El mes de agosto dio un leve respiro comercio minorista, que está viendo cómo se ralentiza el consumo en los últimos meses. En agosto las ventas se recuperaron ligeramente. En concreto, crecieron un 0,3% tras la caída del 0,7% registrada en el mes de julio, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sin embargo, esta leve recuperación es relativa pues las grandes superficies y las empresas unilocalizadas (comercio independiente) recortaron sus ventas. Lo hicieron un 0,6% y un 0,4%, respectivamente. También las pequeñas cadenas redujeron su facturación un 1,2%. Sólo remontaron las grandes cadenas, que aumentaron su negocio un 1,4% respecto a agosto de 2017.

Las ventas de los productos de alimentación subieron un 0,9% con respecto a los últimos 12 meses, mientras que las de los no alimenticios retrocedieron un 0,5%. Sólo aumentó la facturación el sector de los bienes de equipo de hogar, muy vinculado a la construcción y al sector inmobiliario. Este creció un 4,8%.

Ralentización

Comunidad Valenciana y Canarias registraron los mayores descensos en ventas del comercio minorista en agosto (con caídas superiores al 1%), mientras que Madrid, Aragón y Galicia presentaron los mayores incrementos, todas ellas con un avance del 1,8% con respecto al año anterior.

Este verano es cuando más se está apreciando la desaceleración del consumo. En el primer semestre del año la demanda se moderó, en parte por la subida de los precios. Las ventas en gran consumo (lo que compramos en supermercados, hipermercados, estaciones de servicio…) cayeron un 0,9%, mientras que en el mismo periodo del año anterior habían subido un 1,8%, según datos de la consultora Nielsen.

Kantar Worldpanel también apreciaba una caída de las ventas en volumen hasta agosto del 1,5%. Uno de los sectores más dañados este año está siendo el textil. Según la patronal Acotex, el sector asume una caída acumulada del 3,6% con respecto al mismo periodo del año anterior.

Desde la Confederación Española del Comercio atribuyen estas caídas a la política de rebajas todo el año que practican las grandes cadenas y que, denuncian, perjudica al pequeño comercio. «La política de promociones continuadas a lo largo de todo el año que practican las grandes cadenas ha hecho que el consumidor pierda interés por las rebajas, provocando por tanto que las pymes de comercio carezcan de un período definido para dar salida al stock acumulado a un menor precio», dicen.

Fuente: El Mundo