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¿En qué ha cambiado al consumidor el ‘Black Friday’?

Ha aumentado los procesos logísticos, el calendario de nuestras compras y hasta la lista de cosas que anotamos en la carta a los Reyes

Hace seis años sólo sabían lo que era el Black Friday los que habían estado en Estados Unidos a finales de noviembre, antes de Acción de Gracias. El viernes negro de descuentos masivos llegó a España hace cinco años y ya se ha integrado tanto en nuestra cultura que incluso nos ha cambiado los hábitos de compra: no es una moda pasajera, sino que lo hemos normalizado.

«El Black Friday empezó como una iniciativa para acercar la tecnología a todos los públicos y ha supuesto tal éxito que se ha instaurado ya en el mercado como una fecha clave. Las cadenas han entrado en una guerra salvaje de ofertas desde noviembre hasta Navidad y andan copiándose unas a otras», explica María José Lechuga, experta en consumo de la consultora Ipsos.

Cambia el calendario

El principal cambio que ha introducido el Black Friday en nuestros hábitos son los tiempos de consumo. Ya no concentramos las compras navideñas en diciembre, como hace años. Ahora éstas se han adelantado a las últimas semanas de noviembre. El 33% de las mismas, en concreto. «Ha perdido relevancia la que antes era la quincena estrella: la primera de diciembre«, Victoria Larroy, de Deloitte.

El 5% incluso adelanta la carta navideña antes del Black Friday. Y ya sólo el 5% la apura en enero, aprovechando las rebajas. «Esta jornada de descuentos ha cambiado las fechas porque la gente quiere aprovechar los descuentos y comprar más barato», señala Bruno Rodríguez, de la misma consultora.

Según María José Lechuga, de Ipsos, «estas campañas también suponen ventajas para los compradores: de tiempo, dinero, eficacia, desplazamientos…». Además, «al haber varias fechas, se asegura que hay producto para todos, que no haya demoras en la entrega, que el producto llegue sin errores o en buenas condiciones…», añade.

El dinero sale de la carta a los Reyes

El Black Friday también ha redibujado la carta a los Reyes Magos. Por primera vez en siete años el dinero ha dejado de ser lo más solicitado en nuestra lista de peticiones a sus majestades. La crisis lo colocó en el podio pero jornadas como el Black Friday (también la mejora de la economía) han hecho que quede relegado a un segundo plano, según revela el estudio de Deloitte sobre consumo navideño en 2018.

«El dinero es algo impersonal, pero siempre estuvo arriba en la lista, sobre todo a raíz de la crisis. Ahora, por primera vez, volvemos a pedir ropa, tecnología, experiencias, viajes…», explica Bruno Rodríguez, experto de Deloitte y autor del estudio de la consultora.

Democratización de la tecnología

En Ipsos creen que esta jornada masiva de descuentos ha ayudado de alguna manera a democratizar las tecnologías. «Parece una invitación al consumismo o a la democratización de la tecnología (como nos apetezca verlo) que no supone nada más que ventajas para los consumidores», dice Lechuga.

Según Deloitte, si antes estaban a la cabeza de nuestra lista de deseos, los artículos tecnológicos ocupan ya el séptimo puesto entre los regalos más demandados. Por delante están la ropa y el calzado. Durante estos años las cadenas textiles han hecho campaña intensa con motivo del Black Friday y eso se nota.

La experta de Ipsos se plantea si realmente estos eventos son interesantes para los fabricantes, que se ven obligados a vender a un menor precio durante un periodo más amplio. «Para muchos la venta navideña que se extendía durante tres meses con visita a tienda y compra por impulso. Ahora se convierte en una compra más planificada y quizás sin venta cruzada», dice.

La logística, clave

Al Black Friday le sucede el Cyber Monday, que se celebra el lunes siguiente y donde también hay descuentos, sobre todo online. Esto ha provocado que muchos consumidores compren a través de internet a lo largo de este fin de semana de ofertas. El 27% del gasto estas semanas será a través de este canal.

Por ello, la logística juega aquí un papel esencial. Las empresas de paquetería refuerzan sus plantillas estos días, y muchas incluso aseguran que van justas de personal porque no encuentran los perfiles adecuados para asumir debidamente este pico de trabajo y atender a todos los pedidos que se tramitan. Uno, la patronal de empresas logísticas, prevé un incremento en los pedidos del 9%, una cifra por debajo de la del año pasado.

Fenómeno sin influencer

Las redes sociales pierden en estas semanas el poder prescriptor que tienen el resto del año. Eso revela al menos el estudio de Deloitte, que señala que los españoles, a la hora de buscar información sobre productos en Navidad, no suelen mirar mucho las redes sociales, y se fían más de los consejos del dependiente in situ, en la tienda física.

Si optan por comprar en internet, se van directos a las opiniones y recomendaciones que hay en las páginas de las propias marcas. «En eso las empresas han aprendido a ser más transparentes. En estas fechas no nos fiamos tanto del influencer», señala Bruno Rodríguez.

De hecho, entre las fuentes consultadas en el proceso de compra, las redes aparecen como la última opción. Primero miramos en las tiendas online, en las web de las marcas y proveedores, motores de búsqueda o web de comparación de productos. Los blogs y los foros de opinión también pesan más que Instagram, por ejemplo.

Fuente: El Mundo

AGECU