J., que prefiere no dar su nombre porque no quiere más problemas de los que ya tiene, cuenta que cuando fue al Ayuntamiento a presentar el proyecto de renovación de su terraza le comunicaron un cambio por el que, según él, tendrá que quitar el 60% de sus mesas al aire libre, «algo que no es viable y me obligaría a cerrar el negocio», indica con la voz entrecortada.

Este hostelero afirma que en el Consistorio le dijeron que «por una resolución de la Comisión de Terrazas y veladores, una terraza no puede tener un tramo a un lado y otro de un mismo portal, sino sólo a uno de ellos». Y denuncia a EL MUNDO que esta norma «la han sacado con nocturnidad y alevosía, que es muy restrictiva y que va a afectar a muchos puestos de trabajo en locales de Salamanca, Chamberí y Centro».

Varios restauradores se están enfrentando al mismo problema, aunque dejan claro que, por ahora, «los funcionarios municipales están siendo muy sensibles con este tema y, de momento, hacen la vista gorda». La Asociación La Viña (Asociación Empresarial de Hostelería de la Comunidad de Madrid) también ha recibido consultas de dueños de restaurantes por este asunto.

J., que está consultando con un abogado cómo proceder ahora, porque indica que «si esta norma sale adelante puede ser su ruina», ruega al equipo de la alcaldesa, Manuela Carmena, «que dé marcha atrás y no la aplique».

Según la Ordenanza de terrazas vigente -el Ayuntamiento está tramitando en estos momentos una nueva-, «las terrazas se disponen longitudinalmente en la línea de bordillo de la acera, frente a la fachada del establecimiento y, en su caso, la de los colindantes. Si más de un establecimiento de un mismo edificio solicita autorización, cada uno puede ocupar la longitud del ancho del frente de su fachada, repartiéndose el resto de la longitud de la fachada del edificio común y la de los colindantes a partes iguales».

Desde el Área de Desarrollo Urbano Sostenible, de la que depende la Ordenanza de terrazas, indican a EL MUNDO que «la aplicación e interpretación de la norma depende de las Juntas de Distrito, dependiendo de la saturación de terrazas en sus barrios y de los problemas que tengan». Desconocen en el Área que lleva el delegado José Manuel Calvo la resolución concreta de la que habla J., pero sí admiten la necesidad de «regular esta actividad».

Frente a lo que denuncian los hosteleros, que velan por sus negocios, en Desarrollo Urbano Sostenible argumentan que lo que a ellos les llega, en cambio, son «muchas denuncias de los vecinos que no pueden acceder a sus viviendasporque las terrazas tapan la entrada o que tienen problemas para circular por la vía pública».

Por eso, la futura Ordenanza que ultima el Ayuntamiento, que tiene que pasar por el Pleno, nace, según indica el borrador de la misma, «de la necesidad de adaptación de la actual Ordenanza de Terrazas y Quioscos de Hostelería y Restauración (2013) ante el incremento de demanda y la proliferación de las terrazas, especialmente en el espacio público, con los consiguientes problemas que genera su instalación y funcionamiento, tanto en lo relativo a la sobreocupación del mismo, como en lo que se refiere a la estética […]». Y recalca que «este problema adquiere una importancia mayor en los distritos de la almendra central».

Considera Ahora Madrid que la instalación de terrazas en el espacio público «genera disfuncionalidades desde el punto de vista de la accesibilidad al tránsito peatonal, dado que en ocasiones obstaculizan los itinerarios peatonales y los accesos».

Conjugar los negocios con el uso del espacio público es uno de los objetivos del Gobierno de Carmena, que ya ha regulado la actividad de los músicos callejeros y loteros ambulantes y va a hacer lo propio con las estatuas vivientes de Sol.

Fuente: El Mundo