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De ‘El Calatrava’ al Alcalá Norte: la crisis y Amazon acabaron con la gran superficie

En los últimos diez años algunos ‘gigantes’ desaparecieron, otros apenas conservan un 20% de sus tiendas… otros han logrado reinventarse.

Es uno de los iconos de la burbuja inmobiliaria que vivió España a principios del siglo XXI. El suntuoso edificio de Santiago Calatrava que recogía en su interior el Palacio de Congresos de Oviedo y un centro comercial, el Modoo. Un edificio espectacular y faraónico como síntesis y metáfora de unos tiempos de desmesura.

Hoy, una década después, apenas quedan una treintena de tiendas abiertas de las 125 que inauguraron el centro comercial hace más de diez años. El último en abandonar el barco fue El Corte Inglés, en el mes de julio, que ocupaba 10.000 de los 40.000 metros comerciales que albergaba ‘El Calatrava’ como popularmente se conoce en la capital del Principado a este megacomplejo, que costó a la ciudad cientos de millones de euros y que para los ovetenses, como Luis Fernández, vecino de la zona y que acude «casi diariamente» al Calatrava, «es una ruina. Está vacío y es deprimente. Ya casi solo queda Primark. Hay hasta goteras».

A principios del presente año el fondo de inversión británico Benson Elliot, priopietario en España del Centro Comercial Albacete Imaginalia, compró las instalaciones a Alpha Real Capital, que gestionaba el centro con la empresa Espacio Oviedo SL y con la que acumulaba unas pérdidas de 120 millones de euros. Poco se sabe de las intenciones de Benson Elliott con ‘El Calatrava’, más allá de convertirlo en «un centro de ocio y trabajo, con oficinas, cines…»

Alcalá Norte, amenaza ruina

El cartel que predomina en el Centro Comercial Alcalá Norte entre sus 300 locales no es el de ‘Rebajas’ es el de ‘Se vende’. Apenas están ocupados 100 de sus locales, el 30%, y el aspecto que ofrecen las dos plantas intermedias del centro es «deprimente» en palabras de uno de los comerciantes que confiesa que «aquí lo único que podemos hacer es sobrevivir y justo».

El Alcalá Norte, en pleno distrito de Ciudad Lineal y cercano a otros dos centros comerciales que disfrutan de buena salud, como el de Las Rosas y el Arturo Soria Plaza, apenas se mantiene con la presencia en la planta baja de un supermercado AhorraMas y de cines que, «sobre todo los fines de semana», tienen una aceptable afluencia de gente y permiten que a su alrededor «subsistan» media docena de negocios de hostelería, según nos confiesa la propietaria de uno de ellos.

Este centro comercial surgió de la asociación de cerca de 300 comerciantes de la zona, que son los propietarios, y en su interior está dividido en más de 300 pequeños locales. «Ese es el problema», nos asegura la dependienta de una tienda de ropa, «son locales pequeños y eso hace imposible que aquí venga una gran cadena, que sería lo que le daría vida al centro».

En su día se habló de que Decathlon desembarcaría en el Alcalá Norte y muchos ‘tenderos’ decidieron trasladar sus negocios, pero la multinacional francesa de deporte nunca llegó y el Alcalá Norte se quedó vacío.

El A Barca de Poio (Pontevedra) lleva años funcionando a medio gas, pero otros ni siquiera llegaron a arrancar. Es el caso del Aranjuez Plaza, que iba a ser el motor económico del sur de la Comunidad. Así se ‘vendía’ el proyecto en 2009 y hoy es un edificio fantasma en propiedad de la Sareb y sin actividad en medio del PAU de la Montaña de la ciudad ribereña del Tajo. Un fiasco. Un gigante de hormigón y acero de 175.000 metros cuadrados que duerme hoy el sueño de los justos por un litigio entre el ayuntamiento y la Comunidad de Madrid en 2013, cuando ésta exigía la construcción de una rotonda de acceso.

La crisis, determinados planes urbanísticos y el auge del comercio electrónico, con Amazon, han terminado por dar la puntilla a muchos de ellos. Posiblemente 556 centros comerciales y parques en España sean demasiados, pero siguen surgiendo proyectos y a final de año habrá otros 15 más.

Ejemplos de centros comerciales o de ocio fallidos hay muchos y uno de ellos nos lleva hasta San Sebastián. Allí, la familia Martínez Flamarique ‘Chopera’ logró, tras la cesión de terrenos y la licencia de explotación de las instalaciones, construir en 1998 la nueva plaza de toros de San Sebastián, Illunbe. Además del coso cubierto, junto a él se levantaba un centro de ocio que incluía múltiples restaurantes, bares, espacios de ocio para niños, discoteca y un macrocomplejo de cines explotado por la Warner Lusomundo. Todo iba sobre ruedas pero una denuncia judicial y la posterior sentencia que consideraba ilegal la concesión a la empresa de la familia Chopera, Nuevo Desarrollo de Anoeta, hizo que el complejo cerrara en 2006.

Algunos centros ruinosos, sin embargo, ha logrado resurgir de sus cenizas. Hace un par de años cerraron varios como el Dolce Vita (La Coruña), Urbano (Morón de la Frontera, Sevilla) y el M-40 de LeganésMadrid. Éste, vecino de un gigante como Islazul, había sido un fracaso desde su apertura hasta que el grupo venezolano Sambil decidió reflotarlo y convertirlo en el mayor centro outlet de España. Y en su primer año de vida ha pasado la prueba con nota. Según hizo público la propia empresa en junio, el centro ha recibido cuatro millones de visitas y unas ventas de 48 millones de euros en los doce meses transcurridos desde su inauguración en marzo de 2017, además de tener ocupado más del 90% de su espacio.

Fuente: lainformacion.com

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