• Algunos comercios han ensayado cobrar a los clientes tan sólo por entrar en sus establecimientos

  • Expertos, comerciantes y consumidores descartan que se imponga sin un acuerdo de todo el sector

Los expertos en márketing hablan de showrooming para referirse a la acción de ir de compras al comercio de cercanía para probar los productos que finalmente se acaban adquiriendo a través de tiendas virtuales. «Se trata de una tendencia que va en aumento», afirma la experta en márketing Sara Villegas en declaraciones a RTVE.es. El asunto ha vuelto a la actualidad tras el ejemplo que puso la consejera de Economía y Hacienda de Castilla y León, María del Pilar del Olmo, el martes pasado sugiriendo el pago por probarse ropa en las tiendas para acabar comprándolas en el comercio electrónico.

Casi el 50 por ciento de las compras en internet tienen su origen en el showrooming. En España este fenómeno supone únicamente el 4 por ciento de las compras totales, pero en Asia, especialmente en China, ya representa una cuarta parte de las compras.

«Ir de tiendas nos costará dinero aunque no compremos», afirma Villegas. «En 2013 la tendencia empezaba a surgir en Australia, luego en Canadá, algo en Estados Unidos». Pero se muestra cauta sobre la implantación de este sistema en nuestro país a corto plazo: «O esto es masivo o la gente siempre irá a las tiendas que no cobren. Tiene que ser una medida de Estado o que adopten todas las asociaciones de comerciantes al mismo tiempo».

Villegas ha estudiado este y otros fenómenos relacionados con el comercio electrónico y el cambio de hábitos en nuestras compras. En su primer libro, Marketingdencias. Curiosidades y anécdotas sobre el márketing y la publicidad de tu día a día, concluye que estos cambios podrían traer consigo el que se cobre al cliente por entrar en una tienda, compre o no. También aclara que, a pesar de que son las mujeres las que suelen cargar con este sambenito, los que más practican el showrooming son los hombres jóvenes, de 18 a 34 años, con poder adquisitivo medio-alto y que hacen las compras a través de su teléfono móvil.

El placer de entrar en una tienda

Esta experta entiende que los empresarios del pequeño comercio estén enfadados «porque la competencia antes estaba en la tienda de al lado y jugaban con variables parecidas: alquiler, luz, empleados… Pero con el apogeo del mundo on line mucha gente se lo prueba y se lo compra desde casa porque es un pelín más barato». A esto hay que añadir que los clientes «no solo manosean el producto, sino que las ganancias se las lleva otro».

El futuro es impredecible, aunque hay evidencias que invitan a pensar en que los cambios están cada vez más cerca. No sería descabellado pagar por vivir la experiencia de ir de compras. Villegas asegura que «las mujeres pasan tres años de su vida yendo de compras». Esto significa que una mujer que viva 80 años habrá estado de compras durante casi una hora al día todos los días de su vida.

El crecimiento del showrooming, el mirar y no comprar, es difícil de medir. Pero la realidad es que las grandes plataformas cada vez venden más y las tiendas físicas venden menos.

Las tiendas de ropa, las más afectadas

Los comercios que más afectados se han visto son los de ropa, pero también los de tecnología, electrodomésticos y hasta las librerías. Su estrategia para sortear esta nueva realidad pasa por cobrar una entrada al establecimiento y poder así conseguir los ingresos necesarios para pagar el alquiler, la luz y el sueldo de los dependientes. Eso sí, si se decide comprar algo, descuentan el precio de la entrada del precio de total del producto adquirido.

Una tienda de alimentación gourmet de la ciudad australiana de Brisbane cobra ya cinco dólares porque, según su propietario, están hartos de fisgones y de que la gente use su tienda como referencia para luego comprar en otro sitio. Asimismo, los dueños de una zapatería estadounidense, cansados de que la gente se probara sus zapatos e inmediatamente sacasen el teléfono móvil y los compraran en Amazon, han decidido cobrar 20 dólares a todas las personas que quieran probarse algún modelo.

Pioneros en España

Pero no sólo en el extranjero se dan este tipo de casos. En Burgos, la empresa Tecnisport advierte que cobran sólo por la prueba de un producto, las botas de nieve, por la sencilla razón de que estudian el pie del cliente, le ponen varios modelos y pueden estar hasta una hora y media para dar con el par adecuado. En el caso de que el comprador no las adquiera, tiene que pagar 30 euros por probárselas.

Por su parte, la cadena Beso Beach Playa, con chiringuitos sofisticados en algunas de las playas más de moda, piden 20 euros solo por estar en sus establecimientos aunque no se consuma nada. Algo similar sucede en algunas terrazas y locales de hostelería con una alta demanda turística por su privilegiada ubicación que ofrece alguna vista especial. En la mayoría de los casos advierten en su entrada el precio mínimo a consumir para poder acceder.

Asimismo, algunas agencias de viaje en España ya han empezado a cobrar a los potenciales clientes que se acercan a sus instalaciones en busca de información sobre vuelos y destinos turísticos. Lo llaman «tasa de asesoramiento» e intenta ahuyentar a los clientes que se organizan su viaje en internet. La tasa, de unos diez euros, se devuelve si el viajero contrata su viaje.

El showrooming tiene en el webrooming el proceso inverso, es decir, probar y comparar precios y calidades en diferentes páginas de internet para acudir posteriormente a las tiendas físicas con el fin de adquirir esos productos o servicios.

Clientes en un centro comercial
Clientes en un centro comercial THINKSTOCK

El pequeño comercio, en peligro

«El consumidor tiene que mirar otras cosas, no sólo el precio. Lo mejor es que exista competencia en el mercado, y no quedarnos sólo en el precio más bajo. Queremos tener a todos. Cada uno nos ofrece una cosa», apunta el presidente de la Confederación Española de Consumidores y Usuarios, CECU, que advierte del peligro que suponen las grandes compañías dedicadas a la venta on line para la supervivencia de los pequeños comercios que «dan vida a nuestros pueblos y barrios».

Consumidores y comerciantes coinciden en la desigualdad a todos los niveles entre el comercio de proximidad y el comercio electrónico. «La venta on line y el top manta son una competencia desleal para el comercio al que yo represento», denuncia Charo Sanz, presidenta de la Federación de Comerciantes de Castilla y León, CONFERCO. «Las diferencias son excesivas; el comercio electrónico es un auténtico paraíso a nivel de regulación, control, inspección, contratación…», insiste Sanz a RTVE.es.

Algo que desmiente rotundamente José Luis Zimmerman, director general de la Asociación Española de Economía Digital, Adigital: «Desde hace muchos años existe una Directiva de Comercio Electrónico. Es ridículo que se diga que el comercio electrónico está descontrolado. Lo que sí que es verdad -es obvio- es que un consumidor tiene ahora a su alcance muchas mas opciones que antes. Antes estaba todo en la cercanía, en la calle, y como esto progresa tanto y vivimos en un mundo global, todo está a un golpe de clic».

Fuente: rtve.es