El Plan Municipal de Inmigración plantea la posibilidad de ubicarles en un espacio concreto de la ciudad.

La Concejalía de Migración fija como requisito imprescindible que no se vendan productos falsificados.

 

El Ayuntamiento de Valencia está explorando la posibilidad de crear una cooperativa o una sociedad laboral para dar cobertura legal a la actividad que desempeñan los manteros en la vía pública. La iniciativa se ha incluido en el borrador del Plan Municipal de Inmigración que está elaborando la concejala de Cooperación al Desarrollo y Migración, Neus Fábregas (València en Comú), y pretende abrir un proceso para que estos vendedores ambulantes puedanagruparse y conseguir su inclusión en los mercados extraordinarios de calle, que cuentan con una regulación municipal propia.

La Concejalía de Migración ha iniciado los contactos con la de Comercio para estudiar una fórmula que avale esta iniciativa y está realizando, paralelamente, uncenso para comprobar la situación de todos los manteros que operan en la ciudad. Aunque muchos de ellos no disponen de los permisos necesarios de residencia y trabajo en España, desde la Concejalía insisten en que no sería un impedimento para poder implementar el plan. «Su situación administrativa depende de la Delegación del Gobierno. Desde el Ayuntamiento de Valencia lo que pretendemos es normalizar el ciclo de trabajo y que puedan entrar en el sistema», explicó Fábregas a este periódico.

Un espacio delimitado

El proyecto municipal, además, apunta a la posibilidad de buscar un espacio concreto en la ciudad donde los manteros puedan trabajar ya bajo el paraguas legal de la cooperativa, la sociedad laboral o la fórmula elegida finalmente. En este sentido, Fábregas sostuvo que todavía no se ha elegido un lugar concreto y que éste se determinará de manera consensuada con estos vendedores ambulantes. De momento, lo único que tienen claro en la Concejalía de Migración es que el espacio no se ubicará en las afueras de la ciudad para garantizar cierto flujo de gente. Serán los propios manteros los que propongan una serie de ubicaciones al Ayuntamiento que, posteriormente, decidirá cuál podría ser la idónea.

La iniciativa municipal, eso sí, contempla un condicionante imprescindible para que los manteros puedan incorporarse al proyecto de la cooperativa, que ninguno de los productos que vendan sean falsificaciones. Así lo explicitó Fábregas a este periódico: «Queremos canalizar esta actividad pero se podrán incorporar sólo aquellos que no vendan falsificaciones», apuntó la edil.

El Plan Municipal de Inmigración no se ha aprobado todavía de manera definitiva, pero el documento ya está completamente elaborado a falta de las últimas posibles incorporaciones. Su tramitación en el consistorio ya ha comenzado y primero pasará por la Junta de Gobierno para, posteriormente, finalizar todos los pasos administrativos hasta su aprobación definitiva.