Su ajustado margen de rentabilidad les impide incorporarse a una iniciativa «que solo beneficia a las grandes cadenas»

Se importó de Estados Unidos y lo que comenzó como un día de grandes descuentos, sobre todo on line, se prolongó a un fin de semana o hasta a una semana completa. Al ‘Black Friday’ le siguió el ‘Cyber Monday’ y las promociones saltaron del universo digital a las tiendas físicas. Ahora, una parte del pequeño comercio vitoriano ha comenzado a plantarse y ha dicho ‘no’ a esta costumbre americana. ¿La razón? Porque no les resulta rentable. «No manejamos los márgenes de beneficios de las grandes compañías y resulta perjudicial para nuestro futuro», argumentan. Según una encuesta realizada por Gasteiz On, el 43% de sus asociados no se sumará al ‘Black Friday’. El año pasado, los ‘objetores’ fueron el 39%.

«Percibimos que comercios de Vitoria se han sumado un movimiento nacional contrario a esta campaña movido a través de redes sociales y al que también han mostrado su apoyo algunos diseñadores españoles», confirma Patricia García, gerente Gasteiz On. Fue en 2015 cuando la asociación gestionó por primera vez un ‘Black Friday’ local, pero sólo un año después «nos dimos cuenta de que se estaba desvirtuando y que los descuentos habían pasado a prolongarse durante todo el mes. Eso perjudica al pequeño comercio pero también al consumidor porque pierde la lógica de cuál es el precio adecuado de cada producto», agrega. Es decir, si siempre hay rebajas, nunca hay rebajas.

Sonia García, de By Nerea Vitoria, pertenece a esta particular resistencia que se niega a participar en la jornada de descuentos masivos de este viernes. «Para el pequeño comercio es muy difícil hacer frente a este tipo de campañas. Nuestro margen de beneficio es pequeño y además me parece una falta de respeto a las clientas habituales», argumenta esta empresaria, que denuncia que el consumidor se está acostumbrando a un estado de rebajas continuas. «El año pasado lo hice y no me compensó. O trabajamos todo el año con precios más caros de lo normal o no lo podemos asumir», concluye.

Desde la librería Zuloa, en la calle Correría, Txintxu San Martín se muestra contrario al ‘Black Friday’ al considerarlo «un acto totalmente consumista». «Me parece una moda americana que nos están imponiendo y que no comparto. Creo que no hace ningún bien al pequeño comercio y que resta valor a todo el trabajo que hay detrás», explica el veterano librero, que lamenta que lo que comenzó como un día de promociones se esté deformando. «Creo que hay que educar al consumidor en los perjuicios que conllevan este tipo de campañas», añade.

Un mes negro

A través de las etiquetas #noblackfriday y #yonohagoblackfriday cada vez son más las tiendas que explicando sus motivos se están sumando a esta rebelión en redes. En esta batalla no se quiere quedar de lado José González, de Ríos Moda, que defiende que el pequeño comercio «juega en otra división». «Debemos dirigirnos a la especialización y tener sentido de responsabilidad social, eso tiene un precio y no podemos asumir descuentos continuos», reflexiona desde su local del barrio de Zaramaga. «Yo invitaría a los clientes a hacer un seguimiento de los precios semanas antes para descubrir si de verdad están ahorrando», propone González. En este sentido, un estudio de la OCU realizado el año pasado concluía que durante este viernes de noviembre los precios subieron de media un 2,5%. Para Sonia Salazar, dueña de la boutique Ciudadella, el ‘Black Friday’ «es más bien el ‘black month’ (mes negro) ya que nos hace polvo en rentabilidad. Tampoco quiero ser desleal con las clientas que compran fuera de esas fechas».

Fuente: El Correo