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El proyecto «Escaparates, más que fachadas» quiere dinamizar comercialmente las calles del Raval

El comercio como pieza clave para regenerar un barrio. Para hacer realidad esta idea, un conjunto de entidades del barrio del Raval, con el apoyo del Ayuntamiento, trabajan en la realización del proyecto “Escaparates, más que fachadas”. Se trata de una iniciativa de desarrollo económico sostenible y de formación e inserción laboral con una visión comunitaria. El objetivo es intervenir en los locales comerciales, en el espacio público y también en la vivienda para dinamizar comercialmente las calles del Raval, lo que debe contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas que viven en el barrio.

La actuación en los locales comerciales y el espacio público dio sus primeros pasos en el 2016, con la creación del proyecto “Escaparates, más que fachadas” a cargo de la cooperativa de iniciativa social Impulsem y otra cooperativa, la Boqueria Taller d’Arquitectura, junto con la associación de comerciantes Fem Raval, y el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona con la participación de Barcelona Activa. La próxima Navidad se podrán ver los primeros resultados en la calle de las Carretes y, por proximidad, en las calles de la Reina Amàlia, la Cera y la Aurora.

Las entidades trabajan actualmente en dos estrategias: la promoción de proyectos locales y de economía social y la potenciación de los comercios de la calle, con una intervención en fachadas de los locales y persianas.

Participación de propietarios de locales

Desde hace meses, el equipo de Impulsem y del taller La Boqueria ha ido contactando con los propietarios de locales cerrados y también de los que actualmente se utilizan como almacenes. La idea es reabrir lo máximo posible estos espacios en las plantas bajas con nuevas actividades económicas, por ejemplo, con negocios creados por emprendedores, con objetivos sociales, en favor de un consumo sostenible y responsable, o con base en la economía circular. Por ahora, los organizadores cuentan con la participación de una decena de propietarios de locales en el Raval.

El primer paso en esta dirección ha consistido en conseguir la cesión, por parte de los propietarios, de los espacios de los escaparates de los locales para mostrar nuevas iniciativas económicas. A través de un programa creado por las dos cooperativas, Impulsem y el taller La Boqueria, se formará una quincena de jóvenes del barrio para que realicen los escaparates.

Escaparates de nuevas actividades económicas

Los nuevos escaparates mostrarán productos de nuevos negocios que tienen viabilidad económica y que promueven emprendedores. La formación, que es la parte social del proyecto, se prevé que empiece a finales de setiembre.

Cabe recordar que el distrito de Ciutat Vella promueve también una iniciativa para impulsar la creación de actividades económicas sostenibles en locales situados en planta baja en los barrios del Raval sur y el Gòtic sur. Recientemente, abrió un concurso para la presentación de proyectos de actividad económica y actualmente ha abierto otro proyecto que prevé la adquisición de locales para el programa de bajos de protección oficial. Se trata también de una acción que tiene que permitir luchar contra la gentrificación comercial y vecinal y el monocultivo económico.

La experiencia de Mucha Fibra

Ya hace más de diez años que Virginie Verrier creó una asociación sin ánimo de lucro en la calle de las Carretes del Raval, el espacio “MuchaFibra”,​ un taller de 250 metros cuadrados desde donde promueve, dinamiza y potencia actividades del ámbito del diseño y la moda. Explica que su objetivo es empoderar a la gente que está interesada en esta actividad económica para que pueda crear su propio proyecto profesional, desde la óptica de un consumo responsable. ​Fue también el primer coworking de diseñadores de moda de España en el momento de su creación en el 2008. ​Será uno de los locales donde se llevará a cabo una de las intervenciones del proyecto “Escaparates, más que fachadas” para mostrar la actividad y los productos que surgen ​de Mucha Fibra.

El local es una tienda, porque Virginie diseña y vende sus colecciones en él. También es un espacio de coworking, ya que lo ofrece a otros emprendedores para que puedan trabajar y hacer sus tareas creativas. Es un sitio de formación, porque se imparten cursos sobre costura, desde el más sencillo hasta niveles expertos: costura básica, creación de bikinis, marroquinería, lencería, ropa de fitness, bordados en pedrería, patronazgo, entre otras temáticas.

Además, Virginie organiza cada año un seminario o taller con la participación de especialistas en el diseño de moda que transmiten sus conocimientos a profesionales de firmas españolas que acuden a los encuentros. Finalmente, a través de convenios con escuelas de moda, los estudiantes acuden al local para entrar en contacto con los fundamentos de la industria y el mundo laboral.

Ya hace siete años que Virginie Verrier, por propia iniciativa, llegó a acuerdos con los propietarios de locales de su calle, la de las Carretes, para poder instalar plantas en las fachadas a lo largo de esta, que ofrecen la imagen de un espacio que se cuida. Hoy hay unas noventa plantas por todo el barrio. Los tiestos se riegan con el apoyo de varios vecinos. Gestos que crean nuevas miradas de la calle.

Fuente: Ajuntament Barcelona

AGECU