La manifestación, convocada por la Federación Provincial de Comercio, pretendía llamar la atención sobre el progresivo cierre de locales, asfixiados por los impuestos, las plataformas ‘online’ o la liberalización de las rebajas

 

Cientos de personas, la mayoría de ellos trabajadores y empresarios del comercio local, un sector terciario que ha sufrido cerca de doscientos cierres en la provincia solo en el pasado año, salieron a última hora de ayer a la calle, en una manifestación convocada por la Federación Provincial de Comercio de Ourense, que discurrió desde la Subdelegación del Gobierno hasta la plaza Mayor, con una pancarta central bajo el lema «Sin comercio local no hay vida» y fue secundada además por todas las áreas y colectivos comerciales de la ciudad y las principales asociaciones de comerciantes de las comarcas de la provincia.

La jornada de movilizaciones comenzó por la tarde, con el cierre en señal de protesta de los establecimientos de capital local «y fue un éxito pues cerraron sus puertas en señal de protesta en torno al 90% de los establecimientos» señaló la presidenta de la Federación Provincial de Comercio Beatriz Gómez.

Los manifestantes, entre ellos representantes de todas las áreas comerciales de los barrios, desde los de O Vinteún, O Couto, zona norte, Centro Comercial Pontevella Ourense Centro, entre otros, o asociaciones de autónomos, la asociación de Comerciantes Comercio vivo, partió a las 8 de la tarde la Subdelegación del Gobierno y recorrió la calle del Paseo hasta la Plaza Mayor, coreando lemas como «sin comercio local Ourense morre»; «el comercio local somos todos; «sin, apoyo no hay desarrollo» y o «somos de Ourense y también votamos».

Una vez en la plaza Mayor, un coche fúnebre, y un ataúd , con su correspondiente ramo de flores, sirvió para escenificar la «muerte del comercio local», en una alegato de lo que ocurrirá con los trabajadores de un sector terciario que es motor de la economía local, si no hay señalaron una actuación gubernamental urgente

«Enemigos» del comercio

Una vez en la Plaza Mayor el académico Alfonso Vázquez Monxardín fue el encargado de dar lectura al manifiesto de los comerciantes en el que recogen los puntos prioritarios para poder salir de esta muerte lenta del comercio local. Recordó que «desde hace décadas el pequeño comercio fue un elemento clave, especialmente reconocido por la variedad de sus tiendas y sus productos de calidad, por la profesionalidad de sus comerciantes y por su implicación con otros sectores como la restauración, la cultura o el termalismo».

Sin embargo «con el inicio de la llamada gran recesión se acentuaron la vulnerabilidad y amenazas de supervivencia que azotan al comercio local, afectando a la situación económica de multitud de familias que viven directamente de la actividad, pero también de los múltiples empleos indirectos

Sus enemigos son «la desregularización de rebajas pues esas promociones sin calendario «desmotivan la compra del cliente y producen impactos negativos en el margen».

Además el comercio minorista representa cerca del 25% del total de trabajadores por cuenta propia, «por eso nos parece un despropósito el importe de la cuota de la Seguridad Social, pues no guarda relación con la cantidad facturada». También piden que las transacciones comerciales hechas a través de plataformas online se graben con un impuesto del 20%.

El otro apartado son los planes específicos de revitalización del comercio en los barrios de la ciudad, ya que casi la mitad de los bajos comerciales están vacíos. Ante la progresiva avalancha de cierres que se lleva produciendo desde el inicio de la crisis, reclaman «una apuesta firme por el comercio local, cuya existencia aporta vida y dinamismo a nuestras ciudades e incrementa el valor de las propiedades con las que comparte ubicación geográfica».

Fuente: Faro de Vigo