Las vías comerciales de Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla y Bilbao han perdido entre un 0,5% y un 4% de afluencia de transeúntes entre junio y noviembre, según datos de TC Group.

Los ejes comerciales están enrarecidos. El runrún de la tienda experiencial, de menos puntos de venta pero más rentables o de modificar los KPIs con que se mide la conversión es ya una realidad. La percepción generalizada del comercio minorista de moda de que hay menos gente en las calles tiene datos que lo confirma: entre junio y noviembre, con las rebajas y el Black Friday de por medio, las vías comerciales de Barcelona, Madrid, Valencia, Sevilla y Bilbao han perdido entre un 0,5% y un 4% la afluencia de transeúntes. ¿Dónde están los consumidores?

Los datos del comercio hasta noviembre son desalentadores. En noviembre, las ventas del comercio minorista de moda en España repuntaron casi 4% respecto al mismo mes del año pasado, según datos provisionales de la Asociación Empresarial del Comercio Textil, Complementos y Piel (Acotex). La subida registrada en el undécimo mes del año logró amortiguar ligeramente la caída de la evolución anual, aunque a sólo un mes de terminar el año el descenso acumulado asciende al 2% y todo parece indicar que el consumo de moda en el país cerrará otro ejercicio en negativo.

Los grandes operadores en España llevan meses preparándose para este escenario. Inditex, H&M, C&A o Mango acumulan al menos un par de años de reordenación de redes comerciales en España, encarando cierres de establecimientos poco rentables y concentrado la distribución en menos tiendas, pero más grandes y mejor ubicadas. Los titanes de este sector han entrado en una nueva fase de sofisticación del retail pensada para dar caza al máximo de transeúntes, en un contexto en el que parte del consumo se ha trasladado al comercio electrónico.

Fuente: Modaes.es