de los barrios que mayor número de grafitis tiene, por lo que es una iniciativa más que asentada entre los vecinos. Sin embargo, los comerciantes y vecinos tienen claro que no quieren que se convierta en el nuevo Malasaña. «Además de tener un bar aquí, soy vecino y me preocupa que el barrio siga siendo un barrio”, concluye Juan Carlos Spinola, encargado del local situado en la Calle Mesón de Paredes, 81.

Mural de La Rueda Invertida, en la Calle Mesón de Paredes 81.
Mural de La Rueda Invertida, en la Calle Mesón de Paredes 81. MADRID STREET ART PROJECT