Las ventas del comercio minorista crecieron en noviembre, pero a un menor ritmo que el mes anterior

Ni siquiera el Black Friday, la jornada de descuentos y de compras masivas que se celebra en el mes de noviembre y que es la antesala de la Navidad, ha conseguido frenar la ralentización en el comercio minorista. Las ventas crecieron en noviembre, pero a un menor ritmo que en octubre y también menos que en el mismo mes del año pasado. Y eso a pesar del tirón que el viernes negro suele tener en la facturación del sector en el citado mes.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este jueves los datos de ventas del comercio minorista de noviembre. Estas aumentaron un 1,5%, frente al incremento del 2,5% que habían registrado en el mismo mes de 2017, por ejemplo.

En octubre crecieron un 4,7%, tras haberse desplomado un 3,1% en septiembre, la mayor caída desde 2017. Este mes de noviembre ha sido, de hecho, el más flojo desde que el Black Friday aterrizó en España hace poco más de un lustro. Desde que se consolidó la recuperación en 2014, el comercio ha llegado a crecer en este mes hasta un 5% en el citado mes.

Las ventas este año con respecto a octubre (comparándolo con el mes precedente) las ventas aumentaron un 0,4%. Lo que sí creció de manera más significativa fue el empleo, con un aumento en las contrataciones en noviembre del 1,2% con respecto al mismo mes de 2017.

El viernes negro más flojo

Se trata de un mes clave para el sector, pues a finales de mes es cuando tiene lugar el Black Friday, que se ha convertido en una de las jornadas de mayor consumo. Además, es también en ese mes cuando empiezan a realizarse muchas de las contrataciones de cara a la campaña navideña.

Este año el comercio ya auguraba una semana del viernes negro más suave que en años precedentes. El sector esperaba un 9% menos de crecimiento con respecto a ejercicios pasados. El sector minorista incluye a todas las empresas que venden productos al consumidor final, desde las grandes cadenas hasta las tiendas de barrio.

Dentro de este abanico, sólo las empresas independientes (no de cadena, ni franquiciadas) vieron caer sus ventas (un 0,1%). Las grandes cadenas subieron su facturación un 2,8% y las pequeñas, un 1%.

El pequeño comercio lleva meses alertando de este menor crecimiento en las ventas, al igual que el sector textil, que advierte que se podría cerrar el año con crecimientos negativos. Hoy mismo el Consejo General de Economistas alertaba de una previsible caída del consumo y apuntaba a la posibilidad de que ésta repercuta en su estimación de crecimiento para 2019, que sitúan en el 2,2%.

A su juicio, la subida de los precios puede deteriorar el poder adquisitivo, y dada además la baja tasa de ahorro existente, esto «podría provocar una previsible caída del consumo, siendo este clave por su aportación al crecimiento económico».

Fuente: El Mundo