Internet y la era de la sociedad de la información han cambiado la mayor parte de los aspectos de la vida cotidiana en favor de la rapidez, la sencillez y la comodidad. La influencia de las nuevas tecnologías también se ha dejado notar en la hasta ahora rutinaria acción de llenar el carro de la compra. Atrás quedan los tiempos de planificar la compra del mes o de la semana por medio de un ticket en papel o consultando los catálogos que llegaban a través de correo postal. Hoy en día, los aparatos electrónicos y la red cobran todo el protagonismo.

Los consumidores españoles gastaron en 2017 la cifra de 102.584 millones de euros en alimentación (+3,6% respecto a 2015), si bien un 80,4% de esta cantidad correspondió a la compra de alimentos y el 19,6% restante a la adquisición de bebidas, con un gasto medio de 2.525,71 euros por persona y año, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. El supermercado continúa siendo, no obstante, el principal canal de compra escogido por las familias, si bien el comercio electrónico ha experimentado un importante crecimiento. Sin embargo, ha cambiado la forma en la que acudimos a la tienda del barrio o a un gran hipermercado.

De hecho, las nuevas tecnologías han dado lugar a un perfil de comprador inconcebible hasta hace unos años, pero cuyas características ya reúnen seis de cada 10 españoles según un estudio de Nielsen 360. Así, para definir al consumidor del siglo XXI se utiliza una denominación capaz de englobar todos sus nuevos hábitos de consumo: son los «Total Consumer» o consumidores «todoterreno«.

Se trata de un consumidor omnipresente y multicanal que realiza sus compras online, offline y por click collect (compra online y recogida en tienda) o a través de una combinación de todas estas modalidades. Un ejemplo útil sería un individuo que acude a comprar pan y leche a la tienda del barrio al mismo tiempo que pide comida a domicilio a través de su smartphone.

En la nueva era del consumo, los clientes basan sus decisiones de compra en la argumentación y la razón y no se dejan guiar -o al menos no tanto- por estímulos o impulsos ya que, antes de acudir físicamente a llenar la cesta de la compra, sabe qué y cómo comprar gracias a una comparación previa de precios, productos y marcas a través de la red. Internet ha convertido a los consumidores ‘todoterreno’ en los más informados de la historia, lo que repercute necesariamente en sus hábitos, según corroboran estas fuentes.

Pese al alto porcentaje de ‘consumidores totales’ que señala Nielsen que existen en España, lo cierto es que países como Francia Reino Unido superan a nuestro país en lo que a convivencia digital se refiere. Únicamente el 13% de los hogares finaliza su compra a través de una tienda online, materializando sus decisiones de compra en la misma tienda física. Franceses y británicos alcanzan, no obstante, una tasa del 34,8% y 48,9%, respectivamente.

Pero tiene una explicación que poco o nada tiene que ver con la mayor o menor adaptación a las nuevas tecnologías o con las oportunidades de acceso. Lo cierto es que España cuenta con una gran red de mercados y superficies de proximidad, lo que hace que la experiencia de compra sea mucho más cómoda y sencilla. En Francia y Reino Unido, por ejemplo, priman más los hipermercados y grandes superficies, lo que potencia una tasa de ecommerce del 6% y del 6,4% frente al 0,8% de España.

¿Con qué llena la cesta de la compra un consumidor todoterreno?

El estudio defiende que, aparejado a la existencia de este nuevo rol de consumo, se encuentra la tendencia de querer cuidar la alimentación aunque ello exija gastar un poco más, un efecto más de vivir en la sociedad de la información. Por ello, los ‘Total Consumer’ llenan su cesta de la compra con productos saludables y frescos, sin colorantes artificiales, bajos en grasas o sin azúcar, como fruta o verdura.

El 41% de este tipo de productos se adquiere en tiendas de barrio y el 59% restante en supermercados e hipermercados, quedando rezagado, en este sentido, el sector online. Y es que a este canal aún le quedan por superar muchas barreras, al menos en nuestro país. Pedir productos relacionados con la alimentación por Internet no es una tendencia asentada por completo en España. Al 64% de los usuarios les preocupa la calidad de los productos pedidos online, desconfianza alimentada por la preferencia de los españoles a verlos por uno mismo (63%); que el pedido no llegue o no haya nadie para recogerlo (57%); o que, si no están conformes, no sepan como devolverlo (54%).

Pese a no poder llenar la despensa íntegramente de pedidos online, sí se puede llenar el estómago por esta vía, al menos de vez en cuando. Otra tendencia innata en los ‘Total Consumer’ es el acto recurrente a tener el restaurante en casa, o lo que es lo mismo, pedir comida a domicilio a través de un simple click en el smartphone o Tablet. De hecho, uno de cada cuatro consumidores españoles es un habitual de este tipo de aplicaciones web.

Fuente: El Mundo