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El debate: La crisis del pequeño comercio

El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, la Directora Xeral de Comercio e Consumo, Sol Vázquez Abeal, y el director de Estudios de Distribución de Nielsen España, Asís González Castejón, analizan las principales claves que explican la crisis que vive el comercio de proximidad.

Las ventas del comercio minorista crecieron en el 2017 un 1,2 % respecto al año anterior, según publicó hace unos días el Instituto Nacional de Estadística (INE). En lo que va de año las ventas minoristas acumulan un descenso del 0,5 %. Y la tendencia no ha mejorado a pesar de que las previsiones son que se vaya recuperando poco a poco. Lo cierto es que no volveremos a las cifras de hace diez años. El mercado ha evolucionado y quien no se adapta, fracasa. El comercio electrónico y la globalización nos ha abierto la puerta a mucho más mercado pero, si no te diferencias del resto, al final hay que cerrar. Los autónomos del comercio gallego se han reducido en 2.620 en los últimos cinco años. Esta caída progresiva ha afectado sobre todo al comercio al por menor, el cual ha visto cómo 2.663 autónomos han tenido que cerrar sus puertas.

Entre las diferentes causas se encuentra, como digo, el cambio de conducta de los usuarios a la hora de realizar sus compras; la indefensión que tiene el pequeño comercio ante los grandes centros comerciales y la venta online y la falta de infraestructuras para potenciar el pequeño comercio. Y ahí es donde debemos poner la atención y buscar soluciones. Los planes de relevo generacional y de modernización del pequeño comercio gallego deben ser una prioridad.

No olvidemos, que a pesar de la pérdida de autónomos en el sector de comercio, este ha podido incrementar el número de afiliados al régimen general en 4,2 puntos porcentuales, lo que refleja la importancia del colectivo de autónomos en el sector de comercio para el empleo y la economía gallega. Por ello, y aunque la Xunta de Galicia ha sacado ayudas para el comercio, el relevo generacional y la ley de la segunda oportunidad, las cuales no están obteniendo los resultados esperados, desde ATA solicitamos que la Xunta no solo potencie estas ayudas, sino que las incremente para ayudar al colectivo de autónomos a seguir generando puestos de trabajo y evitar el cierre de más comercios en Galicia.

Apoyo y cordura contra la asfixia. Eso pedimos. Somos el motor del empleo en Galicia y en España. No nos paren.

 

O comercio de proximidade é un sector estratéxico á hora de avaliar a actividade económica e social galega. Ademais de xerar emprego, contribúe ao desenvolvemento das nosas vilas e cidades, mellorando a súa imaxe e potenciando o seu atractivo, a afluencia de visitantes e, en definitiva, o seu dinamismo.

Cada comercio galego é un proxecto persoal ou familiar, que representa o traballo de persoas que están a realizar un importante esforzo de adaptación ás novas realidades e ás recentes tendencias do mercado. As últimas tecnoloxías e os cambios nos hábitos de compra esíxenlles unha constante actualización para dar resposta a un mercado cada vez máis cambiante, onde a realidade virtual se mestura coa presencial, pero tamén onde os valores do comercio de proximidade cobran máis vixencia ca nunca.

Así, a calidade, o coidado, o trato personalizado, o respecto ao medio ambiente ou a procura dun estilo de vida saudable teñen cada vez máis importancia para as persoas consumidoras.

O comercio do século XXI debe apostar por estes valores e ofrecer ao cliente unha experiencia de compra diferenciada baseada nunha imaxe atractiva e na innovación, pero sobre todo en algo que sempre estivo presente na mente dos nosos comerciantes: o trato ao cliente, que se sitúa no centro de calquera estratexia comercial.

O Goberno galego é consciente da necesidade de acometer estes cambios no comercio galego e coa colaboración do sector elaborou o Plan Estratéxico de Impulso ao Comercio Galego 2015-2020. Unha folla de ruta dotada con 70 millóns de euros para poñer en marcha 55 accións específicas, artelladas ao redor de tres grandes retos: incrementar a competitividade do comercio de proximidade, impulsar a súa dixitalización e omnicanalidade e potenciar a súa excelencia, traballando na dinamización e na mellora continua.

Só a través da renovación e da actualización garantiremos a permanencia dun comercio de proximidade que debe preservar a súa esencia e tradición, sen renunciar a dar resposta ás demandas actuais dos seus clientes nun mercado cada vez máis global. Clientes que viven en calquera recuncho do planeta e que agora tamén demandan a posibilidade de poder comprar a golpe de clic. Os retos que se presentan para o comercio de proximidade son moi grandes, pero poden converterse tamén en grandes oportunidades. Da súa capacidade para reinventarse sen perder a súa esencia dependerá o seu futuro. A Administración galega seguirá ofrecéndolle todo o seu apoio para superar este desafío: o equilibrio entre a renovación e a tradición.
Vivimos en la era del smartshopper, de la compra inteligente. En ocasiones nos obcecamos con la importancia del formato en sí, cuando lo importante es el comprador. Conocer sus necesidades y moldear la oferta de acuerdo a sus hábitos es fundamental para atraerlo. No es una cuestión por tanto de tamaño. Tenemos que dejar de hablar de pequeño comercio y grandes superficies y empezar a pensar en el consumidor y ser relevante para él.

Así como las cadenas de distribución saben aprovechar las oportunidades que les ofrece el consumidor actual y lo estudian de arriba abajo, las tiendas de barrio deben tener en cuenta también cómo es el consumidor y cómo atraer su atención. Esto significa que tiene que ofrecer productos relevantes para su clientela teniendo en cuenta el perfil demográfico, el poder adquisitivo de la zona o qué productos, servicios o experiencias les resultan más atractivos.

Teniendo controlado esto, es fundamental trabajar correctamente el lineal tratando de aportar un valor diferencial. Cuatro de cada diez consumidores buscan productos y marcas nuevas. Vender lo mismo que un supermercado o un hipermercado y competir, simplemente, en precio es difícil para ese pequeño comercio, por lo que su oferta debe ser diferencial, basada en experiencia o en productos más singulares.

La relevancia de la experiencia en tienda va en aumento, más si cabe con el auge del comercio online y la compra automática de reposición. Pensemos que para tres de cada cuatro consumidores la compra física está convirtiéndose en experiencial, es decir, el tiempo que dedique a esta visita en absoluto va a ser una tarea, sino una experiencia enriquecedora. En este sentido, el pequeño comercio puede potenciar aspectos intrínsecos de su negocio, como la atención personalizada y la prescripción, pero debe además mimar la exposición de los productos y la teatralización del espacio.

Por tanto, pensemos en que hay oportunidades para todos. Se trata de pensar en lo que quiere el consumidor y dárselo. Y todo tipo de comercio puede encontrar su espacio en este mercado tan cambiante y complejo en el que hay que atender ante todo a lo que quiere y necesita el consumidor.
AGECU