La Cámara recupera después de un parón de siete años estos viajes para que los responsables de establecimientos conozcan nuevas tendencias en su sector y las apliquen en sus tiendas de Murcia

Abrir la mente, ver qué se está haciendo en otras ciudades, en otros países o qué recursos utilizan otros establecimientos del mismo sector para coger ideas y llegar al consumidor son algunos de los objetivos de los viajes comerciales que ha recuperado la Cámara de Comercio de Murcia después de siete años. Ahora han vuelto a reestrenar esta actividad con una visita a la ciudad de Bilbao en la que han participado un total de 13 comercios de la Región de sectores tan distintos como moda, electrodomésticos, librerías, decoración o floristerías, viaje en el que han recibido formación sobre los aspectos que han hecho de esta ciudad un referente en actividad comercial.

El responsable del departamento de Comercio Interior de la Cámara, Javier Tortosa, señala que este proyecto se estuvo desarrollando entre 2005 y 2011 con un gran éxito, aunque quedó interrumpido con motivo de la crisis económica, y se ha podido recuperar gracias a la financiación de la Dirección General de Comercio y Consumo de la Comunidad Autónoma. En esos años se organizaron viajes a Milán, Miami, Berlín, París y Londres, entre otros destinos. Ahora se ha comenzado con Bilbao y para octubre se está organizando el segundo a Milán.

«Con esta iniciativa intentamos sacar a los comerciantes de su entorno, les enseñamos a mirar, a conocer otros casos de éxito para que cojan ideas y puedan adaptarlas a sus negocios», indica.

En esta primera experiencia han participado comerciantes de siete municipios murcianos, quienes han desarrollado una intensa agenda de actividades bajo la coordinación del técnico en arquitectura comercial, Antonio García. Este experto explica a LA OPINIÓN que él suele viajar unas semanas antes a la ciudad que se ha elegido para preparar las rutas que realizarán los comerciantes que participen en el encuentro, hace un estudio sobre el terreno en función de los sectores implicados, viaje de prospección en el que suele buscar la innovación. García reconoce que hace años el escaparate era la única herramienta que utilizaban los comercios para comunicar, «pero aquello no tiene nada que ver con lo que se hace ahora, actualmente contamos con otras estrategias y el cliente ya no se queda en el escaparate sino que se comunica en el interior y hasta en el probador».

Este técnico en arquitectura comercial asegura que «con esto intentamos motivar a los comerciantes porque ya no basta sólo con subir la persiana, hay que hacer cosas».

Antonio García diseñó para Bilbao distintos recorridos en los que se visitan ejemplos prácticos de diversos aspectos comerciales que se habían tratado previamente de forma teórica, especialmente los relacionados con el escaparatismo: concepto y composición de escaparates, uso de tipografías, colores y formas, elección de elementos, identificación de niveles, iluminación, etc.

Para ello, se han analizado un total de 135 comercios bilbaínos, agrupados en cinco rutas con denominaciones temáticas según el aspecto en que se centran: ‘Situándonos en la ciudad. El buen maridaje’, en el triángulo que delimitan las calles Ercilla y Colón de Larreategui; ‘El comercio en el tejido urbano. El lujo como proximidad’, entre la Plaza Moyúa y Azkuna Zentroa; o ‘La influencia. El pequeño formato’, en el popular barrio de lndautxu.

«Ya estoy aplicando lo que aprendí en el viaje»

La propietaria de Momo, que participó en junio en el viaje a Bilbao, agradece el apoyo al pequeño comercio

Montse Navarro es la propietaria de Momo, una tienda de ropa situada a las espaldas del Ayuntamiento de Murcia en la que resulta imposible no pararse frente a su escaparate. Esta empresaria fue una de las personas que participó el pasado mes de junio en el viaje organizado por la Cámara de Comercio de Murcia a Bilbao y que asegura que repetiría a ojos cerrados, ya que la experiencia ha sido «muy buena». Navarro asegura que «el viaje fue estupendo, éramos un grupo muy diferente pero muy unido y todos aprovechamos para coger ideas de nuestro sector, ideas a las que ya estoy dando vueltas y aplicando en la tienda».

Cuenta que durante las rutas Antonio les iba explicando los escaparates que visitaban, cómo transmitían y cómo buscaban la consonancia con lo que vendían. «Nosotros ya estamos preparando ideas para nuestro escaparate, la forma de exponer los precios…», indica.

La propietaria de Momo explica que «las tiendas tienen que ser agradables y en ellas tienen que pasar cosas, también vendemos experiencias». Por ello ha colocado junto al escaparate un bebedero de agua para los perros de los clientes y su próximo proyecto es crear «un rinconcito» en la tienda para que las madres puedan dar el pecho a los bebés. Ideas que seguro que triunfan.