El mercado creció cerca del 2,5% el año pasado.

Con un crecimiento del mercado próximo al 2,5% el año pasado, según los datos preliminares de la patronal Stanpa, la industria de perfumería y cosmética localizada en España afianzó la tendencia al alza que comenzó en 2015, en el que mostró la primer subida desde 2007, afectada por los efectos de la crisis económica que hizo retroceder la venta de productos.

España se confirmó en 2017, cuando el sector creció un 2,1%, como el octavo mercado mundial del sector y el quinto de Europa, por detrás de Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. El cliente español emplea, de media, a diario, entre siete y ocho productos, desde un gel de baño, a una crema facial o de manos, un artículo de afeitado, una barra de labios o un perfume. Su gasto medio rondó los 150 euros, por encima de la media del consumo europeo, pero aún lejos de países vecinos como Francia o Italia.

La fortaleza del sector se muestra en su capacidad para generar 35.000 empleos directos y 200.000 indirectos a través de 15.000 perfumerías, 50.000 salones de peluquería, 22.300 centros de belleza y 22.000 farmacias, junto a la logística, el envasado y las materias primas, además de ser uno de los grandes anunciantes. Pero especialmente en las exportaciones, que volvieron a crecer a doble dígito. Según los datos preliminares de Stanpa, alcanzaron los 4.260 millones de euros en 2018, con un crecimiento del 10%, similar al de 2017. España figura en el top 10 de los exportadores mundiales de perfumes y cosméticos. En el caso de los perfumes, asciende al puesto tercero, situándose tras Francia y Alemania y adelantando a Estados Unidos. Más de la mitad de las exportaciones se dirigen a la UE, y el resto a países extracomunitarios, como EEUU o Emiratos Árabes.

Estos datos hacen que las exportaciones de perfumería y cosmética desde España se sitúen por encima de las del vino y el calzado y se coloquen al nivel de las ventas al exterior del aceite de oliva, según datos de 2017. A estas exportaciones contribuyen, no sólo las empresas españolas fuertemente orientadas al mercado internacional, también las multinacionales que tienen actividad industrial en España.

Fuente: Expansión